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Capoeira, híbrido entre lucha y baile. Foto: Bea del Corte
Capoeira, híbrido entre lucha y baile. Foto: Bea del Corte

La danza de los esclavos

Un artículo de Bea del Corte

Por aquel entonces, cuando el mundo estaba dominado por imperios que se adjudicaban territorios, un Portugal que no consiguió esclavizar a los nativos de su colonia Brasil, tuvo que verse con la necesidad de traer de sus otros territorios colonizados a una buena mano de obra. Como si de mercancías se tratasen, africanos procedentes de Angola, Congo o Guinea llegaron a la costa brasileña a trabajar sus tierras, bajo el decreto de la esclavitud.

Los esclavos tenían prohibido entrenarse en luchas, pero nadie impedía que se movieran al ritmo de la música. Formaban un círculo acompasado por instrumentos, en el que iban poniendo en práctica sus movimientos, pero cuando algún vigilante se acercaba, cambiaban el ritmo y disminuían la agresividad. Su agudo ingenio hizo así que transformaran sus conocimientos marciales en danzas aparentemente inofensivas. Pero entre ellos no luchaban, fingían luchar en un entrenamiento para conseguir su libertad. Llegó a estar muy marcada por la violencia, acabando con la vida de muchos de sus opresores y dominadores. Poco podían imaginar que se estaba empezando a consolidar la Capoeira, a través de una lucha de clases.

Los esclavos soñaban y se organizaban luchando para conseguir su libertad. La fuga, que conseguirían con la capoeira, era la única manera de que reconquistaran su humanidad perdida. Los que consiguieron huir formaron los primeros Quilombos, comunidades libres e igualitarias de esclavos que consiguieron liberarse, en las cuales no existía propiedad privada ni clases sociales (me llama mucho la atención que, hoy en día ‘‘quilombo’’, en nuestra lengua, tiene dos significados: ‘‘prostíbulo’’ o ‘‘follón, lío, desorden’’). Aunque en su mayoría eran esclavos negros, también formaban parte de ellos, indígenas y minorías blancas que siguieron defendiéndose con la capoeira, que no entendía de razas. Fue así, una danza de luchas, un baile de guerra.

Tras que los esclavos consiguieran la libertad en 1888, la capoeira fue prohibida durante largos años, hasta que en 1930 el maestro Bimba, considerado el padre de la capoeira moderna, transmitió su valor cultural, formando la primera escuela de capoeira y acabando así con su privación. Pasó a ser considerada como deporte nacional en Brasil, aunque para una gran parte de los que conocen esta convergencia de actividades prefieren no llamarla ‘‘deporte’’. Para ello, sería necesario una serie de reglas y normas comunes internacionales, que romperían con la rica diversidad de variantes propias de esta lucha.

La capoeira es una danza que luchó durante muchos años para la abolición de la esclavitud; hoy, sigue luchando para la pervivencia de una cultura y tradición para unos, y una filosofía y forma de vida para otros. Es una mezcla de ataques, defensas, músicas, cantos, juegos y acrobacias, que hicieron de la danza de los esclavos lo que hoy conocemos como capoeira, en una simbiosis perfecta de fuerza, ritmo, poesía y agilidad. Sin duda, un elemento definidor de la historia e identidad brasileña, símbolo del mestizaje de etnias y de la resistencia a la opresión.

Bea Del Corte
Isleña, sureña y Canaria viviendo en Barcelona. Creo en el periodismo que da voz a los que no la tienen. La naturaleza y el deporte son mis grandes vicios.

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