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Emblema de Iparretarrak -  Wikipedia
Emblema de Iparretarrak - Wikipedia

Ipar Euskal Herria, allá por donde quedan los Pirineos Atlánticos

El énfasis mediático sobre la lucha armada de Hegoalde ha radicalizado la ignorancia popular en lo referente a Iparralde, un pueblo que a día de hoy aún sigue reivindicando su autonomía

Un reportaje de Sofia Català

“Todos conocéis a ese señor, un gran adinerado, que aún quiere hacer más dinero a costa de otros, de cualquier modo. Ese señor no es un cualquiera, por su dinero, es uno de los hombres más importantes de la región de Baigorri, un burgués. En nuestra sociedad el dinero es el que impera. Eso es el capitalismo, y son los adinerados los que mandan. Toda Ipar Euskal Herria está al servicio de esos adinerados o burgueses. Son ellos los que han dicho que nuestra Euskal Herria está hecha para el turismo, y es por ello que desde entonces quedan cada vez menos empresas. Los jóvenes son obligados a desplazarse de sus pueblos para poder vivir. Nuestra cultura está subyugada bajo el dinero, un juguete para turistas, utilizada para pasar el rato. Las casas y tierras que se quedan vacías las compran los ricos de la zona y gente de fuera por poco dinero. Nuestro pueblo se está muriendo, y morirá. En unos años, en nuestra Euskal Herria no habrá más que jubilados, enfermos y gentes extrañas. Los jefes nos dicen que nuestro idioma es el francés y que el euskera es un idioma salvaje. Son ellos los que nos matarán si no despertamos. No podremos decir nada ante la ley. Son ellos mismos quienes hacen la Policía y las normas legislativas. En Ipar Euskal Herria hay muchos burgueses, y no todos son foráneos como Toureng. Muchos de ellos dicen ser vascos y amantes de Euskal Herria. Y nosotros les creemos, pues es a ellos mismos a quienes votamos después. Si queremos conseguir nuestros derechos, nuestra libertad, no tenemos otra forma que luchar. A partir de ahora, ni nos callaremos, ni pararemos, ni tendremos paz hasta echar a todos los burgueses y sus amigos de Ipar Euskal Herria”.

Fue el primer manifiesto de Iparretarrak (IK), donde se reconocía la autoría de los hechos ocurridos la noche del once de diciembre de 1973 en La Roseé de Banka. Un grupo de militantes había atado y golpeado al patrón. La Roseé era un centro para niñas y niños con discapacidad psíquica que contaba con más de diez trabajadoras. Estas decidieron sindicarse y entonces el señor Toureng empezó a reprimirlas para erradicar la iniciativa. Las militantes de IK entraron en la residencia de noche, redujeron al burgués y robaron todos los libros de contabilidad. Posteriormente los analizaron, denunciaron los claroscuros y los devolvieron.

Filipe Bidart fue excarcelado en 2007 y no ha sido autorizado a volver a Ipar Euskal Herria hasta este 2014. Veintiséis años después de su detención en Villa Hélene de Bokale, la Izquierda Abertzale está presente en las instituciones de Iparralde. Coincidiendo con su salida de prisión, Euskal Herria Bai se presentó por primera vez a las elecciones. La coalición formada por Euskal Alkartasuna, Abertzaleen Batasuna y Batasuna obtuvo el 8,3% del sufragio total de Behenafarroa, Lapurdi y Baiona, convirtiéndose en la quinta fuerza política más potente de Ipar Euskal Herria. Según el Instituto Vasco de Estadística, por aquel entonces, aproximadamente el 70% de la población de Iparralde se sentía vasca. Aún así, los cargos abertzales seguían – y siguen – confinándose estríctamente a una lógica local, pues las estructuras institucionales y administrativas resultantes de la dinámica centralista del estado francés no representan a la totalidad del territorio vasco y, por consiguiente, bloquean su capacidad efectiva para desarrollar políticas propias.

