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Idomeni. Foto de Paco Guzmán: http://bit.ly/1QZ6R3j
Idomeni. Foto de Paco Guzmán: http://bit.ly/1QZ6R3j

Idomeni: campo de olvidados

Un texto de Nelson Montes

Idomeni, el campo de refugiados, el campo de los olvidados.

 “-Mi mujer y mi hijo se fueron hace unos días, me acabo de enterar de que los ha detenido la policía de Macedonia, los llevan a Turquía.

+¿Y cómo es que no fuiste tú también?

-No tenía dinero.”

Se nos olvida. Se nos olvida que miles de personas están a las puertas de Europa con la esperanza de tener un futuro digno, como el que tuvieron un día. Se nos olvida que el inicio de la mayoría de guerras que han sufrido son culpa de Occidente, desde la división de Kurdistán en cuatro, hasta la guerra en Siria financiando a Al-Qaeda, pasando por la guerra del Golfo o la guerra de Irak, sin la cuál hoy no existiría DAESH.

 “La marca que más me impactó fue la de metralla de un niño que lavé en el Baby Hamman (baño de bebés). Bueno, no, me impactó porque no me lo esperaba. La más horrible fue la de un niño que tenía todo el cuerpo lleno de marcas de golpes con una vara. Pregunto al niño y viene la madre. Le señalo todo… ¿Y esto? “DAESH” —Respondió ella—. Y se levanta la falda y no te quiero explicar cómo estaba.”

Se nos olvida que son las principales víctimas de DAESH, que huyen de la barbaridad que imponen por la fuerza y la brutalidad. Se nos olvida, para encima acusarles de ser terroristas. Qué ganas de mentir o qué ignorancia tan descarada.

La frontera es una llanura enorme donde los helicópteros macedonios encuentran a todos sin problemas. Aún no conocemos un caso de entrada ilegal en Macedonia que haya funcionado.

Se nos olvida que existen cuando los medios desaparecen de aquí, aunque casi mejor, porque intoxican más que otra cosa. Y las familias siguen aquí abandonadas esperando a que les reunifiquen con otros familiares que ya están en Europa.

“Me voy a Siria, prefiero morir allí que quedarme aquí atrapado sin ningún tipo de futuro”.

Se nos olvida que sufren pobreza extrema. Duermen en tiendas donadas sobre el barro, no se pueden duchar salvo por los 100 niños diarios que lavan los voluntarios (ahora se está creando un baño para mujeres), no tienen calzado y la comida que reciben es sólo gracias al trabajo de voluntarios.

Idomeni, el campo de los olvidados.

Lo único bueno que tiene este infierno es que entre tanta miseria, he encontrado lo mejor del ser humano. En la solidaridad de los voluntarios, en la ternura que nos procesamos todos sin distinción de refugiados o voluntarios, en las ganas de dar que tienen ellos a pesar de no tener casi nada, en sus sonrisas llenas de esperanza, en sus miradas limpias.

Idomeni… que nunca se nos olvide.

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