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Campamento en Schwarzerburger - Alex Puig

De Barcelona a Berlín: Una ruta por Europa Central

Un diario de viaje de Alex Puig

Europa, un continente característico por su diversidad de culturas, movimientos y estilos de vida concentrados en una diminuta porción del planeta, contiene una gran red de rutas por carretera que ofrecen un repertorio de paisajes, pueblos, ciudades y, en definitiva, experiencias en pocos días de viaje.

En pleno mes de Agosto, nos organizamos para realizar una ruta a cuatro ruedas desde Barcelona hasta la capital de la cultura urbana, Berlín, pasando por Berna, Zúrich y la República Checa. Cerca de seis-mil kilómetros de ruta cargados con nuestras cámaras fotográficas, un precario equipo de camping y algo para movernos más fácilmente: nuestras tablas de skate.

Partimos un 28 de Julio hacia el primer destino de nuestro camino: Berna.

Suiza

Trece horas por carretera dan para mucho; cruzar la mitad de Francia, ver como un paisaje llano acaba rodeado de altas montañas dónde amantes del riesgo se lanzan con sus parapentes, contemplar como una roulotte se esparce por todo el asfalto a causa de un aparatoso accidente o encontrarse con alguna que otra interminable caravana. Lo mejor de la carretera es ver el como el escenario cambia constantemente, nunca sabes lo que te puedes encontrar en el próximo tramo de autopista, eso es lo que te hace continuar.

Llegamos por la tarde a la capital suiza. Con poco presupuesto para dormir vamos directamente al parque natural de Gantrisch, justo al lado de la ciudad, y acabamos en un pequeño pueblo llamado Schwarzenburger. Nos instalamos en lo alto de una colina buscando un sitio más o menos apartado; vemos el atardecer y como desaparece detrás nuestro un inmenso valle que acaba fundiéndose en la más profunda oscuridad. En el lado opuesto, pequeños núcleos urbanos encienden sus luces. Tomamos fotos.

Parque natural de Gantrisch - Alex Puig

Parque natural de Gantrisch – Por Alex Puig

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Por Alex Puig

Campamento en Schwarzerburger - Alex Puig

Campamento en Schwarzerburger – Por Alex Puig

Al día siguiente, recogemos y nos vamos a visitar Berna. Una ciudad delicada e interesante pero con poca vida. Cuenta con un cercado dónde una pareja de osos corretea ”a sus anchas” mientras una cantidad abrumadora de turistas les fotografía. Para un viajero con pocos recursos, es lo más interesante – y triste-  que se puede encontrar en la ciudad aparte de los grandes tableros de ajedrez repartidos por los distintos parques, sus vistas, el río y sus pintorescos castillos . Pasamos una mañana en Berna y por la tarde nos fuimos a explorar el parque, sus húmedos bosques de pinos y las frías orillas del río Schwarz.  Pasamos la noche escuchando el fluir del agua entre inmensos pinos. Por la mañana, tomamos un baño, acabamos en al borde de la hipotermia y nos vamos para Zúrich.

Campamento en las orillas del río Schwarz - Por Xavi Basart

En las orillas del río Schwarz – Por Xavi Basart

Alex Puig

Uno de los inmensos pinos del parque natural de Gantrisch – Alex Puig

Dejamos atrás los frondosos bosques, las inmensas montañas y los ríos congelados para adentrarnos en una ciudad con algo más de vitalidad: Zúrich. Sin olvidar su característico estilo suizo, Zúrich esconde un estilo de vida moderno que se plasma en zonas como el Freitag, en el centro o en el distrito industrial. Zonas invadidas y reconvertidas por un estilo de vida joven, moderno y alternativo. Muy a nuestro pesar, pasamos el día bajo una incesante lluvia, no sin dejar de visitar el lago, sus canales y el centro, y decidimos partir hacia el siguiente destino: Praga

República Checa

Abandonamos Zúrich sobre las diez de la noche y acabamos durmiendo en un campo ”dejado de la mano de dios”. Montar el campamento a las 2 de la mañana bajo un temporal puede ser muy divertido, en ese caso no lo fue para nada.

Levantamos nuestro desastroso campamento y nos echamos a la carretera. Pasamos cuatro horas en el coche ansiosos por llegar a Praga y probar una buena cerveza, contemplando como el camino se va transformando y degradando hasta llegar a la república checa; campos de trigo, pueblos derruidos, carreteras inacabadas y fábricas dónde el óxido se extiende por sus desgastadas vigas. Finalmente estamos en Praga.

