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África llora. Fuente: Inquietudes al límite (blog).
África llora. Fuente: Inquietudes al límite (blog).

La jerarquía de la muerte

Una columna de Raquel M. Martínez

No todos somos “iguales cuando llega la muerte”. Hasta para eso hay una jerarquía, con sus clases, sus criterios, su hipocresía. La jerarquía de la muerte, según un artículo de The Guardian, obedece a criterios de proximidad y de calidad de la información obtenida. Triste, pero cierto. Las tragedias de Charlie Hebdo (Francia, Europa) y Garissa (Kenia, África), lo ponen de manifiesto.

Roy Greensdale (autor de dicho artículo) afirma: “las muertes nacionales generan un interés humano en los testimonios y las personas quieren escucharlos, mientras que las muertes extranjeras se reducen a meras cifras”. Algo que destila puro egoísmo y egocentrismo. Hablar de proximidad como criterio de noticiabilidad cuando hay 150 muertos de por medio es no saber qué quiere decir “empatía”.Esto intersecciona con la clara diferencia de clases existente, marcada en el binomio norte (rico) – sur (pobre) a nivel global (aunque también existe a nivel interno tanto en el norte como en el sur). Allá por los años 60, cuando los colonizadores dieron la independencia a los países africanos, no lo hicieron para liberarlos, sino para abandonarlos a su suerte, sin preocuparse por devolverles nada de lo que habían saqueado. Las cosas no han cambiado tanto: occidente ha transformado la tendencia imperialista al lenguaje neoliberal, más sutil, pero la realidad es que solo se acuerda de África cuando se trata de explotar su riqueza (petróleo, coltan…). Hasta que esta mentalidad no desaparezca no se empezará a ver a los hombres y mujeres africanos como iguales.

Para muestra un botón:

Respecto a la calidad informativa, esta siempre es posible si se le da a una noticia el interés que merece. No hay más que ver la labor informativa de Xavier Aldekoa (corresponsal de La Vanguardia en África).  Llegados a este punto habría que hablar también de presupuestos. El dinero no es problema para montar un enorme despliegue en París. ¿Pero sí lo es para financiar un viaje a Kenia, ante una situación como esta? Como apunta Bastenier (El País): “la información se guía por redes de poder. Por eso, 150 muertos en Kenia importan menos en Europa que 13 en París. La moral le es ajena”. La jerarquía de la muerte, incrustada en el capitalismo salvaje y sensacionalista imperante, ha logrado que se deshumanice el conflicto.

Hasta que los medios occidentales no ordenen sus prioridades según criterios más humanos, basados en la auténtica igualdad entre todos los hombres y mujeres del planeta, el periodismo no será más que una escopeta rota, una lucha coja, un loco con una misión encerrado en un manicomio. Hasta que el poder sobre la información no cambie de bando, el periodismo no será auténtico y por lo tanto no será. Y seguiremos, como apunta Aldekoa, hablando más de que no se habla de África que de la propia África.

 

Raquel M. Martinez
Estudiant de periodisme a la UAB, redactora a La Columna. Amb interferències entre la faceta de poeta i la de periodista. Entenc aquesta professió com un compromís amb la societat.

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