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Axel Torres se ha convertido en uno de los periodistas deportivos más conocidos en nuestro país. Foto: Tomás Martínez
Axel Torres se ha convertido en uno de los periodistas deportivos más conocidos en nuestro país. Foto: Tomás Martínez

Axel Torres: “Creo que el fútbol debe estar mucho más relacionado con la cultura popular”

Una entrevista de Tomás Martínez

Axel Torres es uno de los periodistas deportivos más destacados en España. Se abrió un hueco en los medios hablando de fútbol internacional y sobre esa misma idea impulsó su propio programa en Radio Marca (Marcador Internacional). Pero ha pasado a ver el fútbol de una forma más global, lo que entre otras cosas incluye comentar partidos de la liga española en Gol Televisión. Más allá de sus cualidades como periodista, se diferencia de la mayoría de compañeros de profesión por su particular visión del fútbol y su preocupación por lo que ocurre en todos los rincones del planeta. Porque considera que el fútbol se manifiesta en todos los rincones. Esta idea se plasma en su último proyecto periodístico. Precisamente esta concepción de deporte como motor y fenómeno social es el eje de la siguiente entrevista con Axel Torres.

¿Te gusta todo lo que rodea el fútbol?

Si la pregunta es si me gusta “todo” lo que lo rodea, no. Pero hay cosas que me gustan mucho. Y otras que nada.

¿Por ejemplo, qué cosas no te gustan?

Muchas. (Piensa) No me gusta toda la gente que se acerca para sacar un beneficio económico sin contribuir al desarrollo o difusión del juego. No me gusta el fanatismo extremo que puede llevar a la violencia o a dramatizar demasiado situaciones, y hasta puede resultar injusto con las personas que se dedican a esto. Y no me gusta demasiado que el debate futbolístico esté prácticamente monopolizado por cuestiones anecdóticas o polémicas que puramente relacionadas con el juego.

¿Y lo que más?

La conexión con la gente. Los vínculos emocionales que genera. La conexión con las comunidades, entendiendo como tales pueblos, ciudades, regiones e incluso barrios. Me gusta que te permita conocer muchos lugares, sociedades y culturas distintas. Porque al final es un juego al que, más allá de las diferencias, todo el mundo juega igual. Puedes ir a Vietnam, ponerte a jugar en una plaza con niños con los que no compartes una sola palabra y te puedes comunicar con ellos diciendo “Iniesta” o “Messi”. Sonríen y es la única forma de crear una comunicación con ellos. Todas estas cosas lo convierten en un deporte muy bonito.

¿Es el vínculo más universal o hay algo que se le pueda acercar?

Hay muchas cosas universales, pero nada a este nivel. Hay países con menor tradición, pero cada vez son menos. No creo que exista ningún país del mundo en el que los niños, en general, no sepan quién es Messi. Esta escena, que viví en Vietman, creo que se podría dar en cualquier lugar del mundo. Y no me lo imagino con ningún grupo de música, una película, CocaCola… y comunicarte con alguien que hable una lengua que no entiendes.

Siguiendo la idea del deporte universal, introducías la idea de los países con menor tradición. Existe un boom imposible hace 40 años, que es ir a Vietnam y que todo el mundo conozca a Messi. En este tiempo se ha completado un proceso de globalización de grandes marcas: nombres, equipos y jugadores. ¿Qué efectos tiene esto en el fútbol?

Me lo planteé cuando fui a Vietnam. Así el fútbol crece en estos lugares, pero creo que lo que le conviene al fútbol es que crezca generando clubes potentes en estos países. Si todos los niños de Hanoi son del Barça, del Manchester United y el Inter, seguramente jugarán para intentar ser futbolistas. Pero para que se desarrollen las estructuras necesarias para que estos chicos se formen adecuadamente se requerirá la presencia de clubes potentes que los puedan educar. Y para que existan clubes potentes necesitas aficionados que los apoyen. Si no se da, es más difícil. Si no se da, acabaremos con grandes franquicias que abren academias, como ya está pasando. Esto generará una perspectiva terrible, porque los clubes dejarán de ser lo que han sido hasta ahora para convertirse en grandes marcas universales. Y creo que la particularidad del fútbol es que siempre ha representado a una comunidad, una ciudad, etc. Este camino me parece muy peligroso, porque al final terminará siendo un espectáculo. Creo que el fútbol debe ser una cosa mucho más relacionada con la cultura popular de cada lugar.

