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Paco Jémez entrena al Rayo Vallecano desde la temporada 2012-2013. Foto: EFE
Paco Jémez entrena al Rayo Vallecano desde la temporada 2012-2013. Foto: EFE

El milagro de Paco Jémez

Un artículo de Jaume Palomar

Tres años y medio lleva Paco Jémez como entrenador del Rayo Vallecano. Tres años y medio en los que ha demostrado tener la propuesta futbolística más valiente, arriesgada, y algunos consideran inconsciente, de Primera División.

Ese entrenador capaz de recibir y recibir goles, y seguir y seguir atacando y presionando a tumba abierta; ese entrenador capaz de no sustituir a un delantero cuando te expulsan a un defensa, prefiriendo quedarse con una línea de 3 atrás;  o, directamente, ese entrenador capaz de salir de inicio con 3 defensas y presionar en área contrariaría, incluso en el Camp Nou o en el Bernabéu; ese entrenador capaz de robarle la posesión al Barça y crear la primera crisis en torno a Tata Martino; ese entrenador capaz de agravar la crisis en torno a Benítez, aunque este le ganara 10-2 con el Real Madrid (los resultados no lo son todo)…

Hacer un juego atractivo y de toque y a la vez obtener buenos resultados es menos complicado para un equipo grande que para un modesto, básicamente porque un equipo con fuerte potencial económico puede tener y retener a los jugadores mejor dotados técnicamente. Por lo tanto, en el caso de los equipos más humildes de cada liga, lo fácil, o mejor dicho, lo pragmático, es buscar un juego más físico y defensivo para tu equipo. Defender atrás es más seguro que presionar arriba, contraatacar es más sencillo que atacar con elaboración.

No hay que quitarle mérito a estos equipos y menos cuando se enfrentan a conjuntos con mayor presupuesto. Es lo lógico. Pero sí que hay que darle el mérito y homenaje que se merecen a los equipos que, con presupuestos mucho menores, practican un futbol valiente, en muchas ocasiones gracias a las ideas futbolísticas de su entrenador. Y hoy en día, el abanderado de esta causa en el futbol español es Paco Jémez. Lo más curioso de todo es su evolución de jugador a entrenador, de central catenaccio a técnico jogo bonito.

Paco Jémez nació en Las Palmas de Gran Canaria en el año 1970, pero no llegó a jugar como profesional en la Unión Deportiva. Si lo hizo en el Córdoba, en el Real Murcia, en el Rayo Vallecano, en el Deportivo (presente en la liga perdida en la última jornada, después del famoso penalti fallado por Djukic), en el Zaragoza (presente en el “Galletazo” de Galletti en la final de Copa frente al Madrid) y en el CD Lugo, donde se retiró con 36 años. Un central duro y poco dotado técnicamente que se convirtió en el entrenador que más ama el balón. Una trayectoria como técnico en la que ha pasado por todas las categorías semi-profesionales y profesionales: 3ª División con el RSD Alcalá, 2ªB con el FC Cartagena, 2ªA con la UD Las Palmas y el Córdoba y, finalmente, 1ª con el Rayo Vallecano.

Su última gran temporada con el Córdoba (casi asciende el equipo a 1ª) le valió la contratación por el Rayo el verano de 2012, y el tiempo ha dado la razón a la apuesta que en su día hizo la entidad vallecana. Un equipo acostumbrado a sufrir por la salvación, lleva 3 temporadas sin apuros en Primera División. No hay que olvidar que en la campaña anterior a la llegada de Jémez, los vallecanos se salvaron en la última jornada con un gol de Raúl Tamudo en el tiempo añadido.

En las tres temporadas que ha completado Paco Jémez como entrenador del Rayo su equipo  ha llegado a final de campaña sin sufrimientos para evitar el descenso. En su primer curso, 2012-2013, rozó la proeza de clasificarse para la Europa League, acabando 8º con 53 puntos. El segundo empezó cuesta arriba y tuvo momentos delicados en zona de descenso, pero una segunda vuelta sobresaliente con 23 puntos le permitió terminar en la parte tranquila de la tabla, 12º (43 puntos). Y el tercero tuvo un desenlace parecido, sin sufrir lo más mínimo, 11º con 49 puntos, 14 por encima del descenso. Aun así, lo más curioso de todo es que, en los dos últimos cursos, ha terminado la liga como equipo con más goles en contra. Y en la liga de los 53 puntos terminó 3º en este ranking negativo, hecho que demuestra la valentía, a veces castigada, de este estilo de juego.