Iparralde, un pueblo invertebrado

Ipar Euskal Herria, a falta de autonomía, forma parte del Departamento de los Pirineos Atlánticos, cuya estructura interna se divide en dos Subprefacturas, la de Baiona-Lapurdi y Behenafarroa y la de Olorón-Zuberoa junto con las tierras occitanas del Béarn. Esta división, tal como explica Igor Ahedo en su trabajo “Pasado y presente del nacionalismo en Iparralde”, agudiza “la identificación de Ipar Euskal Herria como un espacio fuertemente desvertebrado y limitado”. De los 51 cantones que forman el Departamento de Los Pirineos Atlánticos, a Iparralde le corresponden 22. Y estos veintidós cantones se agrupan en tres circunscripciones en base a las cuales se escogen los diputados para la Asamblea Nacional. Dos de estas circunscripciones abarcan únicamente territorios vascos y la restante se reparte entre Iparralde y el Béarn.

Departamento de Los Pirineos Atlánticos - Wikimedia

Departamento de Los Pirineos Atlánticos – Wikimedia

Mapa de Euskal Herria - fas.org

Mapa de Euskal Herria – fas.org

Las elecciones al Consejo General del Departamento se celebran cada tres años en la mitad de los cantones, de modo que los cargos institucionales se adjudican cada seis años. La votación se atiende a un sistema mayoritario a dos vueltas, es decir que, por norma general, se celebran dos jornadas electorales. Para que una candidata sea escogida en la primera vuelta, ha de obtener mayoría absoluta. Normalmente la opinión se dispersa y el voto útil no trasciende, de manera que se crean alianzas ideológicas de cara a la segunda vuelta, en la que resulta elegida la candidatura más votada, independientemente de que le corresponda un porcentaje bajo de papeletas respecto del sufragio total.

Económicamente, la región vasca de los Pirineos Atlánticos depende en exceso del sector servicios, pues se sustenta en base al turismo y la micro-empresa del litoral atlántico, mientras el modelo de economía agrícola de las zonas rurales del interior resta a la espera de la muerte. En la región del Béarn, en cambio, la actividad económica se centra entorno a la producción de gas. En términos históricos, mientras la clase obrera tomaba partido en la Occitania, el tardío proceso de industralización facilitaba la consolidación de un sector centro-derechista en Iparralde.

La cultura es el resultado de la convergencia entre la lógica territorial del estado centralista y la modalidad de desarrollo económico de la región. Iparralde tiene lengua propia. La más antigua de Europa, cuyo origen se desconoce: Euskal Herria és la única región del planeta donde se habla euskera. Siendo una lengua, pues, minoritaria, el estado francés se priva legalmente de su reconocimiento oficial. Según una encuesta sociolingüística del Enkar realizada el año 2011, un 21,4% de la población domina el euskera y el 8,6% se considera bilingüe pasiva. El 70% de la población de Iparralde no sabe vasco. La carencia de instituciones propias que den margen al desarrollo de políticas a favor de la inmersión lingüística y la influencia económica externa sobre la región, explican el atropello histórico de la cultura euskaldun, un atractivo folclórico que resulta de valor añadido al turismo local. De ahí Filipe Bidart, Iparretarrak y la razón de ser abertzale: “Construir un contrapoder y darle a Euskal Herria el deseo de hacerse valer por sí misma”.

La lucha armada

“Desde el principio tuvimos claro que las acciones debían ser materiales. Estaba claro que no había que derramar sangre, y se debía tener especial atención en no afectar a terceros. Eso dificulta la realización de acciones. Se necesitan muchas personas para llevarlas a cabo y para proteger a la gente. Cuando se quiere incendiar una casa no hay problema. Pero si hay gente, hay que entrar, sacarla de su interior, alejarla, tranquilizarla y todo eso. Había que obtener información exacta. Hacía falta mucho tiempo y valor”, explica Bidart a Eneko Bidegain en “Iparretarrak, historia de una organización política armada”.

