Inici / Actualitat / D’A | Día 8, recta final
Escena de The forbidden room. Fuente: twitchfilm.com
Escena de The forbidden room. Fuente: twitchfilm.com

D’A | Día 8, recta final

Afrontamos la recta final de esta quinta edición del Festival Internacional de Cinema d’Autor de Barcelona con una de las grandes joyas que su programación escondía, The forbidden room , un homenaje a las narraciones y el cine en un onírico viaje a través de las imágenes, las historias y los numerosos personajes. Asimismo, una comedia musical japonesa que no es lo que parece (La la la at rock bottom) y una lucha psicológica entre dos amigas de la infancia (Queen of earth) cierran esta última crónica del D’A 2015, a la espera de la clausura del festival con el nuevo film de Mia Hansen-Love, Eden. 

The forbidden room, el arte narrativo

Cuando todos habían tenido suficiente para comer,

Jesús dijo a sus discípulos:

Recoged los pedazos que han sobrado.

Que no se pierda nada.

John 6.12

La última película de Guy Maddin no tiene sinopsis, ni protagonistas principales, ni tan solo una coherencia estética. Desde el planteamiento del cine experimental, The forbidden room es un galimatías de historias encadenadas que, mediante las formas clásicas del cine mudo fusionadas con recursos modernos, construye un gran tributo al arte de la narrativa y, especialmente, al cine. Siguiendo la estela de Favula (Raúl Perrone, 2014) que vimos ayer en el sexto día de festival, Maddin se propone tejer una red de relatos cuyo único nexo es la casualidad. Una noticia en un periódico nos lleva a un club de jazz donde un hombre declara su amor a una mujer amnésica que luego descubre el asesinato de este hasta volver al principio en que alguien soñaba que leía en el periódico que había habido un asesinato en un club de jazz. Todo en el film es una constante subida y bajada de niveles, subtramas que se bifurcan y se pisan entre sí, conformando, al final, un círculo perfecto que termina igual que empezó.

Esta característica de The forbidden room de tributo al cine se desprende de sus numerosas referencias, que van desde Centauros del desierto (John Ford, 1956) hasta M, el vampiro de Dusseldorf (Fritz Lang, 1931), pasando por una larga influencia del cine mudo que se ve claramente desde el principio en los créditos iniciales y que continuará en el uso de carteles de fondo negro y letras blancas para explicar pensamientos, diálogos o simplemente porque le apetece. Maddin parece retarnos a vislumbrar entre todo ese embrollo de historias encadenadas los guiños a la cinefilia, en los que participan actores de la talla de Geraldine Chaplin o Mathieu Amalric.

Por momentos un viaje onírico por la plasticidad de las imágenes y la hipnótica forma de su rompecabezas, Maddin nos guía por los caminos trepidantes de un film con una personalidad apabullante.  Su maravilla de técnica y la fuerza de su mensaje, así como la gran utilización de los gags humorísticos, hacen de The forbidden room una de las grandes joyas de esta quinta edición del D’A.

Escena de La la la at rock bottom. Fuente. twitchfilm.com

Escena de La la la at rock bottom. Fuente. twitchfilm.com

La la la at rock bottom, comedia asiática descafeinada

El director japonés Nobuhiro Yamashita huye de las comedias románticas musicales convencionales en su última película, La la la at rock bottom, en la que la violencia y la delincuencia se mezclan con el toque de feel-good movie que desprende, al menos en la primera parte. Si se puede destacar algo del film es su voluntad de grabarnos a fuego la canción a base de repetición. Son las letras y melodía de esa canción las que le conectan al protagonista con su vida anterior, de la que no recuerda absolutamente nada a causa de la amnesia que le ha provocado una paliza. Poco a poco, en compañía de un grupo de música liderado por una chica que le ha acogido en su casa tras perder la memoria, recordará su estancia en la cárcel y la turbia existencia que la precedió, un choque emocional que parece decirnos que casi mejor no mirar atrás.

A pesar del simpático estado de estupefacción del protagonista, famoso en Japón por liderar una de las bandas más populares del país, y el misterioso pasado de la chica que nunca acabaremos de conocer, La la la at rock bottom se queda en un relato con regusto a superficialidad y trunca las expectativas de los que pudiesen pensar que sería una comedia más delirante y musical.

Elizabeth Moss en Queen of earth. Fuente: Variety

Elizabeth Moss en Queen of earth. Fuente: Variety

Queen of earth, amistades enfermizas

Con una tensión creciente que amenaza con explotar en cualquier momento, Queen of earth construye un relato basado en los complejos sentimientos que nacen entre dos amigas, en los que se mezcla competitividad, celos, paranoia y mucha sinceridad. El director Alex Ross Perry lleva a la pantalla una historia que no deja de ser una venganza, provocada por las atenciones frustradas en momentos de necesidad emocional.

La puesta en escena favorece a la incomodidad, con planos largos y por momentos inamovibles excepto por un juego de desenfoques entre los personajes. Ross Perry apunta directamente a Catherine (Elizabeth Moss) como eje de la locura que se está desarrollando, creando una vorágine de alucinaciones, conversaciones con la nada y una risa diabólica digna de Vincent Price, una actitud devastada por el abandono de su novio, del que tenía una dependencia enfermiza, y la muerte de su padre. Por eso visita a Ginny (Katherine Waterston), mejor amiga desde la infancia, para que la ayude a superar el trance que está viviendo. Pronto se darán cuenta de que la distancia entre ellas es mayor de lo que habían imaginado.

Queen of earth recoge con inteligencia la típica relación de amor-odio entre dos amigas, que rozan la condición de rivales, y la lleva al extremo de la demencia. La incomodidad del film se percibe desde el primer momento en que, con esos grandes ojos azules y una interpretación brillante, Elizabeth Moss irradia ira y rabia contenida.

Mireia Mullor

Deixa un comentari

La teva adreça de correu electrònic no es publicarà. Els camps obligatoris estan marcats *

*