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Imagen de una campaña de un partido xenófobo en Suiza / sesiondecontrol.com

Masacre electoralista o cómo matar dos pájaros de un tiro

Una columna de Cris Muelas

La redacción del semanario satírico ‘Charlie Hebdo’, en París, lleva acostándose desde hace unos días con una sensación amarga, trágica y dolorosa. La ultraderecha francesa encabezada por Marine Le Pen, pero también aquella que emerge por toda Europa Occidental, verá en esta masacre acometida -si no la ha visto ya- una opción descarada de electoralismo. Los asesinatos a manos de islamistas radicales se convertirán automáticamente en una potente arma de política xenófoba y racista.

Miedo que lleva consigo odio. A las siete de la tarde del mismo día del atentado era trending topic mundial “yo soy Charlie”, pero justo después aparecía el aterrador “matar todos los musulmanes”. Ya se augura la banal generalización de que todos son terroristas. Y crece la ira. Ante esto, los intelectuales y políticos de la derecha radical francesa se ven con el poder suficiente como para legitimar la criminalización de millones de franceses musulmanes. Millones de vidas a las que jamás les pasaría por la cabeza matar a alguien.

Aquellos “Patriotas Europeos” que, ante todo, no consienten ver a ningún inmigrante por donde ellos creen que son “sus tierras”, esperaran escuchar de los dirigentes políticos más medidas anti inmigratorias. Restringirles el acceso a la sanidad o la vivienda, como anunció David Cameron en 2013; endurecer las condiciones de acogida de personas extranjeras en suelo francés, como hizo en 2011 el Gobierno de Nicolás Sarkozy; o acusarles directamente de ser los responsables de todos los males de un país y robustecer, aún más, la llegada de nuevos inmigrantes hasta un 95%, como prometió hacer la líder ultraderechista francesa.

El ataque a la redacción satírica francesa, que algunos años atrás ya había sufrido amenazas y embestidas por causas ideológicas y religiosas, se convierte para unos en una inyección de islamofobia, pero para otros en las claves con las que construir esta inyección. Las fuerzas políticas de la derecha francesa, como el Frente Nacional de Le Pen o la Unión por un Movimiento Popular de Sarkozy arremeterán, lamentablemente, contra los sectores más humildes de Francia. Buscarán además, crear un discurso que penetre entre aquellos jóvenes que están en proceso de consolidar su identidad. Igual así de esta masacre electoralista matan dos pájaros de un tiro.

Cristina Muelas Guiu
Periodista. En constant moviment. D'això es tracta, no?

Un comentari

  1. Típico planteamiento de pijoprogre burgués que no se entera de nada.
    Para empezar, el partido de Sarkozy no es antinmigración, igual que aquí tampoco lo es el PP(partido que de 1997 a 2004 nos metió 3 millones de inmigrantes para contentar a la spatronales de hostelería y construcción ).
    Los partidos de derechas tipo el PP o la UMP de Sarkozy aprovechan de manera electoralista algunos mensajes de control sobre la inmigración masiva, pero es sólo eso, engañifas para incautos porque en la práctica en su desempeño de gobierno han alentado, subvencionado y promovido la inmigración masiva igual o más que el izquierdismo pseudosocialista burgués representado en España por el PSOE-IU y en Francia por Hollande.
    El Frente Nacional de Le Pen -como cualquier movimiento de tipo identitario- no se puede denominar de derecha ni de izquierda porque por ejemplo en aspectos económicos, son bastante intervencionistas y socialistas, son lo que se denomina generalmente partidos de tercera vía.

    No tienes ni idea de la realidad social francesa-ni de la española- y no, los inmigrantes franceses musulmanes no son la parte de la población más débil y castigada, por el contrario si es la más subsidiada y”mimada”, la más parasitaria.

    Desde la perspectiva pequeñoburguesa del enfermo de izquierdismo(“La enfermedad infantil del izquierdismo” que decía Lenin) el inmigrante es un pobre ser de luz, parte más débil de la sociedad, pero eso no se corresponde en muchas ocasiones con la realidad, además ha sido el poder político(un títere del económico en definitiva) el que ha impuesto la inmigración masiva d emanera autoritaria a la población bajo excusas más que discutibles para implementar un paulatino plan de ingeniería social, dumping sociolaboral y sustitución poblacional en definitiva.

    En España mismo nos intentaron vender que”nos pagarían la spensiones” y la realidad es que de casi 9 millones reales de inmigrantes que hay(legales, ilegales) sólo 1,4 millones cotizan. Por el contrario muchos-conozco varios- prefieren cobrar en negro(dumping laboral) para no perder subsidios sociales(estafa parasitaria)

    La inmigración masiva es un arma del poder político y económico contra la clase obrera autóctona.

    Hasta el progre de Alberto Garzón(Izquierda Unida) lo reconoce en estas declaraciones:

    Ninguna patronal ha estado jamás en contra de la inmigración sino al contrario, igual que organizaciones tipo OCDE y demás entramados del capitalismo neoliberal globalista.

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