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Los reyes de España el día de la coronación de Felipe VI/ Fuente: eltiempolatino.com
Los reyes de España el día de la coronación de Felipe VI/ Fuente: eltiempolatino.com

La ley del silencio: el respeto de los medios de comunicación a la monarquía

Un artículo de Carlos Gallardo

Omertá. Una vieja tradición que a principios del siglo XIX los primeros inmigrantes italianos en llegar a Nueva York llevaban en sus maletas de cartón. Desde la Sicilia más rural y caciquista miles de hombres importaron a la capital del mundo occidental una manera de comprender las relaciones sociales: la ley del silencio. Probablemente, muchos serán los que creerán que hoy en día es solo cosa de las películas o que es algo sin cabida en nuestras modernas, transparentes y democráticas sociedades. Nada más lejos de la realidad. A pesar de que no son mafiosos con traje y mano de hierro los que siguen el código básico de la Cosa Nostra, actualmente existen otros agentes de la sociedad que actúan considerando que no se debe hablar mal del poder.

El pasado martes 8 de marzo eldiario.es publicó una de las exclusivas más importantes y destacadas de lo que llevamos del año 2016. El medio digital dirigido por Ignacio Escolar accedió a una conversación privada vía iMessage, el chat de Apple, entre la reina Letizia y Javier López Madrid, un empresario conocido por haber gastado 34.000 euros con las tarjetas black de Caja Madrid y por estar actualmente investigado por haber financiado de manera ilegal al Partido Popular con 1,8 millones de euros dentro del marco de la Operación Púnica. Hasta aquí la controversia podría estar en que, como John Malkovich, cualquiera puede tener una amistad peligrosa.

Sin embargo, el contenido de los mensajes revela una relación muy estrecha entre la reina española y López Madrid. El 15 de octubre del 2014, en pleno escándalo de las tarjetas opacas de Bankia, el empresario recibió el afecto y el apoyo de Letizia Ortiz e incluso del rey Felipe VI. De entre los mensajes revelados por eldiario.es sobresale uno en concreto en el que la reina le dice a López Madrid: “Te escribí cuando salió el artículo de lo de las tarjetas en la mierda de LOC y ya sabes lo que pienso Javier. Sabemos quién eres, sabes quiénes somos. Nos conocemos, nos queremos, nos respetamos. Lo demás, merde. Un beso compi yogui (miss you!!!)”.
A lo que el empresario responde: “Os lo agradezco mucho. En el futuro extremaré el cuidado, vivimos en un país muy difícil y seré aun más consciente de mi conducta”.
A la conversación, dentro del servicio de chat se suma una tercera persona, el rey, que le contesta a López Madrid haciendo referencia a la dificultad del país e invitándole a comer: “¡Y tanto! Me uno al chat, pero prefiero tener un rato para charlar sin intermediación electrónica ni telefónica. ¿Comemos mañana? Abrazo”.

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Conversación de López Madrid con los reyes de España rescatada por la Guardia Civil/ Fuente: eldiario.es

Y es en este punto donde entra en juego la vieja tradición siciliana del silencio trasladada a la España democrática y constitucional del siglo XXI. Los medios de comunicación son los encargados de transmitir a la población toda aquella información que pueda ser de interés público. Pero no siempre es así, el cuarto poder respeta a ciertos estamentos. Diversos estudios han demostrado la omertá que, desde la Transición española, existe entre los grandes medios tradicionales y la posición más alta de nuestra jerarquía social: la Jefatura del Estado.
En la investigación de los profesores de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Valencia, Guillermo López y Lidia Valera, La información sobre la Monarquía española en los nuevos medios digitales: Eldiario.es y Vozpopuli.com (2013) se constata este pacto de silencio: “Al llegar al trono Juan Carlos I en 1975, los medios de comunicación, tanto los que hasta entonces habían sido críticos con el franquismo como los que lo defendían (por no hablar de la poderosa red de medios de comunicación públicos), sellaron un pacto no escrito con la Monarquía. Unos por miedo a una involución (franquista), y otros a una evolución (republicana y/o revolucionaria), a todos les vino bien”.
Realidad reafirmada por el Doctor en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid, Fernando Ramos en su análisis Los escándalos de la corona española en la prensa digital y el futuro de la monarquía. De la amnesia y el silencia cómplice al tratamiento exhaustivo de los medios (2012):Los medios de comunicación españoles, salvo contadas excepciones, se han auto administrado sucesivamente una dosis de amnesia y otra de tolerancia o ignorancia o tratamiento benévolo de aquellos aspectos que afectaban al Rey, su casa y su familia, de modo que ese ‘pacto tácito’ tuvo una vigencia inesperada.

No obstante, después de la abdicación de Juan Carlos I, la coronación del nuevo rey sumada a la falta de credibilidad del periodismo entre la población parecía que podría terminar con esta situación de vasallaje medios-monarquía en un giro hacia la independencia profesional. Sin embargo, la atmósfera de silencio que han creado los grandes medios de comunicación estatales entorno al escándalo destapado por eldiario.es ha demostrado que la ley del silencio sigue inalterable, y nunca mejor dicho, reinante.