Cromo de Paco Jémez como jugador del Rayo Vallecano de la temporada 1992-93. Fuente: historiasdecromos.com

Cromo de Paco Jémez como jugador del Rayo Vallecano de la temporada 1992-93. Foto: historiasdecromos.com

Sin embargo, en esta temporada, la etapa de Paco Jémez en el Rayo no pasa por su mejor momento. Diez partidos sin ganar y demasiadas jornadas en zona de descenso han hecho despertar algunas críticas o dudas en torno al entrenador que no se habían oído hasta ahora. Críticas focalizadas en la fragilidad defensiva, y no solo por parte de la prensa o el entorno: “Todo lo que va entre los tres palos va dentro. Nuestra capacidad defensiva es tan mala que no merecemos estar en esta categoría”. Así de contundente se mostró Paco Jémez después de perder 2-1 contra el Levante hace dos semanas.

Un entrenador que, tres días después de las declaraciones de Levante, conseguía que su equipo hiciera un partidazo en Copa del Rey ante el Atlético (1-1) y, acto seguido, pedía perdón a sus jugadores por lo que había dicho en la anterior rueda de prensa. El nivel de auto exigencia que tiene hacia la plantilla, pero sobre todo hacia él mismo, se demuestra en muchas ruedas de prensa (no solo de este año). Muchas de las famosas salidas de tono de Jémez son seguramente el reflejo de la rabia que saca de dentro por haber jugado bien, por haber sido mejor que el rival, pero no haber obtenido la victoria o incluso haberse llevado una goleada en contra.

Este mismo fin de semana pasado, el entrenador rayista, ante una pregunta poco afortunada de un periodista, ironizaba con su cara más seria: “Si hoy se lleva los 3 puntos el Valencia, yo me ahorco en el vestuario”. De nuevo, su equipo había sido muy superior al rival, y en este caso ni más ni menos que en Mestalla, pero el partido acabó en empate a 2. “El fútbol es una mierda”, soltó también en esa misma rueda de prensa. Y es que el fútbol está maltratando un poco al Rayo y a su entrenador en los últimos meses.

Pero en estos momentos de duda es cuando más hay que valorar todo lo que ha dado Paco Jémez al Rayo y al fútbol, y no solo en lo estrictamente deportivo. De hecho, Jémez también es especial por su carácter, no solo por su idea futbolística. Pocos entrenadores han criticado públicamente a su club por el hecho de condicionar la gestión deportiva a lo que mandara el patrocinador principal, el poder financiero. Jémez lo hizo este verano cuando la empresa china Qbao impuso a la entidad vallecana en el contrato de patrocinio el fichaje automático del jugador chino Zhang Chengdong “Dudu”, evidentemente sin tener en cuenta la planificación deportiva del equipo. A Paco Jémez no le tembló la voz: “No me ha hecho ninguna gracia. Es posiblemente la peor decisión que ha tomado el club desde que estoy aquí”. En 6 meses de competición oficial, “Dudu” ha jugado 2 partidos. El jugador ya ha pedido formalmente al club su intención de irse y su marcha es cuestión de días.

Pocos entrenadores han llevado a sus jugadores a colaborar en un comedor social, haciendo y repartiendo bocadillos. Sucedió el mes pasado en “El Pozo”, en el barrio de Vallecas, y sin cámaras ni publicidad de por medio. Y pocos entrenadores han tenido la idea de que toda la plantilla del Rayo ayudara a pagar el alquiler de un nuevo piso a una vecina de Vallecas desahuciada. Paco Jémez lo ha hecho. Un entrenador muy especial por su mentalidad dentro y fuera del terreno de juego.

Estudiant de periodisme. Normalment escric sobre esports, però també em fascina la història i la política, sobretot la més propera.

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