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El recordado gol de Ronaldinho en Stamford Bridge cumple 11 años.
Fuente: Daily Motion.
El recordado gol de Ronaldinho en Stamford Bridge cumple 11 años. Fuente: Daily Motion.

El día en el que Carvalho se mareó

Un artículo de Jaume Palomar

Ayer se cumplieron 11 años de uno de los mayores momentos de magia de Ronaldinho con el Barça que, curiosamente, coincide con una de las noches más difíciles del Barça de Ronaldinho.

Londres, Stamford Bridge. 8 de marzo de 2005 a las 21:23 de la noche. John Terry, Gudjohnsen, Lampard y Carvalho se miran incrédulos. Peter Cech, de espaldas, se gira sin entenderlo. Las 40.000 gargantas del estadio sueltan un suspiro de desesperación, “Oooh”, acompañado del “¡Gol!” de alegría de los culés desplazados a Londres. Iniesta y Eto’o corren a por el 10 azulgrana, que también lo hace, al trote, a su estilo, mientras celebra el gol. Ronaldinho se señala a sí mismo con el dedo y, acto seguido, se pone las manos en las orejas para escuchar a Stamford Bridge. Es consciente de lo que acaba de hacer.

El Barça llegaba a Londres pletórico. Era la segunda temporada de Frank Rijkaard, que había logrado construir un equipo ganador, todavía sin títulos pero con un espíritu diferente al Barça de los últimos 5 años. Iban líderes en liga con 62 puntos, 8 por encima del Real Madrid, su máximo perseguidor, y en Champions se les atribuía la etiqueta de ser uno de los favoritos. Era la etapa del jogo bonito dirigido por Ronaldinho y secundado por Deco, Eto’o y compañía, con un equipo que comenzaba a tener más protagonismo canterano. Con Puyol y Xavi ya consolidados, Valdés e Iniesta, entre otros, empezaban a sacar la cabeza. Además, del segundo equipo salían jóvenes promesas como un tal Messi que ya había debutado oficialmente con tan solo 17 años.

Después de imponerse en la ida de octavos de final por 2-1 gracias al único partidazo de Maxi López, el Barça llegaba a Stamford Bridge con la moral por las nubes. Pero solo empezar el partido se dio una hostia en la cara. 3-0 en 18 minutos. El rival no era cualquiera, el Chelsea  en el que Abramovich ya hacía un año y medio que metía billetes, con Mourinho como entrenador y unos jugadores que corrían como desesperados. Pocas veces se ha visto un contraataque así. Joe Cole, Duff, Gudjohnsen y Kezman esperaban agazapados el error azulgrana para salir como hienas a por Valdés, dirigidos por Lampard y con Makelele guardando las espaldas. Los primeros minutos eran un festival blue.

Pero si se le consideró uno de los mejores partidos de la década sería por el algo, y el Barça no se quedó con los brazos cruzados. Peter Cech comenzó su recital con una mano a disparo de Eto’o. Otra mano, en este caso de Ferreira y dentro del área, invitó a Ronaldinho a poner emoción desde los 11 metros. Los culés se ponían a un gol de la clasificación y entonces llegó el minuto 38 a las 9:23 de la noche.

Iniesta para Ronaldinho y se para el tiempo en la frontal del área. Terry, Gudjohnsen y Lampard acuden a rodear al brasileño y Ricardo Carvalho se planta en frente de él, ignorante de lo que le pasaría. Ronaldinho, a pie parado, marca un compás de samba en sus narices. 1, 2, 3 y 4 movimientos de cadera. Los 3 primeros para fintar y el cuarto para ejecutar. Al otro lado, Carvalho se come cada una de las fintas, abriendo y cerrando las piernas instintivamente, intentando seguir con la mirada los pasos de samba del brasileño. Durante esos casi 2 segundos, que seguro que se le hacen eternos, la imagen de Carvalho es dramática. Y cuando le tiene bien mareado, Ronaldinho ejecuta. Obús a media altura y ajustado al palo. Imposible para el portero que, con su estatua, amplifica la belleza del gol. 3-2 y el Barça clasificado al descanso.

Sin embargo, el partidazo no se detuvo en los siguientes 45 minutos. Las alternativas constantes de la primera mitad se repitieron en la segunda, pero sin la misma fortuna de cara a puerta. Cada ocasión de uno era respondida por el otro, seguida de sus respectivos lamentos. El partido estaba loco. Cuando ya se olía a final dramático, Iniesta, de falso extremo derecho, se inventó una de sus jugadas antes de topar con la madera, con la que ya había topado Joe Cole en una jugada calcada de la primera parte. Eto’o fallaba lo inexplicable en el rechace y, 4 minutos después, Carvalho volvía a aparecer en escena pero con un papel totalmente distinto. Su astucia molestó lo suficiente a Valdés para que John Terry hiciera enloquecer a Stamford Bridge con el típico “¡Yes!” de las gradas inglesas.

A un cuarto de hora para el final, el Barça se quedaba sin reacción y sin premio en uno de los mejores y más emocionantes partidos de Champions de la pasada década. Ayer, el 4-2 entre el Chelsea y el Barça cumplió 11 años, como también lo hizo el que para muchos fue el mejor gol de Ronaldinho con el Barça.

Estudiant de periodisme. Normalment escric sobre esports, però també em fascina la història i la política, sobretot la més propera.

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