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León Trotsky animando al Ejército Rojo antes de una batalla
León Trotsky animando al Ejército Rojo antes de una batalla

La devaluación de un héroe rojo: León Trotsky

Durante 43 años de mi vida consciente he sido un revolucionario. He luchado bajo la bandera del marxismo. Si pudiera volver a empezar, por supuesto intentaría evitar algún que otro error, pero nunca cambiaría mi enfoque principal.

Lev Davídovich Bronstein, nacido en Yánovka, un pequeño pueblo de Ucrania, el 7 de noviembre de 1879. Político, escritor e intelectual. Hijo de familia judía y licenciado en derecho. Amante de las revoluciones, la lucha de clases y principal impulsor de la Revolución Rusa. Fiel seguidor de Marx y su idealismo, mano derecha de Lenin. Destaca por haber sido el creador y comandante del ejército rojo. Fuente de inspiración de tan grandes revolucionarios como Ernesto Guevara de la Serna o Fidel Castro hasta Gudrun Ensslin y Ulrike Meinhof. Asesinado a sangre fría el 21 de Agosto de 1940 en México, Coyoacán, a miles de kilómetros de lo que fue su patria, donde encontró descanso a su intensa, romántica y característica vida.

Frank Jackson, este era el alias con el que Ramón Mercader, el asesino de Leon Trotsky, llegó a México y empezó a estrechar lazos con la desterrada familia del revolucionario. Meses más tarde, el espía catalán contratado por Yoseph Stalin, quitaría la vida de Trotsky a sangre fría, apuñalándole en su estudio con un piolet, no podría haber escogido un arma con un nombre más característico. A cambio, Stalin le concedía a Mercader la nacionalidad rusa y la huída del régimen dictatorial que empezaba a gestarse en España a partir de 1939.

Lev Bronstein, el nombre original del revolucionario, nació en el seno de una familia judía que poseía tierras en Ucrania. Que los judíos tuvieran tierras en la antigua Rusia zarista era algo inusual, pero esto le permitió poder ir a estudiar a Odesa, donde tenía familia para trasladarse posteriormente a Nikólayev, una ciudad cerca de las orillas del Mar Negro, donde acabaría licenciándose en derecho sin demasiado esfuerzo, pues era un estudiante brillante.

Bronstein empezó a ver que podía tener un futuro prometedor, pero él era un chico inquieto, rebelde por naturaleza y enseguida empezó a concebir que la monarquía zarista era un modelo de gobierno atrasado en esos tiempos. No tardó en darse cuenta de las precarias condiciones en las que obreros y campesinos vivían en la antigua Rusia y empezó a frecuentar en círculos revolucionarios. Sería en 1896, a la edad de dieciocho años, cuando sería capturado en la ciudad de Nikólayev ,encarcelado durante dos años y condenado a ser deportado a Siberia durante cuatro más. En la prisión de la fría estepa siberiana se casaría con la primera de sus dos mujeres, Aleksandra Sokolovskaya, su compañera revolucionaria también capturada en Nikólayev. Sería en las precarias cárceles de Siberia donde empezaría a estudiar a Karl Marx. Durante los tres primeros años concebiría dos hijas con Aleksandra, aunque poco tiempo más tarde, Lev Bronstein, dejaría atrás a su familia consiguiendo escapar de la cárcel y de Siberia. Aun así, Aleksandra, nunca se lo recriminaría.

El bautismo de León Trotsky 

A diferencia de lo que mucha gente cree, el acto de bautizar no es un acto que provenga en su totalidad de la religión cristiana, no fue Juan Bautista el primero en practicar este acto. De hecho, los judíos celebraban el Mikvah, que significa reunión de aguas, y era visto como un acto de purificación espiritual que debían abordar antes de llevar a cabo cualquier acción sagrada, como orar o leer la Torá. Cuando el judío Lev Davídovich Bronstein consiguió escapar consideró necesario “volver a nacer” y cambió su nombre y apellidos por el conocido León Trotsky. Con este nombre honraba la memoria de su abuelo León y el apellido le haría recordar toda su vida el paso por las estepas siberianas, pues no se le ocurrió mejor apelativo que el nombre de uno de sus guardias en esa cárcel, Trotsky.