Como las multinacionales de cualquier otro ámbito, al fin y al cabo. Al estilo Good Bye, Lenin!.

Es un tema que se traslada a distintos ámbitos. A veces me hago preguntas como si nosotros estamos fomentando todo esto. Porque hacemos famosas a marcas que últimamente no están aquí. Pero lo que nosotros buscamos es ofrecer un panorama global en el que los pequeños puntos sean importantes. Por eso damos la importancia que damos a la fase de clasificación asiática o CONCACAF (Norte y Centroamérica), que aquí a nadie le interesa. Lo que haga esta madrugada Saint Kitts and Nevis no le interesa a una persona en toda Barcelona. ¿Por qué hablamos nosotros de ello? Porque creemos que, dentro de esta idea, es importante situar todos los puntos del mapa y no ignorarlos.

Dejar constancia que existen.

Exacto. El Mundial de fútbol, que todos vemos la final, empezó hace dos semanas a mediados de marzo. Y creo que una competición no se puede entender  sin saber cómo empieza. No empieza el día en el que se conocen los 32 participantes. ¿Por qué Costa Rica tiene una plaza? Porque ha ganado a un equipo que ganó a Saint Kitts and Nevis, que a su vez ganó a Islas Turcas y Caicos… y así se escribe la historia. Hay que explicarla entera, no sólo el final.

Piensas en el Mundial y hay una docena de representantes europeos para unos 50 países por cuatro asiáticos de por lo menos 40. ¿Forma parte de querer cuidar el producto final para que sea más vistoso?

Hay que buscar equilibrios porque hay posturas muy enfrentadas. Están los que creen que sólo deben jugar los buenos, incluso si solo son europeos y sudamericanos. Este colectivo prima el nivel y “el espectáculo”. Pero igual yo veo espectáculo en lo otro. Luego está la otra postura, que opta por una representación más equitativa. Que no tenga tan en cuenta el nivel como que el torneo represente todos los puntos del mundo. Esta postura es muy radical y no creo que se pueda adoptar directamente. Pero se están buscando fórmulas para que se pueda aplicar. Creo que se está caminando en esta línea, por las medidas de FIFA y UEFA.

Aunque este proceso de “democratización”, que vemos en las fases previas de competiciones europeas (UEFA),  a corto plazo no permite este “espectáculo”. Pero sí logra que progresen aquellos con menor potencial porque se acostumbran a competir con los mejores y a largo plazo mejoran sus prestaciones. Aunque existe la postura que también argumenta que (FIFA y UEFA) buscan ganar votos de estos países para mantenerse en el poder.

La idea no es que queramos un fútbol comunista, en el que todos sean iguales y con los mismos cupos. Queremos que el fútbol se desarrolle en lugares donde no lo está tanto y fomentar que puedan ser competitivos. Si siempre se les deja al margen y siempre prima la historia, recompensar los que han sido buenos hasta ahora –que lo han sido por cuestiones de movimientos migratorios, colonialistas, tránsito de mercaderías, etc– no se revertirá nunca. Creo que los resultados ya se están viendo. A medida que das más plazas, países con coeficientes más bajos están consiguiendo mejores resultados.

Aquí volvemos al asunto de las academias. De un lado permiten que estos países se desarrollen y ayudan en las infraestructuras, pero también se pierde en cuanto a identidad propia. ¿Dónde está el equilibrio?