Pasamos tres días durmiendo en un alberge del barrio de Zizkov, la zona más ”joven” de Praga. Calles repletas de hierbajos, carreteras adoquinadas y a medio asfaltar y edificios sucios y desgastados caracterizan los barrios periféricos de la ciudad que se combinan con un centro totalmente distinto. Una buena imagen para los turistas es crucial, supongo.

Un Bus-vivienda en el barrio de Zizkov - Alex Puig

Un Bus-vivienda en el barrio de Zizkov – Por Alex Puig

Es una ciudad hermosa. Desde el Castillo de Praga, pasando por el puente de Carlos hasta más allá de la plaza de Wenceslao, un sinfín de monumentos invaden la ciudad. A pesar de la dificultad para patinar, recorremos el centro con nuestros monopatines. Las mejores vistas? Des del mirador de Letná. La mejor cerveza? En cualquier lugar. Praga es una ciudad bella, sorprendente, y aparte de las masificaciones veraniegas, llena de vida.

Des del mirador del parque de Letná - Por Alex Puig

Des del mirador del parque de Letná – Por Alex Puig

Alex Puig

Pasando el puente de Carlos – Por Alex Puig

La ciudad está invadida por tramvias - Alex Puig

La ciudad está invadida por tramvias – Alex Puig

Muy a nuestro pesar, abandonamos Praga pero ansiosos por entrar en la etapa final de nuestra ruta: Berlín.

Alemania

Directos hacia el corazón de Alemania, seguimos por la autopista a 180 kilómetros por hora. Sin prácticamente límites de velocidad cruzamos parte del país en cuatro emocionantes horas. Estamos en Berlín.

Berlín es el referente cultural europeo por excelencia y, para muchos, la capital de la filosofía urbana o ”underground”. Explorar Berlín es andar por un gran museo dónde sus obras de arte están en los muros de sus edificios. Grafitis y murales reivindicativos invaden las paredes de las casas y pisos dónde los artistas más reconocidos del mundillo urbano han dejado su huella. Fábricas abandonadas reconvertidas en centros dónde la música tecno retumba por sus paredes, como el Revaler Strasse en Friedrichschain, e incluso su antiguo aeropuerto, ahora el parque de Tempelhof, sirven de ejemplo para mostrar que, en Berlín, hay segundas oportunidades.

Las calles de la ciudad están invadidas por numerosos grafitis - Por Alex Puig

Las calles de la ciudad están repletas de grafitis – Por Alex Puig

Un rellano de la galería de Rosenthaler Strasse - Por Xavi Basart

Un rellano de la galería de Rosenthaler Strasse – Por Xavi Basart

En el parque de Tempelhof, se encuentran aviones desvalijados- Por Alex Puig

En el parque de Tempelhof, se encuentra algún que otro avión desvalijado- Por Alex Puig

Pero eso no es todo, Berlín esconde un pasado oscuro aún latente por toda la ciudad; des del monumento comunista en el Treptower Park, pasando por el famoso muro de Berlín, hasta los búnkeres nazis ocultos en el subsuelo de la capital. Recuerdos de un triste pasado que contrastan con un presente lleno de vitalidad (con algún que otro problema por resolver).

Monumento comunista en el Treptower Park - Por Alex Puig

Monumento comunista en el Treptower Park – Por Alex Puig

Recorrimos la ciudad durante 5 días visitando los distintos barrios de la ciudad; Desde el pacífico Neükolln con sus numerosos parques y canales, pasando por la gran galería urbana del distrito de Kreuzberg-Friedrichschain, sin olvidar los barrios céntricos dónde se encuentran los monumentos más característicos de Berlín junto con su amplio repertorio de museos y galerías de arte en el barrio de Mitte. También visitamos zonas como Alt-Treptow dónde exploramos los ocultos secretos del Treptower Park o el barrio de Prenzlauer Berg dónde se encuentra uno de los mercadillos más multitudinarios de la ciudad; el Flohmarkt dentro del Mauerpark.

Después de recorrer gran parte de Berlín montados en nuestros patines, disfrutar de su estilo de vida joven y callejero y empaparnos una vez más de su increíble historia, llegó la hora de partir hacia nuestra también querida Barcelona. Más de 18 apasionantes horas por carretera daban fin a nuestra pequeña ruta de trece días por la Europa central. Más de cinco-mil kilómetros por largas carreteras, ciudades, culturas y vivencias conociendo y explorando un pedazo de nuestro pequeño continente.

Alex Puig Ros
Barcelona, 1994. Interessat en l'art i la cultura urbana, en la passió per conèixer i viatjar i en el món del fotoperiodisme. Apassionat del parapent i dels esports de risc. Redactor i fotògraf a LaColumna.cat.

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