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Portadas de la prensa escrita después de la abdicación de Juan Carlos I/ Fuente: elplural.com

Los mass media españoles han permanecido impasibles ante una de las crisis de imagen más alarmantes del corto reinado de Felipe VI. Tal y como recoge J.Garín en el Periódico Diagonal con su artículo El silencio de la ‘compi’ prensa: “Nueve horas después de que eldiario.es publicase su exclusiva, las portadas digitales de los principales diarios las copaban las divisiones internas de la formación morada –Podemos- y no había ninguna mención a lo publicado por eldiario.es”. En el mismo texto el autor insiste en que la prensa seguía sin hacer mención del caso 21 horas más tarde de la publicación de la noticia.

Silencio vergonzoso en las páginas web de El País, de La Razón, el ABC y de La Vanguardia, que en ese momento consideraron más importantes los problemas internos del partido liderado por Pablo Iglesias. Única mención en forma de editorial en el portal web de El Mundo, esperable siendo “la mierda de LOC (La Otra Crónica)”, a la que se refiere la reina Letizia, un suplemento del diario de Unidad Editorial. Sin embargo, en el seno del diario El Mundo se ha generado malestar no tanto por haber sido definidos como “la mierda”, sino porqué según afirma VozPopuli, su director, David Jiménez, tuvo la conversación pero decidió no publicarla. Es decir, la dirección de uno de los periódicos más importantes de España prefirió guardar silencio ante un escándalo monárquico: hay que respetar la omertá, no hay que molestar a la monarquía.

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Un día después de la publicación de los mensajes los grandes medios de la prensa escrita española dedicaban sus páginas web a la crisis interna de Podemos (Titular de El País). Fuente: diagonalperiodico.net

Pero, también es necesario no dejar de decir que algunos de los grandes medios de la prensa escrita de España sí que han dedicado algún espacio, pequeño y escondido en páginas interiores, a la buena y saludable relación de los reyes con el beneficiario de las tarjetas opacas: en el resumen de las noticias más destacadas realizado por los servicios de La Moncloa desde el miércoles 9, los periódicos nacionales solo se han hecho eco de la exclusiva destapada por el equipo de Ignacio Escolar para excusar, como en el caso de El País, a la corona diciendo que los mensajes “se refieren a una relación de amistad que ya no existe” o para cuestionar la legalidad de la filtración de la conversación.

En cuanto a las principales televisiones españolas el ‘cordón sanitario’ levantado alrededor de la Casa Real también se ha hecho efectivo. Exceptuando a La Sexta, un día después de la publicación de la exclusiva de eldiario.es ni Antena3, ni Telecinco, ni Televisión Española (TVE) hicieron referencia alguna a los mensajes de apoyo de la reina Letizia a López Madrid en ninguna de las ediciones de sus telenoticias. Cuestión extremadamente delicada en el caso concreto de TVE, un medio de comunicación público que con su elección por la omertá reafirma la vigencia y la salud de hierro en el sistema mediático español de lo que Hallin y Mancini definieron como el modelo pluralista polarizado, de la prensa escrita pero extrapolable a las televisiones españolas: alto paralelismo político, fuerte intervención del Estado y escasa profesionalización de los periodistas. Pese al silencio oficial impuesto por el medio estatal, el propio Consejo de Informativos de TVE ha criticado que la cadena no haya cubierto la noticia. Además, los trabajadores de la televisión pública se han referido a los pocos segundos que TVE le ha dedicado al caso de la reina: “la información nos parece simplemente anti-periodismo”.

Sin duda ha quedado claro que los grandes medios de comunicación del Estado español; al igual que los soldati, magistralmente reflejados por Francis Ford Coppola en su Padrino; defienden férreamente a la Casa Real: callan para ocultar los problemas del Don y desvían la atención cuando es necesario. Como dice el periodista Pascual Serrano: “Existe un aparente debate en un marco muy controlado” pero la realidad es que “existe una omertá mediática mafiosa para ocultar muchos temas”.

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Fotograma de El Padrino (1976): Amerigo Bonasera jura respeto a Don Vito Corleone/ Fuente: republica.com

Con todo, y a pesar de que muchos ya llevan tiempo cavando su propia tumba, el prestigio de los mass media ha quedado francamente debilitado. Desde luego una mala noticia para el periodismo y sobre todo para la sociedad, que ve como uno de los pilares de la democracia se tambalea. Sin embargo, la ley del silencio establecida durante el primer gran tropiezo en el reinado de Felipe VI ha tenido también su parte positiva, porqué al fin y al cabo #CompiYogui nunca hubiese sido trending topic sin la profesionalidad de unos medios de comunicación independientes del poder.

Estudiante de periodismo en la UAB. Interesado en los movimientos sociales y en el análisis político.

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