En acuerdos de colaboración. En lugar de abrir una nueva academia, alcanzar acuerdos para que los clubes más poderosos a nivel mundial ayuden a desarrollar estas academias ya existentes a cambio de tener derechos preferentes sobre los jugadores locales que destaquen y quieran ser traspasados al exterior. Pero sin privar la capacidad de elección del jugador y del club de origen.

En cuanto a la fortaleza de los clubes pequeños, existe el ejemplo de la cultura británica. ¿Está muy mitificado el modelo de Support Your Local Club desde España?

Es el ejemplo. Indiscutiblemente. Es el lugar donde sucede.

¿Qué motivos han llevado a que se haya establecido un modelo así, tan distinto?

Como el fútbol nace en las Islas Británicas, nace puro. Van naciendo clubes que juegan unos contra los otros y se genera una tradición de seguir a estas entidades. Se traslada entre generaciones. En cambio, en otros países los clubes se fundan por influencia de inmigrantes, gente que viene de Inglaterra o de países donde habían estado antes los ingleses. Es como importar la tradición. En los demás lugares llega el fútbol y se crean clubes siguiendo ese modelo. Pero es difícil reproducir esta cultura porque no se ha desarrollado aquí. Las fechas de fundaciones de los clubes son más distantes aquí, existen unos clubes más poderosos que otros cuando en Inglaterra esto no se da hasta los últimos 40 años, etc.

Por ejemplo, si bien es cierto que en Alemania hay un club gigante y luego el resto, los estadios están más llenos. ¿Pesan también factores demográficos? En España, al fin y al cabo, son existen dos grandes ciudades y luego está el resto.

Creo que no. Sin embargo, veo una distinción entre Norte y Sur. En Portugal, España, Italia, Grecia y Turquía, la gente es de los equipos grandes en muchas ciudades distintas. Hay muchos lugares donde el club local tiene menos aficionados que los clubes grandes. Pero esto no sucede en Francia, Países Bajos, Bélgica, Suiza, Alemania, Inglaterra o Escocia. Es posible que se trate de una cuestión cultural cuyo origen no podamos determinar. Pero observo que un equipo de nivel medio de la liga belga llena su estadio mientras en el campo de un equipo medio de la liga portuguesa van 400 personas. Creo que el periodismo tiene mucho que ver. En los países del Sur se busca mucho centrar la información en los equipos grandes. En los países del Norte, no. A veces entro a Kicker (revista alemana) y está en portada el Hannover porque quizás echan a su entrenador si pierden el siguiente partido. Pero no me imagino un digital español abriendo con la Real Sociedad si el entrenador se encuentra en la cuerda floja. Estará en la portada, pero más abajo. Después de Real Madrid, Barcelona y Atlético.

En paralelo con la globalización de las grandes marcas, el fútbol cada vez mueve más dinero. Los traspasos son más caros, cada año se produce el fichaje más costoso y los patrocinadores pagan más a los clubes. ¿Hay algún límite?

Cada año se produce el fichaje más caro y cada año hay más clubes que se disuelven. La distribución del dinero no está bien ajustada. En el fútbol español, tenemos a los dos finalistas de la última Champions. ¿Cómo confeccionan equipos tan buenos y pagan traspasos tan grandes? Bale, Suárez, Neymar… Pero mientras tanto, hay muchos clubes en Segunda con problemas y varios que descienden por deudas. El fútbol español produce grandes potencias, pero toda la industria está apuntando a hacer muy fuerte a los equipos grandes para obtener grandes resultados en competiciones europeas. Con el riesgo de que muchas ciudades se queden sin clubes profesionales. Para mí esto no es positivo. Hay que hacer la doble lectura: sin los otros clubes el fútbol no es sostenible. Necesitas formar a los jugadores en las ciudades donde nacen y que tengan la oportunidad de jugar a un buen nivel allí.

En otros países, que quizás no obtienen resultados tan buenos a nivel europeo, sí consiguen que el fútbol en general sea más sostenible. A la larga creo que les beneficiará. Aunque los clubes con dinero en España lo seguirán teniendo, porque parece difícil revertir la situación. Se paga mucho porque los equipos ricos son más ricos y los pobres son más pobres. Si todo sigue así, desaparecerán demasiados clubes y habrá que replantearlo todo. Ahí está el límite.