El primer encuentro con Lenin y el final de su formación marxista

León Trotsky llegaría a Londres. Allí conocería a la persona más influyente de su vida Vladímir Ilich Uliánov, conocido mundialmente como Lenin. Este trabajaba en la edición del periódico político llevado por emigrantes rusos llegados a la capital del Reino Unido. El nombre del periódico era Iskra (La chispa en castellano) y valió a Trotsky, que ya había recibido el sobrenombre  de La Pluma en la cárcel siberiana por los textos que allí creó, para ganarse una gran fama entre los revolucionarios de toda Europa.

Entonces Lenin, que vio un potencial enorme en la figura de Trotsky empezó a financiar a La Pluma. Este pudo viajar entonces  por toda Europa. Viajes en los que destacan su retorno a Rusia, concretamente a San Petesburgo en la primera Revolución rusa de 1905 que acabó frustrada y en la cual volvió a caer preso. Aun así volvió a escapar y viajó durante casi 10 años por los diferentes países más representativos del viejo continente (París, Madrid, Zurich…) hasta llegar a Nueva York. En este viaje conoció a importantes personajes de ideología marxista como la revolucionaría Rosa Luxemburgo, el ruso Nikolái Bujarin, Víctor Adler o el escritor Máximo Gorki. (Podeis leer el libro El grito de Trostky de José Ramón Garmabella si quereis conocer con más profundidad esta etapa del Revolucionario)

Disidencias con Lenin y la llegada a Rusia en 1917.

Durante sus viajes por Europa y su estancia en Nueva York en los que Trotsky desempeñó el oficio de periodista para ganarse la vida, León también fue formando su propia concepción y visión sobre como debía llevarse a cabo la revolución. Discutió con Lenin sobre como debía ejercerse el control del partido. Mientras que Trotsky quería una organización sin jerarquías ni limitaciones, el que había sido su mecenas, optaba por un partido regido por la verticalidad en el que hubiera un líder que coordinara todas las acciones. Las diferencias entre los dos mayores pensadores comunistas de la historia se harían patentes hasta que la revolución proletaria triunfara y por las propias circunstancias de esta, el modelo de Lenin se impusiera por ser la forma más fácil de organización. Aun así, sus dos caracteres temperamentales llevaron a muchos ataques verbales y acusaciones. Trotsky se había unido a los mencheviques, el ala revolucionaria más heterogénea en la cual no existía una visión tan radical como la que los bolcheviques de Lenin compartían. Tal fue la tensión entre estos que cuando Lenin supo de las novedades de Trotsky no dudo en llamarle Judas.

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Trotsky (de espaldas) con Lenin al poco tiempo de llegar a Rusia.

Su estancia en Nueva York no se demoraría mucho más de unos meses, pues tal y como la noticia del derrumbamiento zarista, que se produjo en Octubre de 1916, llegó al nuevo continente, Trotsky se embarcó en un viaje de seis meses que le llevaría a desembocar en San Petesburgo el día 4 de Mayo de 1917, una San Petesburgo que ya había adoptado el nombre de Petrogrado (Ciudad de Pedro al fin y al cabo, quitandole la santidad al nombre).

Una vez allí, empezó a estrechar posiciones con aquél que había sido su mentor para después convertirse en su antagonista. El gobierno de formación que en ese momento ocupaba el poder en Rusia no había mejorado la situación que los zares habían dejado en su caída. El hambre y la pobreza seguían estando presentes en toda la sociedad rusa que además  tenían que soportar seguir luchando en la guerra más cruel que la humanidad había visto sin ningún tipo de garantía de vencer. Fue en ese momento cuando los bolcheviques decidieron expulsar del poder al gobierno provisional que encabezaba Kerensky. Y Trotsky, que había dejado las diferencias con Lenin y su partido atrás y se había convertido ya en bolchevique, encabezó esta acción.

Es en este preciso momento cuando León toma una decisión que marcará toda su vida. Vladímir Ilich Lenin le propuso ser el presidente Sovnarkom o Consejo de Comisarios del Pueblo, es decir ser el líder de toda Rusia a través de este Soviet que sustituía al gobierno provisional que había sido derrotado. Fue entonces cuando Trotsky rechazó la propuesta por el simple hecho de ser judío y poder ser menospreciado por un pueblo que seguía viendo a esta etnia como inferior a la suya. Trotsky nunca se consideró judío, en cierto modo hubiera querido no serlo o poder dejar de serlo, y rechazando esta petición encaminó su vida de una forma que, de seguro, podría haber sido muy diferente. Por otro lado, Lenin fue nombrado como presidente del Soviet Sovnarkom, acto seguido le propuso a Trotsky ser ministro de interior, a lo que este se volvió a oponer por las mismas razones étnicas.

