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Concert a l'Estraperlo / tres.cat
Concert a l'Estraperlo / tres.cat

Bye bye Estraperlo, bye bye cultura

Una columna de Marc Álvarez

Nunca me han gustado las despedidas. Son molestas, amargas y duras. Y no tienen por qué ser siempre con personas, eso las convierte en un fastidio aún mayor. Pueden ser, por ejemplo, con salas de conciertos. No de su espacio físico, sino del espiritual. Lo que ha representado y lo que representará. Todos los momentos allí vividos al son de una brutal música que en pocos lugares se puede encontrar. Hablo de la emblemática Estraperlo. Con su apertura hace ya 6 años Badalona se tiñó de punk y hardcore, entre otros, y pasó a dar rienda suelta a las ganas de tocar y disfrutar viéndolo hacer. En ella se han dado cobijo grandes y pequeños grupos de la escena, y se han vivido fiestas hasta que ha salido el sol.

El 31 de diciembre cierra. Afecta a esta decisión, tal y como han explicado desde su Facebook, la subida del IVA y otros impuestos, multas por pegar carteles en las calles y otras cuestiones económicas. Todo el que esté involucrado o se mueva por algún ambiente musical o cultural más o menos pequeño prefiere que así sea. Si estas comunidades se extendieran por las grandes masas perderían su diferenciación y dejarían de ser únicas. Lo entiendo, lo respeto y lo comparto.

El problema es el actual estado de marginación que sufren. Han pasado a ser ínfimas, y así no se pueden sustentar, ni siquiera pueden sobrevivir. Y eso se extrapola a cualquier categoría artística pequeña y sus seguidores. Estraperlo no ha sido la única sala que ha cerrado sus puertas y no será la última. Igual que todos aquellos escritores con talento muertos de hambre porque el libro que Belén Esteban encargó escribir a quién fuese se convirtiera en el más vendido del país. Igual que todos aquellos grupos y cantantes que ven mermada una vida de esfuerzo y disciplina cuando escuchan lo que ganan aquellos fieles feligreses del auto-tune.

Gran parte de culpa de la problemática comentada la vuelven a tener nuestros estimados dirigentes políticos. Subidas del IVA y multas por intentar llegar a más público no son sino responsabilidad suya. Pero llegados a este punto, en el que su guerra contra cualquier expresión artística mínimamente independiente se ha vuelto personal, concluyo que a ellos no se les puede culturizar. Menos aún concienciar de la relevancia de estas pequeñas muestras de cultura. Total, sólo enriquecen el gris panorama actual.

Por lo tanto, a quien hay que convencer es a la población que no lo está. Utilizando para ello una actualización del Mito de la Caverna de Platón: sacarlos a rastras de las oscuras discotecas, del material audiovisual hecho de manual y de las insípidas lecturas que menosprecian la literatura y enseñarles la luz del día. La decisión es solamente suya. Algunos volverán, pero otros se quedarán. Y sin llenar estadios, vender best-sellers o subastar cuadros por millones, las pequeñas y tan diferentes corrientes culturales gozarán de la salud que sin duda merecen. Y así, las molestas, amargas y duras despedidas se podrán asesinar y enterrar en un agujero bien grande.

Marc Álvarez Ramilo
Estudiant de periodisme a la UAB. Quasi melòman, inestable lector, amant del setè art i ferm creient en el gran i desaprofitat poder de la cultura. Escriptor amateur amb massa coses per aprendre.

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