¿Qué rol ejercen los equipos de la base, de Segunda hacia abajo? ¿Qué importancia tienen en el sistema, más allá de formar a los jugadores?

Son importantes por sí mismos. Son equipos con aficionados. Pero para hacer entender a la gente lo relevante de su supervivencia, necesitas argumentarlo desde un punto de vista global. No puedes hacerlo alegando a sus 500 aficionados. Si se lo explicas del otro modo, quizás podemos conseguir que se centren esfuerzos en este sentido.

Insistiendo en cambios que se han introducido recientemente, uno de los más recientes es la aplicación de la tecnología en el fútbol. ¿Estás de acuerdo?

Es muy complejo porque los límites son difíciles de acotar. Me gusta la tecnología de la línea de gol, de si entra o no entra la pelota. Es muy objetivo. Más allá de eso, lo veo difícil porque si juzgas faltas ya no es tan fácil interpretarlo, incluso en vídeo. Con varias repeticiones a veces no lo tienes claro y estarías parando el partido constantemente. “Sólo las jugadas decisivas”, dirán algunos. Pero quizás esa acción está precedida por una posible falta que provoca un gol. Ir más allá creo que sería enredar el debate. Llevaría a más polémica, incluso.

Antes comentábamos que todo el mundo conoce Messi. Pero cuando uno lo piensa fríamente, la relación del jugador con la base social es prácticamente nula. Nada que ver con el trato que percibo con los pilotos de motociclismo o la NBA. ¿Viven en una burbuja?

Absolutamente. Hay una frase de Sampaoli (seleccionador de Chile), y Marcelo Bielsa se expresa  en términos similares, que hace referencia al “retorno al amateurismo”. Creo que es una reflexión que invita al jugador a actuar con la misma ilusión que cuando era amateur, que no se apalanque en el rol de estrella. Sería algo posible si los jugadores percibieran unos  sueldos más razonables y se consiguiera que fueran como personas normales, aunque es algo muy complicado con tantos medios de comunicación. Durante muchos años las estrellas del Barça eran así, aunque no tenían esta presencia mediática. Los jugadores que fueron al Mundial del 50 trabajaban, por ejemplo, como explica Toni Padilla en su libro. Es imposible volver a eso. Pero acercarse un poco al origen haría más posible que la afición sintiera que los jugadores están cerca, que los jugadores se acerquen a la afición después del partido, etc.

¿Es sólo una cuestión de los sueldos?

Es el estatus. La industria de los medios de comunicación y las grandes marcas los han convertido en unos iconos pop. Todos salen beneficiados.

¿Somos lo suficientemente conscientes de todos los intereses que hay detrás de esta industria y su influencia? Marca del club, marcas deportivas, sponsors…

No son solo los medios de comunicación. Son las marcas, los anuncios y todas las industrias que sacan partido de la fama de los jugadores. O que necesitan que los jugadores sean muy famosos para vender más cuando anuncian sus productos. No me parece mal que haya gente que gane dinero a través del fútbol, nosotros lo hacemos.  Pero creo que la gente que gana dinero con el fútbol debe contribuir a difundir el juego o a desarrollarlo de alguna forma. Jugadores, entrenadores y dirigentes lo desarrollan. Los periodistas explicamos lo que sucede e intentamos aportar información al aficionado, algo que requiere trabajo. Pero debe existir un equilibrio. Que aquel que gana dinero a través del deporte no gane tanto como para alejarse de la sociedad y que sea gente que ayude al fútbol.

¿Esta industria también influye de alguna forma en la información sobre el deporte?

La información puede estar condicionada. Aunque solo puedo hablar por mí, nunca he dado información condicionada. Pero si te mueves en el mundo del periodismo escuchas cosas. Pero no tengo información de quién influye a quién. Aunque existen muchos intereses y depende de la honestidad de cada periodista.

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