Finalmente, el ucraniano sería nombrado ministro de exterior, pero no llegaría a estar medio año en este cargo. En Marzo de 1918, con el deber de ejercer su cargo, viajó a Brest-Litovsk para firmar la paz con Alemania y dar por terminada así la participación rusa en la guerra. Los alemanes no tuvieron piedad a la hora de cobrar cara la rendición rusa y Trotsky decidió dimitir de su cargo, dejando la firma de este vergonzante tratado a un oficial poco importante. Sería entonces nombrado como ministro de defensa.

Líder y creador del Ejercito Rojo; La guerra civil

Durante la revolución de Octubre los bolcheviques habían creado una fuerza de choque llamada La Guardia Roja. La entrada a este grupo militar era totalmente voluntaria, por lo tanto no era un ejército capaz de entablar una batalla con cualquier otro que fuera de élite. Trotsky cogió las riendas de esta guardia cuando los antiguos zaristas declararon la guerra al nuevo gobierno comunista. Delante de este contratiempo, Trotsky pondría en práctica una arriesgada medida que le generaría muchos enemigos dentro de su propio partido, entre ellos: Iósif Stalin. La idea de León fue contratar antiguos generales zaristas para la instrucción y dirección de la gran cantidad de efectivos con los que contaba la Guardia Roja, el resultado, aun así, fue positivo pues estos generales estaban controlados por miembros del partido y recibieron la amenaza de atentar contra su familia si intentaban rebelarse. En pocos meses, la Guardia Roja se había convertido en un auténtico ejército, El Ejercito Rojo.

La guerra empezó a desarrollarse en plenitud el mismo Agosto de 1918. El ejército zarista, al que se le unieron lo liberales rusos, miembros del antiguo gobierno y milicias de todos los países capitalistas (Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Japón…), que prolongaron su lucha una vez casi terminada Guerra Mundial, era un ejército enorme, pero descoordinado y sin ningún tipo de dirección. Por el contrario, Trotsky desarrolló un control máximo sobre su ejército gracias a la máquina que se convertiría en una leyenda bélica, El tren blindado de Trotsky.

El tren blindado de León Trotsky.

El tren blindado de León Trotsky.

Este tren estaba formado por dos locomotoras  y doce vagones equipados con  salas de reuniones, una imprenta para gestionar folletos de motivación y escribir el propio diario de las campañas militares, un telégrafo y una antena, depósitos de gasolina, y hasta una biblioteca y una banda de música. Además viajaba siempre con un coche guardado en uno de los vagones, el Rolls-Royce requisado al zar Nicolás II, juzgado y ejecutado poco después de empezar la guerra. Gracias a esta máquina, Trotsky pudo desplazarse sin pausa por todos los frentes belicosos animando y dirigiendo a su desmotivado ejército. Poco a poco la desorganización del ejército zarista o ejército blanco fue haciéndose más patente y al año y medio de empezar, la victoria del ejército rojo acabó con una de las guerras civiles más crueles de la historia. Una guerra en la que nueve millones de personas perdieron la vida y en la que Rusia quedó devastada. De hecho, gran parte de las milicias internacionales que prestaron ayuda al ejército blanco no hicieron más que quemar campos y envenenar pozos, asegurándose así que si se perdía la guerra, el nuevo país comunista se derrumbara por falta de agua y alimento (casi lo consiguen).

Trotsky había triunfado en una guerra que se veía perdida desde el primer momento, sus escasos conocimientos militares y su ejército instruido en poco tiempo no resultaron ser finalmente un contratiempo para el ministro de defensa que ahora veía como objetivo principal expandir la revolución. Se lanzó a la conquista de Polonia, pero a las puertas de su capital, su ataque se vería frustrado por el que empezaría a ser su antagonista durante el resto de su vida, Stalin. El futuro dirigente de la URSS haría caso omiso de las órdenes de León, llevando sus tropas hacia la derrota y la posterior retirada.

A la vez que crecía la fama de Trotsky, el antisemitismo y el odio hacia una Rusia comunista que concedía privilegios a esta etnia también ganaba fuerza entre las potencias capitalistas que centralizaban este odio en la figura de León.

