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Pueblo Guambiano en la presentación de los Planes de Vida en la ciudad de Cali. Font: Santiago Saldarriaga. eltiempo.com

La paz en Colombia implica reconocer la identidad del país

Un artículo de Melissa Corredor

Los seis cabildos indígenas que habitan y son reconocidos en la ciudad de Cali, al este de Colombia, han presentado sus próximos Planes de Vida para el 2015. Han aprovechado el evento para manifestarse y reivindicar su implicación y participación en las negociaciones de paz en La Habana entre el gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). La manifestación supone una llamada de atención al gobierno de Santos, que le recuerda que para asegurar la paz que se está negociando en La Habana es necesario garantizar el bienestar de todas las comunidades que conforman el país.

El conflicto histórico entre el Gobierno y las FARC se remonta hasta mediados del siglo pasado y sus secuelas latentes son producto de atentados hacia la población civil colombiana que se caracteriza por la pluralidad de su identidad. Este conflicto bilateral ha herido la identidad de todo el pueblo colombiano, ha supuesto una invasión violenta a territorios de indígenas, campesinos y afodescendendientes.

Con la  reciente suspensión y reanudación de las negociaciones en La Habana, a raíz  del secuestro del general Rubén Darío Alzate y dos ciudadanos más, el Gobierno de Santos está haciendo caso omiso a las reivindicaciones indígenas y no está contemplando el reconocimiento de la identidad plural de Colombia como pieza clave de las negociaciones, sino que  pone por encima sus propios intereses políticos.

Comunicado del Presidente Santos anunciando la suspensión de las negociaciones de la Habana el 17 de noviembre. Font: EFE.

Comunicado del Presidente Santos anunciando la suspensión de las negociaciones de la Habana el 17 de noviembre. Font: EFE.

Mediante un comunicado de las comunidades afrodescendientes y resguardos indígenas del departamento del Chocó, publicado en la Agencia de noticias Nueva Colombia, se pone de manifiesto que durante las tareas de rescate de Alzate, el Ejército Nacional irrumpió con violencia en estos territorios, cometió allanamientos sin orden judicial a sus habitantes y capturó arbitraria e ilegalmente a Jairo Perea Martínez, representante legal del Consejo Comunitario de la comunidad de Vidrí.  Las referencias a estos hechos solo se pueden encontrar en pequeños periódicos locales. Ningún medio colombiano con alcance estatal hizo eco sobre esta parte del procedimiento del Ejército Nacional para la liberación de Alzate, quien violó todos los protocolos de seguridad al encontrarse de civil en una zona roja.

Mientras se llevó a cabo la suspensión de las negociaciones, algunos analistas colombianos pusieron sobre la mesa los posibles escenarios que se podían producir ante este secuestro. Jorge Restrepo, director del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos, valoró de manera muy positiva para la imagen del gobierno colombiano que el presidente suspendiera las negociaciones solo unas horas después de conocerse la captura del general y que el Ejército consiguiera su rápida liberación. Esta suspensión parcial de las mesas de negociación ha servido para afianzar la imagen política de Santos tan a nivel nacional como internacional: las negociaciones de paz han sido el arma principal de su campaña para vencer a Zuluaga en la segunda vuelta de las pasadas elecciones y ser reelegido.

Al violentar los territorios de las diversas comunidades que conforman Colombia, el gobierno de Santos está perdiendo la verdadera concepción de paz porque al mismo tiempo violenta la identidad de la población colombiana. Si para conseguir paz hay que utilizar violencia e ignorar y  herir la identidad común, cualquier mesa de negociación carece de sentido.

Redacció

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