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Autora: Astrid Bosch Miskovic.
Autora: Astrid Bosch Miskovic.

Brunch Electronik Halloween Edition, para morirse

Una crónica de Paula Pérez

Un grupo de diez ecologistas locos ha ido a parar a Ciutadella para liberar a unos chimpancés de los satánicos experimentos a los que eran sometidos por 62 científicos con subvención de la Generalitat. Que en paz descansen nuestros héroes. Porque al abrir las jaulas, no hubo amor por parte de estos primates homínidos, sino que babaron todo lo que se movía. A los pocos segundos, perroflautas y estirados fueron poseídos por una variación del virus de la rabia llamado MAGMA (Mainstream Against Good Music Attack), quedando así a merced de una furia psicótica irreversible. Al parecer, 72 personas son suficientes para desatar el apocalipsis catalán. ¿Y el europeo? 28 horas después, toda Barcelona ha sido infectada. Pero Montjuïc sigue siendo seguro. En concreto la Plaza Mayor del Poble Espanyol. ¡Comprad vuestros tickets, malditos! Tantos quisieron disfrutar de la cuarentena que el Brunch Electronik colgó el cartel de Sold Out.

Pero llegaron las ocho de la tarde y allí entró de todo: Muertos vivientes, no muertos, residentes y zombies varios pasaron los estrictos controles del recinto y entraron en esa cápsula espacio-temporal que es este evento habitualmente celebrado los domingos por la tarde. Pero en este sábado 31 de octubre todo fue muy de brunch, vocablo resultado de la unión de breakfast y lunch, y se celebró de noche. Se marcharon los niños del Petit Brunch y fueron sucediéndose los salvadores y protectores del MAGMA Omar-S, Radio Slave, Rebolledo y Maurice Aymard hasta las cuatro de la mañana.

La polifonía sacudía. Pumpampumpampumpam. Y el ambiente acompañaba mucho. El atrezzo a lo cuarentena estaba allá donde dirigieras la vista. También su positivismo. Numerosos personajes de la cultura popular resucitados de la tumba se mezclaban entre sí con coloridos vasos y humeantes cigarros. Los pocos que no llevaban heridas, adornos mexicanos, disparos y diversas deformidades rápidamente las adquirían al acercarse al puesto gratuito de maquillaje profesional. Pero a la hora de la verdad los auténticos zombies eran los que se apelotonaban durante minutos interminables en busca de sangre. Ejem, alcohol. Y con esto y sin bizcocho, la efímera edición del Brunch Otoño se ha cerrado, pero el virus todavía se mantiene en el aire. Seguimos a la espera de que nos envíen los tanques.

Autora: Astrid Bosch Miskovic.

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Paula Pérez
Tengo dos amantes, la escritura y el cine. A veces se juntan y pasan cosas.

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