La muerte de Lenin, el principio del fin de su vida 

Muchos de los historiadores ven el Trotsky una síntesis perfecta entre Marx y Lenin, entre la teoría y la práctica del marxismo-comunismo.  Vladímir Ilich Lenin también debió compartir esta visión y antes de su muerte nombró a León Trotsky como su sucesor. Muchos reflexionan sobre el futuro del mundo y del sistema comunista si Trotsky no hubiera vuelto a tropezar con la misma piedra que años antes se había puesto en su camino, su raza judía. Trotsky explicó que Lenin le había nombrado sucesor pero que él se había negado, fue entonces cuando Stalin, que ya había intentado apartar del poder al ucraniano en muchas ocasiones, continuó celebrando reuniones con los principales líderes del partido, reuniones a las que Trotsky nunca fue invitado.

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Yósif Stalin, Vladímir Ilich Lenin y León Trotsky (de izquierda a derecha)

Entonces, Lev Davídovich Bronstein se desplomó. Después de años de lucha y dedicación para llegar a crear ese estado en el que creía y creyó toda su vida su caída fue vertiginosamente rápida. La fatiga acumulada en los años de lucha le pasó factura y acabó enfermando durante el periodo en el que se decidió el futuro de la nueva Rusia, su Rusia. Algo que aprovechó su mayor rival, Stalin, que tal y como se vio capacitado apartó a su principal obstáculo por la lucha del poder. Respaldado por su partido, sobre todo por dos de las personas más influyentes en este: Grigori Zinóviev y Lev Kámenev, Stalin destituyó a Trotsky de su cargo de comisario de guerra. Posteriormente, sería expulsado del partido comunista en 1928 y deportado a Kazajstán.

León Trotsky visionaba una expansión del comunismo, que pasaba por acompañar y apadrinar a algunas revoluciones que se habían  producido en algunos países de Europa como Alemania o Hungría. Pero esta visión era poco compartida por los miembros de su partido, no sabemos si legítimamente o influenciados por Stalin que proponía un discurso más moderado como encerrar el propio modelo comunista en un país y hacer de este una potencia armamentística. Esto desencadenaría que en el año 1929 Trotsky fuera finalmente expulsado de la Unión Soviética.

Con este hecho comenzaría una persecución feroz que el camarada Stalin llevaría a cabo contra el mismo Trotsky y su familia. Las primeras víctimas fueron su primera hija y esposa en 1938. La primera se suicido por el acoso sufrido por los espías rusos, la segunda murió deportada en los campos de concentración de Siberia. Hasta su propia hermana Olga, casada con el ya mencionado miembro del partido Lev Kámenev fue fusilada tras ser acusada de traidora. Por lo que a Trotsky respeta, este se exilió en Turquía hasta 1933 fecha en la cual volvió a recuperar sus ganas de defender su ideología comunista e intentó hacer frente, desde el exterior de Rusia, al dictador Stalin. Viajó por toda Europa dando conferencias hasta llegar a Alemania donde apunto estuvo de llevar a cabo otra revolución. Esta idea se vería frustrada en pocos meses, pues el ascenso del nazismo acabo con toda posibilidad y forzó la que sería su segunda marcha del viejo continente, esta vez rumbo a México.

México, el final de su vida 

Y a México llegó acompañado de su segunda mujer, Natalia Sedova, hermana a su vez del más emparentado con Trotsky, Lev Kámenev. Allí fue acogido por un gran admirador, el famoso pintor Diego Rivera en 1936. Una vez instalado en Coyoacán, conocería el que sería su último amor, la pintora Frida Kahlo, esposa de Diego Rivera. León encontró la paz en México y se enamoró de Frida con la que mantuvo un pequeño romance. Las malas lenguas hablan, y cuentan que fue Frida Kahlo quien, queriéndose vengar del romance que su marido Diego Rivera mantuvo con la hermana de esta, vio en Trotsky la persona ideal para hacerlo.

Lo que Trotsky desconocía es que desde su llegada a México, Stalin había sentenciado su persona, quería su cabeza a todo precio y no descansaría hasta conseguirlo. Fue entonces cuando Ramón Mercader, alias Frank Jackson, una identidad suplantada de un brigadista canadiense fallecido en la Primera Guerra Mundial, se infiltró en la vida diaria de la familia de León y daría muerte al que posiblemente hubiera sido el mayor líder socialista de la historia si los prejuicios sociales contra los judíos, presentes incluso hasta en su propia persona, no hubieran tenido ese peso en la sociedad moderna.