Emblema de Iparretarrak -  Wikipedia

Emblema de Iparretarrak – Wikipedia

 

El primero de mayo de 1978, centenares de jóvenes abertzales asambleadas en grupos locales se concentraron ante la cárcel de Baiona para reivindicar la absolución de Xan Marguirault, el primer detenido de Iparretarrak. Aquel verano se hizo público el segundo manifesto de la organización en la revista Ildo, donde se explicaba la estrategia general del movimiento abertzale. Cuando Xan fue puesto en libertad, los comités de apoyo decidieron continuar su labor política. Así nacieron los Herri Aldeak, las juventudes revolucionarias de Ipar Euskal Herria.

Los grupos de las nuevas generaciones abertzales se estructuraban por regiones y actuaban con autonomía, aunque había una infraestructura que aglutinaba todas las iniciativas y marcaba el rumbo de la lucha. Por aquel entonces, algunas de las prioridades del movimiento eran el desarrollo económico y la inmersión lingüística. Por ello construyeron cooperativas, promovieron iniciativas populares para ayudar a la creación de empresas de Ipar Euskal Herria y crearon las ikastolas, donde se impartían las clases en euskera. Muchas de las integrantes de los Herri Aldeak eran militantes de IK, hecho que incidía sobre el terreno político, pues los grupos locales no condenaban la violencia y se dedicaban a proyectar las dinámicas de la organización armada hacia el exterior.

Militantes de IK y ETA - Youtube

Militantes de IK y ETA – Youtube

La noche del 26 de marzo de 1980 Itsasu Txomin y Ramuntxo Arruiz estaban preparando una acción en el aparcamiento del hospital de Baiona cuando debido a un fallo técnico, los artefactos que pretendían colocar en los bajos del coche de la mujer del subprefecto Bicarbe explotaron en sus manos. Tras la muerte de los militantes, ya no se contemplaba la posibildad de dar un paso atrás. La persecución policial se agudizó. En aquella década, el estado español se teñía del mismo color que el francés. Así que las juventudes abertzales se acostumbraron a cruzarse con las refugiadas de ETA por las calles de Iparralde. Se constituyó la Asamblea General de la Lucha Armada, conocida popularmente como “Biltzar Ttipi”. Entonces el gobierno francés empezó a perseguir a las refugiadas con tal de depositarlas en territorio español. Y a todo eso, al otro lado de Irún se preparaban para lanzarse a la Comunidad Económica Europea. Los socialistas de Felipe González no podían permitirse el lujo de pasar por alto la lucha armada de Euskal Herria: había que hacer algo.

La división interna, un enclave histórico

“Nos quieren hacer creer que hay una única lucha avanzada y que es esa misma la que los abertzales socialistas deben impulsar. Las cosas son muy distintas y complejas: tomando Euskadi en su totalidad no hay una única lucha en absoluto, sino dos, tres. Las tres provincias autónomas de Hegoalde, Nafarroa e IparEuskadi tienen cada una su historia, contexto y problemática distintas y, por tanto, esa gesta atrae distintas evoluciones y vías en el camino de la lucha por la liberación social. Por eso, y por lo que nos respecta sobre Ipar Euskadi, se evidencia la necesidad, por parte de el movimiento abertzale de Iparralde, de poner en marcha una vía autónoma de lucha adecuada a la problemática y situación de aquí” – IK.

Cuando el estado francés empezó a endurecer la política antiterrorista para contentar a su homólogo español, las partidarias de ETA abandonaron la Asamblea General de la Lucha Armada pues, al parecer, IK estorbaba su camino hacia la liberación de Hego Euskal Herria. Las de Hegoalde entendían que debía crearse un frente único que focalizara sus acciones en el estado español, donde la lucha armada se había radicalizado, con tal de calmar a la policía francesa y facilitar el tránsito a las refugiadas de Euskadi Ta Askatasuna. Tal voluntad se expresó coincidiendo con el estreno de la revista Ildo, donde IK se presentaba como una organización autónoma con un objetivo político general a largo plazo. ETA temía que la lucha de Iparralde se le fuera de las manos, puesto que la infraestructura asamblearia de la Biltzar Ttipi no le daba margen para monopolizar el movimiento. En poco tiempo la controversia aconteció rivalidad. Después la concordia abertzale se rompió definitivamente. Y con ella, el conjunto de iniciativas políticas institucionalizadas que tomaban partido en la totalidad de Euskal Herria.

