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La demanda de aleta de tiburón aumenta día a día a causa del auge de la clase rica asiática. Fuente: madridmas.org
La demanda de aleta de tiburón aumenta día a día a causa del auge de la clase rica asiática. Fuente: madridmas.org

El negocio de la aleta de tiburón

Un artículo de Natàlia Morales

Los cementerios ya no son un elemento que únicamente podamos encontrar en tierra. En las altas aguas del mar existe el mayor cementerio subacuático del mundo, el  de los tiburones.

Cada día, decenas de barcos navegan por las aguas de nuestros océanos buscando cetáceos a los que cazar de manera totalmente ilegal. La práctica que estos mercenarios realizan es siempre la misma: atrapan al tiburón con una red, le cortan la aleta y vuelven a tirarlo al mar, dejando al animal inmóvil y sin poder entender porqué es él el que está desangrándose.

Lo que mueve a la “mafia del aleteo”, nombre con el que se conoce a estas viles tripulaciones, a realizar tal barbaridad es lógicamente un negocio, el de la sopa de aleta de tiburón. En Asia, comer este tipo de sopa es un símbolo de riqueza y de prestigio. El mercado asiático está en constante auge, la clase rica emerge y por ello este “alimento” se demanda más cada día. China y Japón son los principales consumidores de la aleta de tiburón. El producto puede adquirirse en el mercado negro, principalmente en el de Indonesia y la India pero, sorprendentemente, el tercer puesto en este negocio atroz y explotador es para España. Según la FAO, la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, en el año 2013, la flota pesquera española fue la mayor exportadora de aleta de tiburón para la ciudad china de Hong Kong.

Las mafias están poniendo en peligro de extinción a esta especie marítima sin tener en cuenta lo importante que es la presencia de estos cetáceos en nuestros mares. Los tiburones se alimentan de la especie más abundante del ecosistema en el que viven, de esta manera evitan que otras especies más reducidas escaseen y entren en el peligro de desaparecer. Genéticamente, no pueden contraer enfermedades por lo que se comen a los peces enfermos y mantienen a las demás especies sanas y limpias de contagios para su correcta procreación. Si pensábamos que cuantos más tiburones había en el mar, menos peces sobrevivían, estábamos totalmente errados.

Desgraciadamente, los tiburones no son el único animal marítimo que las mafias del aleteo cazan sin piedad alguna. Delfines, leones marinos o ballenas se ven atacados diariamente por estos asesinos a bordo. Organizaciones como Sea Sheperd, trabajan sin cesar para denunciar estas atrocidades. Desde el año 1977 la organización ha protegido y defendido la conservación de las especies marítimas a diario. Su líder, el capitán Paul Watson ha estado encarcelado en diversas ocasiones por actos considerados vandálicos. Su última detención fue en el año 2012 en la ciudad alemana de Frankfurt, por haber entrado en el rodaje de la película Sharkwater sin permiso y manifestarse contra las duras condiciones en las que vivían los animales que participaban. Actualmente, el capitán Paul Watson está amenazado de muerte por los balleneros y las mafias japonesas si no dejan, él y su organización, de interponerse en su “trabajo”.

Tememos al tiburón por feroz, pero a quien realmente debemos tener miedo es al ser humano, quien no caza por necesidad como un animal, sino por negocio.

Natàlia Morales

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