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Autoría: Cinta Vidal Agulló
Autoría: Cinta Vidal Agulló

Entre laberintos de pinceladas: Retrato de Cinta Vidal Agulló

Un retrato de David Castelló García

Cinta Vidal es un laberinto en el que perderse. A los 16 años empezó en el taller como aprendiz y hoy, a sus 33, sigue refugiándose del mundo bajo el mismo techo. Aunque ha aprendido el oficio de la pintura de telones en lo que parece una antigua fábrica, no siempre ha habido trabajo y ha tenido que buscarse la vida como ilustradora o vendiendo cuadros por encargo. “Mi vida no es fija, he ido saltando de una cosa a otra”. Ha sabido adaptarse al vals de los colores que interpreta a la perfección. Los artistas nacen y se hacen y Cinta, desde bien pequeña, ya tuvo “una obsesión especial por la pintura”. Ella, recuerda, no decidió adentrarse en el mundo artístico; “las vocaciones no se deciden, es algo que sale de dentro”.

El sol golpea fuerte, pero la brisa acaricia las hojas de los árboles, situados frente a la nave. Delante de la fábrica -recuperada por artistas que la convirtieron en su trinchera- un jardín agradable donde el color verde, amenizado por la luz natural, gobierna. El escenario recuerda a los bohemios jardines de La vida de Adéle, película de la que hablaremos durante nuestra delirante conversación. Cinta aún no está lista; los artistas, como los periodistas, no tienen un horario de trabajo fijo. La he sorprendido con el mono y toca esperar frente la nave. El baile artístico, como el nupcial, siempre se alarga. Más aún si los lienzos, un repertorio de compañeros de talla y un cúmulo de ideas gravitatorias percusionan la realidad.

Autoría: Cinta Vidal Agulló

Autoría: Cinta Vidal Agulló

No bastándome con una artista, durante mi espera intercambio palabras con los hermanos Castells, maestros de Cinta y máximos exponentes de la decoración y la escenografía teatral en Cataluña, recientemente galardonados con la Creu de Sant Jordi por su trayectoria. Dialogamos de teatro. Coincidimos en que Lluís Homar está sublime en El arte de la comedia y en que, como expresa Josep, “la ignorancia es muy atrevida”. A lo lejos, por las escaleras que bajan de la planta de arriba, ahora con las manos limpias, aparece Cinta golpeando el aire caliente de dentro del espacioso taller de escenografía Castells y Planas, donde resulta fácil desvanecerse en la inmensidad. La huella de los artistas es reconocible, pues el desorden es armónico. Del techo cuelgan tres enormes campanas que reflejan el marrón deteriorado del suelo de madera. Un balcón permite observar la imponencia del espacio y las obras desde la perspectiva de un cóndor. En cada uno de los almacenes se esconden más de mil historias de infinitos objetos abandonados que algún día cobrarán vida de nuevo para formar parte de la realidad ficticia que es el teatro.

Del desorden de la nave huimos hacia el idealismo del patio, donde unas mesas blancas, rodeadas por cuatro sillas del mismo tono, fantasean con el césped. Mientras relata, acompañada de su sonrisa imborrable, que completado el bachillerato artístico estudió Ilustración en la Escola Massana, va recitando un sinfín de nombres que me resultan tan desconocidos como próximos. Son sus profesores, sus compañeros, sus referentes. Cinta nunca se olvida de nadie. Sus ojos son pedazos de centenares de iris ajenos. Las múltiples pecas no esconden su piel fina, y su pelo largo y marrón vuela con el viento. Su cuerpo delgado y sus manos pequeñas engañan, pues realmente tienen una fuerza desmesurada. La sensibilidad de su trazo, acompañada de una virtuosísima técnica, es producto de su personalidad reservada y solitaria.

Autoría: Cinta Vidal Agulló

Autoría: Cinta Vidal Agulló

Su obra es el reflejo de esa sensación inquietante que dentro de un mismo mundo conviven muchos otros mundos -o realidades- distintos. “Compartimos espacios pero los vivimos de forma diferente. Puedes tener un vecino con el que te cruzas cada día pero él puede vivir el edificio de otra manera”. Esa inconexión con el mundo, que Cinta concibe como una realidad y no como una protesta, se plasma suprimiendo la dimensión gravitatoria. Gravitan los objetos, los mundos y las ideas. Gravitan las palabras y los sueños. Gravitamos y hacemos gravitar. Su obra es una reflexión borgiana entre el orden y el desorden. “Es un desafío a entender este equilibrio desequilibrante”. Es la paradoja de la vida misma, cuerda en su locura.