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León Trotsky y Frida Kahlo

La imagen de León Trotsky ha sido degradada durante todo el siglo XX. Desde que Stalin le expulsara de la Unión Soviética empezaría una campaña contra la figura del que en su día llegó a ser el líder de los bolcheviques. El odio que el dictador de la antigua Unión Soviética había acumulado en la persona de Trotsky, por motivos de rivalidad y xenófobos, salió a la luz cuando este subió al poder y se alargó llegando a menospreciar a la que había sido la persona más importante de la revolución rusa y acabando con la vida de esta posteriormente. Stalin nunca soportó ser el segundo en la lista de preferencia de Lenin, como tampoco acató ser subordinado del General León en las campañas militares. Un hecho curioso se recoge en la película Octubre, dirigida por Serguéi Eisenstein. En esta película, claramente influida por el dictador comunista Stalin y que conmemorada la victoria de la Revolución Rusa, se muestra al camarada León usando siempre un mensaje vacío a la hora de expresarse (una burla por sus extensos discursos).

Otra curiosidad del film que muestra el gran control sobre los medios de comunicación que ejercía Stalin es la distorsión de uno de los episodios más importantes de la revolución en el cual Lenin pedía un alzamiento armado. Este hecho se produjo en una reunión del partido bolchevique en la que algunos miembros del partido mostraron sus dudas con la  medida que Lenin quería imponer, el principal fue Stalin. La curiosidad que encontramos en la película, que relata esta reunión, es que en el film se muestra a Trotsky dudando, y finalmente, aceptando a regañadientes la medida que Lenin solicitaba. De esta forma, Stalin se desquitaba de todos aquellos rumores, en cierto modo fundados, que podían hacer dudar de su persona. Además, dejaba a su gran enemigo, Trotsky, como eso que Stalin nunca quiso ser, un cobarde.

La figura de León Trotsky, o Lev Davídovich Bronstein, sea posiblemente una de las más degradas de la historia. Desde la muerte de su amigo Lenin, su poder empezó a verse truncado al no tener una persona influyente que le cubriera la espalda. El punto de inflexión de su caída del poder se produjo a finales de Enero de 1924. Aunque no se conoce el día exacto, entre los días 22 y 31 de este mes se celebró el funeral de Lenin, un funeral al que Trotsky no asistió, pues Stalin se encargó de informarle erróneamente de la fecha y hora del acontecimiento. Aunque el camarada Trotsky nunca aceptó cargar con el peso del poder de todo un gran país, este consiguió un hito que pocos han logrado, un mérito a medias o al menos característico: Lev Davídovich Bronstein logró poner en su contra tanto a las grandes potencias capitalistas como a su amada Rusia comunista.

Para saber más sobre este revolucionario podéis consultar las siguientes fuentes:

Robert Service “Trotsky.Una biografía”. Ediciones B. 2014.

José Ramón Garambella “El grito de Trotsky: Ramón Mercader, el asesino de un mito”. Debate. 2007. (Cabe destacar que el libro relata la vida de León Trotsky con mucha claridad, pero distorsiona su imagen al basar su tesis en la equiparando a Trotsky con Stalin como si compartieran una misma ideología).

Jaime Pastor “León Trotsky, defensa de la revolución”. Catarata. 2009.

Jordi Abella Vilarò

4 comentaris

  1. Muy buen artículo acerca del gran Trotsky, persona que hasta el día de hoy sufre de agravios por quienes realizan culto a la personalidad de Stalin. Si bien no soy partidario de este ultimo ni de sus políticas entiendo que fue el quien logro convertir a Rusia en una potencia mundial pero a un alto costo y también sufrió una degeneración de su persona atravez del siglo pasado por las potencias capitalistas. Saludos.

    • Creo que quien convirtió a Rusia en una potencia mundial fueron los rusos, no Stalin. Stalin portaba una propuesta. Quizás otras podrían haber tenido éxito también. Nada nos dice que la idea de Trotsky no hubiese funcionado, pese al boicot y traición de Stalin en Polonia.

  2. Una aclaración, en la 4ta fotografía no es Trotsky quien aparece si no Mijaíl Kalinin.

  3. Gracias, el único sitio donde he encontrado información verdadera!

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