Operativo de la policía francesa - Borrokagaraia

Operativo de la policía francesa – Borrokagaraia

Entrado el 1987, la represión alcanzó su punto más álgido. La Gendamería francesa registraba viviendas y detenía militantes legales para dar con las clandestinas. El capitán Saenz creía en Felipe Bidart, por eso no infravaloró jamás su instinto personal. De hecho, invirtió gran parte de sus esfuerzos profesionales en adquirir su misma lógica. Y así, finalmente, lo cazó. Fue el 20 de febrero en Villa Hélène de Bokale. Bidart salía de aquella casa junto con Totte Etxebeste y Filipe Lascaray cuando se encendieron unas luces y se escuchó un grito: “Halte, gendamerie!”. Los militantes entraron en la villa y ya no pudieron huir. El mismo año que Filipe Bidart fue condenado a 19 años de prisión, el gobierno francés ilegalizó Iparretarrak. Aunque la prohibición no conllevara ningún cambio trascendental en la estrategia de IK, sí que supuso un cambio fundamental en las estructuras judiciales del estado, pues se abrió la Sección contra el Terrorismo del Palacio de Justicia de París.

Entre líneas de Eneko Bidegain y en boca del miembro de los servicios RG de la policía francesa Bernard Charbonnier, “tras la detención de Bidart el 80% de las fuerzas se destinaron a ETA y el 20% se centró en Iparretarrak. Y la distancia entre ambas se fue acrecentando a medida que las acciones del grupo Iparretarrak fueron disminuyendo”. Dos páginas después, Jean-Marc Cazaubon admite que la fragmentación de la lucha armada marcó un punto de inflexión en la historia de la liberación de Euskal Herria. A lo que Bidart prosigue, “si no hubiese habido discusiones de este tipo, el movimiento de Iparralde estaría en otro nivel, a lo mejor hubiese obtenido alguna reivindicación, hubiese logrado algun reconocimiento”.

Hacia la vía política: el reclamo de la autonomía

En el Aberri Eguna, fiesta nacional, de 1993, Iparretarrak reivindicó la autonomía de Ipar Euskal Herria, acontecimiento que generó un debate interno entre las diferentes fuerzas abertzales que se habían ido asentando a medida que prosperaba la lucha armada en Iparralde. Así se avanzó en la Iniciativa Eraikitzen, promovida por IK y EMA y aceptada por gran parte de la sociedad vasca como un paso hacia la Europa de los pueblos libres. Sin embargo, la propuesta no aglutinó todas las fuerzas abertzales de Ipar Euskal Herria, pues internamente, el movimiento se dividía según se entendiese la estructuración institucional. Mientras las de Patxa-Oldartzen atorgaban una connotación negativa al concepto “autonomía” ante los precedentes de Hegoalde y se declinaban por la independencia de la región, las de Euskal Batasuna tildaban de surrealista el proyecto de autonomía, materializando la idea de la creación de un departamento vasco encasillado en el estado francés.

