Inici / Actualitat / Evangelizar en el siglo XXI: la Iglesia y 13TV
Gil Tamayo, el actual Secretario de la Conferencia Episcopal. Fuente:  europapress
Gil Tamayo, el actual Secretario de la Conferencia Episcopal. Fuente: europapress

Evangelizar en el siglo XXI: la Iglesia y 13TV

Un artículo de Carlos Gallardo

Bien es sabido que los medios de comunicación son una herramienta excelente para garantizar la salud de la democracia y formar la opinión pública a través de la difusión de información siempre veraz y contrastada. Evidentemente, esta es solo una de las caras, la simpática, del sistema mediático. Porqué los mass media también tienen otro uso, quizás menos ideal pero más presente hoy en día: favorecer intereses personales, corporativos o de lobbies, como es el caso de las televisiones públicas con una fuerte influencia gubernamental o los periódicos que no publican noticias polémicas sobre multinacionales que ocupan puestos de honor entre sus anunciantes. Son muchas las empresas que, aprovechando la fuerte influencia del cuarto poder en la sociedad, poseen acciones o incluso controlan medios de comunicación con el fin de proteger su capital, promulgar su ideología de manera masiva o activar la máquina del fango contra aquel que ponga en peligro sus intereses.

La Iglesia, la corporación más grande y más antigua del mundo, no podía ser menos y es en los años 60 cuando la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación inicia una estrategia comunicativa en España para promover la fe, que culminó con la creación de la sociedad anónima Radio Popular y el nacimiento de su gran estandarte mediático en el 1979: la cadena COPE. Una emisora de radio que aún hoy en día se define a sí misma “como confesionalmente católica y se sitúa, de partida, en el marco de los fines generales de la Iglesia y, más en concreto, de su presencia evangelizadora en el ámbito de la opinión pública”.
Pero la embajada española de Jesucristo no se ha conformado con controlar un motor de difusión de información y de ideas católicas con un poder tan espectacular como la radio, con cerca de 3.000.000 de oyentes diarios según arrojan los datos del informe del Estudio General de Medios del primer cuatrimestre del 2016. Para los hombres del Papa en España, que son los que mandan y no las mujeres pese a tener un programa en Cuatro, esto no es suficiente. Y es en noviembre del 2010 cuando, siguiendo los preceptos de San Pablo en los Corintos 9:16 “Ay de mi sino anunciare el Evangelio”, la Iglesia dio el salto definitivo al medio de comunicación de masas por excelencia: la televisión.

Las finanzas de 13TV y las prioridades católicas

13TV nació hace 6 años de las cenizas de dos proyectos fallidos de la Conferencia Episcopal Española (CEE) con el entonces cardenal Rouco Varela al frente: TMT y Popular TV. Pero no fue hasta marzo del 2011 cuando los obispos se hicieron con el control efectivo de la cadena de televisión, desembolsando unos 20 millones de euros. El movimiento supuso que los obispos adquirieran más del 64% de las acciones del medio de comunicación y pasasen a ser el accionista mayoritario de la empresa. Con esta operación, los de la sotana hicieron del grupo COPE un potente conglomerado de medios, pese a estar muy por detrás de las grandes corporaciones mediáticas del Estado, sumando la televisión generalista 13TV a lo que ya poseían con anterioridad: la cadena COPE -la segunda radio generalista más escuchada en España-, Cadena 100 -con casi 2 millones de oyentes diarios-, Rock FM -con 1 millón de oyentes-, y finalmente a Megastar FM -con 400 mil oyentes al día-.

Oyentes en miles del Grupo COPE. Fuente: EGM 2106

Oyentes en miles del Grupo COPE. Fuente: EGM 2106

Desde entonces se estima que la Iglesia ha invertido más 10 millones de euros al año en financiar 13TV: más de la mitad de los cuales son aportados por la CEE y unos 4 millones tienen su procedencia en las arcas de las diócesis. Según la memoria anual de actividades presentada al Gobierno de España en el 2013, la Iglesia católica inyectó a su cadena de televisión un total de 5,9 millones bajo el epígrafe “Actividades pastorales nacionales”, procedentes del total de 7,7 millones de euros que los religiosos recaudan por marcar la X en su casilla del IRPF. Dedicando tan solo una parte del dinero restante, estimada en unos 6 millones, a Cáritas. Una cuestión de prioridades que la Santa Madre Iglesia parece tener muy clara, puesto que este reparto se repite año tras año de la misma manera.

Es decir, más de la mitad del dinero que los contribuyentes creen destinar a fines propios del cristianismo termina en una televisión que se dedica a verter acusaciones falsas sobre Podemos, a humillar a las víctimas de la dictadura franquista o a decir que no merece la pena pagar el rescate de periodistas españoles secuestrados en Siria. En otras palabras, detrás de los eslóganes que la Iglesia lanza cada año como “Marca la X a favor de la Iglesia en tu declaración de la renta” o “Por tantos” no hay historias de caridad cristiana, sino el sueldo de Isabel Durán, de Alfredo Urdaci o del presentador Carlos Cuesta, que ha protagonizado verdaderos escándalos como cuando afirmó que los obreros asesinados en Vitoria en 1976 eran terroristas.

Inversión en una cadena con grandes pérdidas anuales

Pese a las fuertes inversiones católicas destinadas a su televisión, 13TV ha ido acumulando pérdidas anuales por un valor de 12 millones aproximadamente desde su fundación, llegando a sumar hoy en día un agujero económico de un total de más de 40 millones de euros. Un ejemplo son las cifras del 2012, reflejadas en el Registro Mercantil, y que señalaban que el canal de los obispos se dejó 9,92 millones solo durante ese ejercicio.
Mientras tanto, la Iglesia española hace oídos sordos y sigue empeñada en sostener con inversiones millonarias, que se convierten en pérdidas automáticas, un medio de comunicación que únicamente atrae a un 3% del share y que tiene su récord histórico en el 5% de cuota de pantalla alcanzado en febrero del 2016.

Hubo un tiempo en el que la Iglesia tenía que alzar monumentales catedrales y construir pequeñas ermitas para transmitir las creencias y los dogmas católicos. Hoy en día son cada vez menos las personas que asisten a misa a diario. Cada vez es menos la gente que se sienta dócilmente a escuchar la palabra de Jesucristo retumbando entre cúpulas góticas y románicas. Así pues, los obispos, en su misión constante de evangelizar, saben que en el siglo XXI el poder propagandístico descansa en los medios de comunicación y que es necesario controlarlos, cueste lo que cueste.

Estudiante de periodismo en la UAB. Interesado en los movimientos sociales y en el análisis político.

Deixa un comentari

La teva adreça de correu electrònic no es publicarà. Els camps obligatoris estan marcats *

*