“Las personas deberían poder trabajar en eso que les gusta”, explica mientras hace descender su mirada nerviosa. Por eso Cinta no tiene intención de separarse nunca del pincel. Las palabras, aunque posee una gran capacidad comunicativa, le saben a poco. Su voz son las pinceladas que emanan de su delicada mano. Entiende el placer como “poder vivir en plenitud el presente” y ahora parece encontrarse en un orgasmo continuo. A veces, explica, para entender el arte es necesario el contexto, aunque toda expresión, apunta, está abierta a la interpretación. Aún sobre las mismas sillas blancas deterioradas por el aire, la situación actual de la cultura también tiene cabida en nuestro diálogo. El IVA, comenta enojada, está haciendo mucho daño y el entumecimiento general tampoco ayuda. Coincidimos en que no se puede enchufar cultura por un embudo a nadie, pues cada uno es libre de consumir lo que le plazca, aunque apunta, “un país con cultura es un país más rico”.

Autoría: Cinta Vidal Agulló

Autoría: Cinta Vidal Agulló

La sensación de crear, cuenta placentera, no es definible. “Cuando alguien se encuentra en un instante creativo se extrae y sólo está en ese lugar y momento”. Atrapada en la libertad artística, su pasión es desmesurada y su devoción por el arte clásico y el realismo es especial. El claroscuro de Caravaggio, el detallismo de Botticelli y, cómo no, el delirio infinito de los laberintos de Maurits Cornelis Escher. Dicen las lenguas de las mariposas que Cinta es la nueva versión de este último pintor. Su última exposición en la galería de arte Miscelanea, en Barcelona, le ha cambiado la vida. Su vida es ahora una nube gigante.

Ese “realismo mágico” del que se siente tan orgullosa hechizó al público y a algún que otro crítico. Su pincel, con el que es capaz de trabajar sobre grandes dimensiones o en detalles minuciosos, ha sido protagonista de dos de las revistas más importantes del mundo del arte: Hi Fructose y Colossal. Ahora es reclamo de diarios –Huffington Post– y galerías artísticas de todos los rincones del mundo -Los Ángeles, Nueva York, Hong Kong-. Su metamorfosis artística ha sufrido un golpeo a lo Muhammad Ali que la he llevado, en apenas una semana, a la actualidad del mundo de la pintura. “Gravitant” era el título de su última exposición y gravitando en un sueño se encuentra Cinta. “Se me han abierto un sinfín de puertas que debo saber aprovechar”, cuenta con un tono de voz que intenta reprimir su felicidad absoluta. La pureza de su sinceridad inunda el césped.

Acechados por un delirio de sonrisas, sumidos en la locura artística del que no puede parar de enseñar los dientes ensanchando la distancia entre el labio superior y el inferior, decidimos poner punto final al diálogo. Mueca y caricia a la mascota del taller, un poni con larga cabellera, que ya advierte que nos encontramos en territorio de creadores. Un adiós cariñoso a los hermanos Castells. En la planta de arriba Jordi trabaja en un decorado, balanceando su pincel sobre una tela de más de 18 metros. El control del espacio es óptimo; preciso en la inmensidad. Abajo, Josep está entregado a la escenografía de Jerusalem, por eso ocupan el suelo enormes telas verdes que se convertirán en árboles colgantes. Los hermanos son maestros que engendraron una verdadera artista de sonrisa picarona. Josep me tiende la mano, cercano, y elogia a Cinta sin repetir un sólo adjetivo durante prácticamente cinco minutos. La discípula exige al maestro que cese de alabarla -“deja de enjabonarme, Josep”-. Que todo sean pompas de jabón.

Autoría: Cinta Vidal Agulló

Autoría: Cinta Vidal Agulló

 

David Castelló García
Estudiant de periodisme a la UAB. La utopia a l’horitzó i els versos al carrer. Fills de l’oblit, la paraula i les persones. Interessat en història contemporània, moviments socials i cultura.

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