Iparretarrak había declarado un alto al fuego y finalmente EMA fue el único partido que retomó el proyecto de la autonomía. Aunque jamás se desarrolló, Ezkerreko Mugimendu Abertzalea se unió a la Coordinación Abertzale de Izquierdas, una nueva iniciativa a la que también adhirió Patxa-Oldartzen, Euskal Batasuna y Batasuna. El frente reclamaba una institución especial para Ipar Euskal Herria. El año 2007 Filipe Bidart salió de prisión y Euskal Alkartasuna y Batasuna se sumaron junto con Abertzaleen Batasuna (AB) al carro de Euskal Herria Bai (EHBai). Después de las legislativas de 2007, la coalición mantuvo su candidatura. En las cantonales de 2008 EHBai obtuvo el 13,75% del sufragio total en la primera vuelta, cifra que se reducía, según el Ministerio del Interior francés, al 12,09% en 2011. Las abertzales, tal como se prevé sistemáticamente, no lograron pasar a la segunda vuelta en ninguno de los casos.

En 2012 la coalición rechazó la integración de l’Europe Écologie-Les Verts a su proyecto. Eusko Alkartasuna rompió el pacto con AB y Batasuna y apoyó la candidatura de los verdes a las elecciones legislativas. Aun así, EHBai consiguió catalogarse como la tercera fuerza política con más fuerza de Iparralde. Por su parte, el colectivo Batera había organizado una consulta ciudadana no vinculante en que se pulsaba la opinión de 122 municipios sobre la creación de una colectividad terriorial vasca. La participación, según las fuentes organizadoras, fue del 17,89%: el 78,2% de los votos fueron afirmativos y el 22% de las electas se negó a la creación del departamento vasco.

Manifestación de Baiona - El Diario Vasco

Manifestación de Baiona – El Diario Vasco

El 1 de junio de 2013, miles de personas se concentraron en Baiona para reclamar al estado francés la colectividad territorial a la vista del Tercer Acto de Descentralización. El entonces ministro del Interior, Manuel Valls, recordó a las manifestantes “ la creación de una colectividad territorial o de un departamento vasco no está a la orden del día del gobierno”. Casi un año después, la izquierda abertzale se hacía con las alcaldías de Uztaritze – el único municipio que supera los 6.000 habitantes -, Hiriburu, Baigorri y Lehuntze en la primera vuelta de las elecciones municipales. Los resultados permitieron a las abertzales negociar con las fuerzas socialistas de cara a la segunda vuelta, asegurándose el puesto de cuatro consejales en materia social, educativa y lingüística en el Ayuntamiento de Hendaya y una representacion notable en las corporaciones institucionales de Ziburu, Urruña y Arbona.

A todo eso, el partido socialista perdió la alcaldía en 151 municipios, mientras que el centro-derecha se apoderaba de 142 localidades del estado y el Frente Nacional de Marine Le Pen se hacía con 11 ayuntamientos. En menos de 24 horas Hollande ya había puesto en marcha un operativo para frenar el cataclismo socialista de cara a las elecciones europeas del 26 de mayo. El presidente anunció la formación de “Un gobierno reducido y de combate”. Al frente, un individuo de nación oprimida, frustrado por naturaleza. Manuel Valls, el de la orden del día, fue nombrado Primer Ministro de la República francesa el pasado mes de abril.

Herriak bizi behar du”

Ipar Euskal Herria, allá por donde quedan los Pirineos Atlánticos. Esa región del norte que en los mapas políticos se ubica al sur del gigante europeo de la liberté, la égalité y la fraternité. Se esfumó del imaginario colectivo cuando la lucha armada de Hegoalde se proclamó vanguardia de liberación nacional. Desde entonces hasta el año 2000 en Iparralde se cometieron más de 200 acciones violentas directas. Corrió sangre, sí. De gendarme, policía y militante. Pero lo suyo fueron las masacres materiales. Si se trataba de volar un chalet, primero se sacaba a las inquilinas. Modales obreros que, entiendo, pueden resultar difíciles de asimilar desde el otro lado.

Lo supe cuando pasó por mi el periodismo de Eneko Bidegain: Herriak bizi behar du “El pueblo tiene que vivir”. Así acaba la historia. Y así empezó la lucha de Iparralde, un pueblo que aprendió a concederle a Euskal Herria el deseo de hacerse valer por sí misma.

Sofia Català
El periodisme, com la vida, solament es pot entendre de viatge.

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