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Aula de la Facultat de Lletres de la UB Central. Font: www.ub.edu

Las PAU, lejos de la integración de la dislexia

Un artículo de Eugenia Basauli e Iris Rodriguez

Segundo día de PAU en Catalunya. Las normalmente bulliciosas facultades catalanas han sido ocupadas por los más de 30.000 estudiantes que se presentan a las pruebas de Selectividad.

Los revisores de las pruebas cantan por orden alfabético los nombres de los examinados, normalmente provienen del mismo centro. Un aula, un asiento, dos opciones de examen y un límite de tiempo: 1 hora y media.

Transcurrido ese tiempo las clases empiezan a escupir a los examinados: unos pletóricos, otros menos. La tensión ha dejado paso a la berborrea contenida durante la prueba. Comentarios, posibles respuestas, errores, aciertos, conversaciones que se solapan inundan los pasillos. Abrazos, risas e incluso algunos lloros son amortiguados por otros compañeros. Después de todo el curso especulando con los contenidos las dudas han cesado.

Entre las paredes del edificio Josep Carner la situación es bien distinta. En el bloque, integrado en la Facultad de letras de la Universitat de Barcelona, y que acoge las PAU de otros 360 estudiantes, reina un silencio inusual. Los alumnos entran a las aulas callados, también por orden, pero más inseguros de lo habitual. En los pasillos a la salida no comentan los resultados, y si lo hacen, es con sus padres, que restan durante todo el día a su espera.

Este centro es el único en toda Catalunya que acoge las PAU adaptadas para los alumnos con dislexia –que afecta a entre un 10 y un 15% de la población española- y el Trastorno de Hiperactividad (TDH). Para optar a este examen han tenido que obtener un certificado oficial sobre las Dificultades Específicas y de Aprendizaje identificadas, que debe ser incorporado en su expediente académico.

– De donde venís?

-De la Val d’Aran

– Y ¿dónde os estáis quedando?

– Aquí, al lado, en un hostal.

Otra madre comenta que vienen desde Lleida, y que se han quedado durante estos días en casa de unos familiares.

Los costes de traslado y alojamiento corren a cargo de las propias familias, y algunos de los familiares se ven obligados a perder días de trabajo para dar apoyo a los jóvenes. Por no hablar de los que no están hoy aquí por no haber podido permitírselo.

La adaptación de las pruebas de Selectividad para personas disléxicas y con TDH es un fenómeno relativamente nuevo: después de múltiples reivindicaciones por parte de asociaciones y colectivos se ha conseguido una serie de mejoras para estos alumnos: 30 minutos más para hacer la prueba y un cómputo diferente de las faltas de ortografía –éstas son la problemática más común de los jóvenes que sufren estos trastornos neurobiológicos-.

Este modelo se aplica en Catalunya desde el año 2011. Aún así, todavía existe un amplio desconocimiento de ello por parte de docentes y centros educativos, que hace que alumnos disléxicos no accedan a estas facilidades.

El modelo pionero de adaptación es el balear, donde desde el año 2008 los alumnos disponen de un modelo adaptado mucho más amplio: tiempo ilimitado para hacer las pruebas, aulas separadas con posibilidad de preguntar dudas, una tipografía más grande e incluso disponibilidad de diccionario en algunas ocasiones. En la Comunidad de Madrid se ha empezado a implantar medidas de ayuda a estos estudiantes este mismo año, mientras que en otras comunidades no tienen en cuenta esta problemática.

El problema del modelo adaptado surge en el momento que existe una segregación de estos alumnos –teniendo en cuenta que los cambios entre las formas de hacer los exámenes son mínimos-.

No se ha tomado el parámetro de la integración para llevar a cabo este modelo, que acaba resultando perjudicial en la predisposición del alumno a hacer el examen.

La adaptación ha avanzado, cosa que siempre es positiva. Sin embargo estamos lejos de una integración real de esta problemática.

Eugenia Basauli
Periodistejant quan em deixen, i quan no també. Treballo amb amb persones amb discapacitat, i la/els gaudeixo. Creixent i aprenent a Barcelona, sempre contenint multituds.

Un comentari

  1. Cristóbal Moyano

    Felicidades por el artículo, Eugenia.
    De acuerdo contigo en lo de la integración, factor psicológico también muy importante para la autoestima.
    Deseo que le vaya muy bien a José María (le echaré de menos, como a ti en su momento).
    Por cierto, corrige una errata: verborrea (va con “v” inicial, de “verbo”).
    Un placer saber de ti y ver que escribes muy bien.
    Un abrazo,
    Cristóbal

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