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Frédéric Kanouté mostrando su apoyo al pueblo palestino en 2009. Fuente: Aljazeera.com
Frédéric Kanouté mostrando su apoyo al pueblo palestino en 2009. Fuente: Aljazeera.com

El futbolista rebelde

Un artículo de Rubén Moreno

El futbolista rebelde, esa especie en extinción. En los últimos tiempos el fútbol ha ido perdiendo referentes ideológicos. Las causas son de lo más variadas: la profesionalización de este deporte, el modelo de negocio actual, el progresivo desarraigo de las aficiones a algunos clubes y futbolistas, la pérdida de identidad e ideología de algunas escuadras… Pero durante las últimas décadas ha habido jugadores con más dimensiones que la de futbolista, jugadores con ese trasfondo que te deja el regusto de “¡menudo genio!” pero sin referirte en ningún momento a su habilidad por patear el esférico.

Referentes los ha habido de todos tipos, los más obvios de recordar son los que hemos vivido aquí durante los últimos años. Los hay destacados por su espíritu nacionalista, sin ir más lejos, el ex-futbolista del F.C Barcelona Oleguer Presas. Oleguer que llegó a jugar y ganar una final de Champions con el Barça, fue el blanco de muchas críticas al decir “No” a jugar con la selección española por sus convicciones políticas. “Mejor que vaya gente con más implicación y sentimiento” fue el argumento que le presentó al entonces seleccionador Luís Aragonés según explicó en una posterior entrevista para RAC1. Oleguer es el prototipo de futbolista rebelde: licenciado en economía, militante de la CUP y firme defensor de la cultura y la lengua de su nación. Aunque la militancia política no es lo único que define este perfil de jugador. Ni siquiera  en el terreno nacionalista.

 En este país, después de la dictadura, Athletic de Bilbao y Real Sociedad protagonizaron uno de los derbis vascos más sonados de todos los tiempos. Tras una breve reunión entre capitanes instantes antes del encuentro y después de ser consensuada en ambos vestuarios, José Ángel Iribar y Roberto López Ufarte saltaron al campo capitaneando a sus equipos sosteniendo una ikurriña, un acto soberbio de reivindicación de Euskadi y su bandera tras el franquismo. Pese a la incertidumbre López Ufarte recordaba el momento con humor en una entrevista en El País con estas palabras: “Al final no pasó nada. Los grises no dispararon”

La ikurriña ondenado en uno de los primeros derbis después de la muerte de Franco. Fuente: juegodecabeza.com

La ikurriña ondenado en uno de los primeros derbis vascos después de la muerte de Franco. Fuente: juegodecabeza.com

África también ha sido cuna de este tipo de jugadores desde hace tiempo. Los hay como el del maliense y ex sevillista Frédéric Kanouté que en 2009 fue sancionado con 3.000 euros por Federación Española de Fútbol.  El motivo fue celebrar un gol mostrando una camiseta de apoyo al pueblo palestino en uno de sus múltiples episodios de violencia con su vecino Israel. Kanouté sabía perfectamente que mostrar un mensaje político en un partido conllevaba sanción pero no tuvo reparo en realizar el gesto.

Los hay como el jugador argelino de los años 50, Rachid Mekhloufi abandonó una concentración de la selección francesa para ir a jugar con un combinado de su patria para buscar apoyos internacionales para que Argelia lograra su independencia. Mekhloufi que había brillado en su carrera en las filas del Saint Etienne francés, siendo varias veces campeón de Francia, decidió abandonarlo todo para cometer un acto de valentía y reivindicación, disputando más de 90 partidos con el FNL (Frente Nacional de Liberación) contra selecciones de todas partes del mundo. Más allá de las 65 victorias en esta gira, la imagen que perduró de Mekhloufi no fue la de un jugador estrella, sino la de un revolucionario del fútbol.

Rachid Mekhloufi dejó todo su éxito de lado por representar a su país. Fuente: Derwombat.net

Rachid Mekhloufi dejó todo su éxito de lado por representar a su país. Fuente: Derwombat.net

Luego está el futbolista rebelde que representa a un país. El que es capaz de con un gesto dejar con la boca abierta a cualquiera. Carlos Caszely, jugador chileno que también jugó en nuestra liga, fue encumbrado por su enérgica protesta contra el régimen de Pinochet y por negarle  el saludo cuandoel dictador recibió a la selección chilena antes de partir hacia el mundial de Alemania 74’. Un futbolista que se posicionó claramente en la campaña del “No” cuando Chile afrontó el plebiscito en 1988 que debía decidir si el dictador continuaba en el poder hasta 1997 y que ahora ocupará un cargo para el gobierno de Michelle Bachelet como “Agregado de Deportes en Europa”.

Tampoco hay que olvidar los futbolistas comprometidos con el pacifismo en su tierra como Didier Drogba. El jugador de Costa de Marfil considerado una leyenda del fútbol europeo y del Chelsea, donde ha militado la mayor parte de su carrera, protagonizó un hecho insólito. Tras declarar después de la clasificación de Costa de Marfil para el mundial de 2006 que el país debía estar unido y no entrar en la guerra civil que se estaba produciendo en este país africano durante aquella época, propició que se jugara un partido de clasificación para la copa África en una zona del país que estaba en conflicto. Esto obligó a que los pro-gobierno y los anti-gobierno se pusieran de acuerdo, pactaran un alto al fuego y acudieran al estadio compartiendo gradas. Costa de Marfil ganaría aquel partido y a raíz de ese día las negociaciones por gobernar el país se desbloquearían y llegarían a un acuerdo para compartir temporalmente la presidencia del país, un desarme y unas futuras elecciones. Aquel día “Didí” logró un triunfo enorme para su país.

Todos son el mismo jugador pero con diferentes causas. El futbolista que en este caso se ayudan de su profesión y de su posición social para colaborar con causas afines a sus ideales. Unos ideales y una conciencia que con el paso de los años el fútbol va apagando poco a poco. A veces parece que la única manera de idolatrar a un jugador es la cantidad de goles que mete o peor aún, por el tren de vida multimillonaria que llevan. A veces parece, que cada vez sea más difícil idolatrar jugadores.

Rubén Moreno
Deporte y música todo el día. Trasnochador. Estudiando periodismo en la UAB. Redactor de deportes y jefe de Twitter de La Columna.

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