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Eduardo Galeano, Fuente: http://bit.ly/1OapUHA
Eduardo Galeano, Fuente: http://bit.ly/1OapUHA

El último aleteo de Galeano

Una columna de David Castelló e Iris Rodríguez

Se ha ido uno de esos referentes que no pueden dejarte indiferente. Nos ha dejado el embajador de la justicia, la dignidad hecha palabra y el hombre sin medias tintas. El escritor y periodista uruguayo se va de viaje a los 74 años. Seguimos sin tener el mundo que queremos, pero hoy los nadies tienen nombre y se apellidan Galeano. Las páginas de sus libros son hoy nuestras barricadas. A gritos, los poetas nunca mueren.

Y es que Eduardo Galeano disparaba palabras empapadas de idealismo. Caminaba incesantemente hacia el horizonte, allí donde habita la utopía. La pluma fue su fiel compañera y la palabra su mejor bala. Escribía a contracorriente, resucitando los olvidados e iluminando los invisibles. El dedo que apretaba el gatillo se ha ido de viaje y hoy en las páginas de los libros reina un silencio sepulcral.

Nos miramos en sus Espejos, para descubrir los relatos escondidos de la historia. Nos pusimos Patas Arriba para soñar con El derecho al delirio y aprender que la perfección es el aburrido privilegio de los dioses impunes. Nos enseñó que somos Los hijos de los días –y de las noches– y que eso nos convierte en buscadores insaciables de vida, en héroes anónimos. Hurgó en Las venas abiertas de América Latina para traernos la verdad resquebrajada. Dedicó canciones que olían a dignidad en tiempos de dictadura y encendió la llama de La memoria del fuego. Nos mostró que estamos hechos de historias y nos las contó como nadie. Galeano sabía que las palabras eran andantes, pero él consiguió hacerlas correr.

Has partido no sin antes tomar la pluma como la ofensiva perfecta contra este sucio sistema. Te has ido no sin antes hacernos creer en los sueños, y en las utopías que nos hacen caminar. Te has marchado habiendo descompuesto un poquito nuestro eurocentrismo paternalista. Para ello nos mostraste tu tierra, la de los nadies. No pudiste evitar dividir el mundo en indignos e indignados, y no dudaste en posicionarte a uno de los lados.

Se ha ido y no necesita lágrimas o ceremonias, no necesita alabanzas de los que hacen del derecho humano de comunicarse un negocio. Que la tierra que tanto amabas te susurre al oído. Nosotros desde este mundo chambón seguiremos escuchando tu invitación al delirio.

Iris Rodríguez
Galega emigrada. Estudio periodismo en la UAB y Ciencias Políticas en la UNED. Intento escribir sobre cultura política, movimientos sociales y especialmente sobre feminismos.

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