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Huelga estudiantil del 28 de febrero de 2013. Barcelona
Fuente: Celia Castellano Aguilera
Huelga estudiantil del 28 de febrero de 2013. Barcelona Fuente: Celia Castellano Aguilera

La violencia en una mirada

Un artículo de Celia Castellano Aguilera

 No concibo como algo racional quemar un contenedor cada dos por tres porque sí, para presionar políticamente. Ni lo secundo, ni lo defiendo, ni lo hago. Sí lo apoyo para hacer una barricada y de paso visibilizar un conflicto mediante un objetivo, por ejemplo. En cualquier caso, que tilden de violentos a un grupo de individuos por hacer una acción directa de este tipo es ridículo cuando la VIOLENCIA, como tanto se divulga y preconiza últimamente, es omnipresente y omnipotente en nuestra estructura social y política. Especialmente en la política de asfalto mojado y colilla, la prostituida.

 La violencia es intrínseca en nosotros. Todos los cambios contextuales se producen mediante un tipo de violencia, todos. La crispación general y su reacción es violencia defensiva contra un Estado cuya opresión económica, laboral, y de derechos sociales es violencia. La represión policial, cada vez más exacerbada, es violencia. La violación de la agenda política y la pura representación política cuyos designios se oponen en ocasiones diametralmente a las aspiraciones ciudadanas es violencia. Decir que la huelga es un mecanismo de lucha obsoleto y, por ende, inútil es violencia. Un pseudosocialismo que ejerce una política neoliberal acérrima es violencia. Los conflictos bélicos, la segregación, y el holocausto son violencia explícita. El racismo, la discriminación de género, sexual, política, religiosa, etc. es violencia. Llevar a cabo una acción grupal sin legitimidad de tu grupo es violencia. El radicalismo es violencia, ofuscante y preponderante. La III Guerra Mundial, es decir, la financiera, es violencia en onda expansiva que empieza a estallar. Las medidas de ajuste que hacen que Keynes se remueva en su tumba son violencia. Negar la existencia de alternativas económico-políticas al Neoliberalismo es violencia. La entrada de países no democráticos en las Naciones Unidas es violencia. El derecho de veto de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU es violencia. La cooptación de la política por instituciones económicas transnacionales no legitimadas por la ciudadanía es violencia. El adoctrinamiento religioso y la educación católica en las escuelas es violencia. Tener monarquía en un sistema cuya constitución reza que todos los habitantes somos iguales ante la ley pero que después no condena a un miembro de la casa real acusado de corrupción es violencia. El sindicalismo burocratizado es violencia.

 Pedir 42 años de cárcel para 5 anarquistas de Barcelona por enaltecimiento del Terrorismo y pertenencia a banda armada, sin pruebas, es violencia. La inmunidad parlamentaria y la inmunidad diplomática son violencia. Los mítines políticos son la violencia de la demagogia, votar sin saber que se vota y cada 4 años es violencia, la apatía política es violencia. Que el presidente de la Generalitat catalana, Artur Mas, el alcalde de Barcelona, Xavier Trias, y el Consejero de Economía y Conocimiento, Andreu Mas-Colell, visiten el Estado genocida de Israel en los territorios ocupados de Jerusalén Este, alegando motivos económicos en el ámbito de la investigación universitaria, como si los ocupantes fuesen un compañero de viaje de Catalunya en su camino a la Independencia, y además no muestren interés por el conflicto palestino, es violencia. La inexistencia de la revocatoria de mandato en España es violencia. Leer medios de masas y creerte lo que dicen sin contrastarlo es violencia. Que el periódico El País necesite, cada vez con mayor frecuencia, unas rodilleras ante Bankia, porque esta entidad financiera aplazó una deuda de 400 millones al Grupo Prisa es violencia. Cambiar un documental sobre la guerra entre los Utus y los Tutchis en Rwanda por un reality show, porque lo que quieres es entretenerte, no concienciarte ni deprimirte, es violencia. La sociedad del consumo es violencia. La obsolescencia programada es violencia. Provocarte el vómito después de comer porque no te cabe un pantalón que ha diseñado una firma de ropa cuya concepción de la belleza acaba en la talla 36 es violencia. El subyugo sexual, la posesión y los celos son violencia. Y si siguiese enumerando acciones y situaciones violentas no haría nada más en muchos días.

 Casi todo lo que hacemos lleva una parte violenta escondida entre los pliegues difusos de las palabras cada vez más entrecortadas por la incertidumbre y la frustración. Siempre podemos intentar evolucionar de todos modos eh. El conformismo estoico es de cobardes.

Huelga estudiantil del 28 de febrero de 2013. Barcelona
Fuente: Celia Castellano Aguilera

Redacció

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