Inici / Actualitat / EVOlución
10721127_10204859870482030_864187987_n

EVOlución

Un artículo de Cristina Barrial

Mientras que a miles de kilómetros de la Patria Grande había quienes ayer salían a la calle para vanagloriarse del mayor genocidio nunca cometido en nombre de la civilización, en el hemisferio sur se celebraba el Día de la Raza o el Día de la Resistencia Indígena. En el Estado Plurinacional de Bolivia, además del Día de la Descolonización, era el día de la lección de dignidad: más de seis millones de habitantes, en su inmensa mayoría indígenas, acudían a las urnas para decidir que su futuro siguiera estando en sus manos. Los indios de Bolivia –que carecen de alma, según afirmo el cura Sepúlveda siglos atrás- hablan treinta y cinco lenguas distintas, entre ellas el aymara y quechua, pero todos entienden la palabra autodeterminación.

Juan Evo Morales Ayma es indígena, es trabajador y es presidente. El pueblo boliviano, además, ha decidido que lo siga siendo hasta el año 2020, con más del 60% de los votos y una participación que ronda el 95%; y es que el campesino que mira a Evo y su Movimiento al Socialismo (MAS) puede ver en él una historia muy parecida a la suya. Nacido en Oruro, descendiente de familia agricultora y pastora de llamas, corrió más suerte que sus otros cuatro hermanos fallecidos a muy temprana edad debido a las condiciones de auténtica pobreza con las que, como buena familia humilde, habían de lidiar. Trabajador desde niño y aficionado al fútbol, fue tanto ladrillero como trompetero y panadero. Sus comienzos en la política se cristalizaron como sindicalista cocalero, actividad que nunca llegó a dejar de lado, siendo reelegido apenas hace dos años como líder de los productores cocaleros en Cochabamba.

En el año 2000, Evo fue una de las caras más visibles de la movilización llamada Guerra del agua por la que la multinacional Betchel se hacía con la propiedad del suministro de agua de Cochabamba. El pueblo que salía a la calle a decir no a la expropiación de un recurso tan básico, se negó cinco años después, de manera más contundente, al saqueo vivido desde el siglo XV por medio de las urnas: el Gran Jefe Indio se convertía en presidente.

En sus, de momento, ocho años de mandato, Bolivia ha sufrido transformaciones que han pasado de situarle como segundo país más pobre de América Latina (solo superado por Haití) a ser una de las naciones de más desarrollo en la región. Con un crecimiento del PIB del 6,78% y unas estimaciones favorables que hablan de un crecimiento del 7% en materia económica en los próximos años, el pueblo boliviano puede afirmar, orgulloso, que un 12,8% de su población ha salido de la condición de pobreza durante los dos mandatos de Evo Morales.

Las mujeres bolivianas pueden presumir de vivir en uno de los países que más ha avanzado en el marco normativo a favor del ejercicio de la participación política del sexo femenino. En palabras de Natasha Loayza, oficial nacional del programa de ONU Mujeres, “en Bolivia ha habido un importante incremento de la participación de mujeres en espacios de decisión pública, tanto en el ámbito nacional como municipal. También se avanzó en leyes de protección a las mujeres contra la violencia y el acoso político. Por todo ello, el país está en el quinto lugar de América Latina en avances de paridad de género”.  Ejemplo de ello es que en las elecciones acontecidas en el día de ayer, las mujeres constituían más del 50% del total de las listas.

En la emblemática fecha del 1 de mayo de su primer año de mandato, Evo Morales decretaba la estatización de los recursos hidrocarburíferos del país. Gracias a esta decisión han podido ser financiados programas sociales como la Renta Dignidad, por la que casi un millón de adultos de más de sesenta años pueden disfrutar de una suma mensual a pesar de no haber cotizado, o el Bono Juancito Pinto, que supone una beca mensual para los estudiantes de educación obligatoria que pretende, entre otras cosas, erradicar el trabajo infantil.  Además, mediante la reforma de la Constitución del 2009, se establece el derecho a la autonomía y el autogobierno indígena, el reconocimiento oficial de sus entidades territoriales e instituciones y la propiedad exclusiva de los indígenas de los recursos forestales de su comunidad.

Una victoria más de Evo, que se transforma en una victoria más del pueblo boliviano, con especial dedicación al ausente Hugo Chávez y al presente Fidel Castro. La Patria se vuelve cada vez más grande y cada vez más digna, encumbrada por los que alguna vez fueron llamados indios sin alma. La barbarie ya no tiene lugar. Tiemblen. Es imposible ya saquear al consciente de su riqueza, su poder y su historia.

Cristina Barrial Berbén
Asturiana en Argentina. Entre disparar y escribir elegí lo segundo: no entiendo el periodismo si no es militante. Sur y Este como puntos cardinales.

Deixa un comentari

La teva adreça de correu electrònic no es publicarà. Els camps obligatoris estan marcats *

*