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El disco que recopila las diferentes canciones aparecidas en la película RocknRolla, dirigida por Guy Ritchie.

La importancia de las bandas sonoras

Una columna de Marc Álvarez

En mi primera columna para esta ilustre casa recordaba una de las mejores frases dichas por el mayor representante del nihilismo, Friedrich Wilhelm Nietzsche: “sin música la vida sería un error”. Hay tanta verdad concentrada en tan pocas palabras que me abruma. Y es que este increíble arte puede ser disfrutado en infinidad de dispares situaciones y momentos.

Es común, también, que sea la amante pasajera que ayuda a levantar cabeza y mirar con más fuerza a sus artísticos congéneres. La más destacada de estas fusiones se suele realizar en pantalla. Gracias cine, otra vez. Pero no me quiero estancar aquí. Creo firmemente que cualquier ficción audiovisual que se precie debería ir acompañada por una banda sonora a su nivel.

El hecho de que estamos en la edad de oro de las series fue lo que me impulsó a escribir esta reflexión. Desde hace relativamente poco, tanto el nivel de calidad de las ficciones televisivas más americanizadas (HBO, CBS, Showtime…) como el de las más independientes/indie se ha visto incrementado a una potencia increíble y fascinantemente elevada.

Y un elemento importantísimo en esa evolución ha sido la música que acompaña las hazañas reflejadas en pantalla. Por poner ejemplos actuales y archiconocidos, series como Breaking Bad, Sons Of Anarchy, Californication o Game of Thrones no serían tan jodidamente buenas sin su respectivo –y acorde con lo que se ve en pantalla- despliegue musical. Los momentos más épicos bajarían el listón y la sensación de haber visto un producto completo y con sus partes bien coordinadas decaería.

La música puede convertirse en la mejor compañía en cualquier momento. Si por mí fuera, hasta los libros tendrían. ¿Qué sería de clásicas franquicias como The Godfather, The Lord of the Rings, Indiana Jones, Star Wars, Harry Potter, Kill Bill, Matrix y un larguísimo etcétera sin sus épicas, míticas e inconfundibles bandas sonoras? Que una parte de la magia, de la esencia, sin duda se desvanecería. Take The Power Back y Bombtrack de Rage Against The Machine en Natural Born Killers, I’m A Man de Black Strobe y Rock ‘N’ Roll Queen de The Subways en RocknRolla, I’m Shipping Up To Boston de Dropkick Murphys en The Departed, Where Is My Mind de Pixies en Fight Club… Son escenas imborrables, al menos de mis retinas.

En definitiva, si la compañía (música) es de manual y no hay verdadero trabajo, el camino (producto audiovisual) se puede torcer y hasta convertirse en un árduo y dantesco infierno. Pero si es buena, el resultado final aumentará la calidad, pudiendo pasar, por ejemplo, de tostón a mínimamente interesante, o de buenísimo a obra maestra.

Marc Álvarez Ramilo
Estudiant de periodisme a la UAB. Quasi melòman, inestable lector, amant del setè art i ferm creient en el gran i desaprofitat poder de la cultura. Escriptor amateur amb massa coses per aprendre.

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