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El Ministro de Defensa, Pedro Morenés, en la presentación del libro “Valor y heroismo” de Puig Bellacasa. Fuente: El Confidencial.

Morenés; los vendedores de muerte no empatizan con la vida

Una columna de Raquel M. Martínez

Pedro Morenés. 66 años. Ministro de Defensa bajo la presidencia de Mariano Rajoy (PP). Ex consejero y representante de Instalaza S.A. (2004 – 2011).  Ex secretario de Estado de Defensa (1996 – 2000), ex secretario de Estado de seguridad (2000 – 2002), y ex secretario de Estado de Ciencia i Tecnología (2002 – 2004), de la mano de José María Aznar.

Para entender de donde sale Morenés, actualmente en el centro de la polémica y bajo presión ciudadana – #MorenesDaLaCara –  por el caso de la capitana del ejército español Zaida Cantera, hay que ordenar estos datos. ¿Qué es Instalaza? ¿Qué tiene que ver con que sea ministro de defensa? ¿Tiene eso algo que ver con Zaida?

Año 2008. El actual ministro es consejero y representante de Instalaza S.A., empresa que se dedica a la fabricación y venta de bombas de dispersión MAT120 (o bombas de racimo; al activarse se dividían en minas antipersona). El mismo año el gobierno de J.L. Rodríguez Zapatero firma el tratado de Dublín, con el que la ONU prohíbe este tipo de bombas. Instalaza entra en crisis y denuncia al gobierno (ya en el 2010) por “daños y perjuicios”, pidiendo una indemnización de 60 millones de euros.  Ya con Morenés en el gobierno (año 2011) la Audiencia Nacional dictó sentencia en contra de  indemnizar a la empresa.

Pero Instalaza no quebró, ni mucho menos, y ha vuelto a ser puntera en su ámbito. Pedro Morenés ha reconocido recientemente haber firmado 32 contratos con su antigua empresa. Solo tres de estos contratos ya superan la cifra de 7 millones de euros, que salen de las arcas públicas (es decir, de los impuestos). Y hay 29 más. El Ministerio no ha detallado si estos contratos han sido adjudicados tras un concurso público o a dedo. Pero parece mucha casualidad que ahora que Morenés es ministro, Instalaza haya empezado a firmar contratos con Defensa a semejante ritmo.

¿Y a dónde va a parar el material bélico que el estado compra a Instalaza? Al ejército español, claro. Una institución que ni mucho menos se pondrá en contra de Morenés por este asunto de puertas giratorias. Tampoco interesa a un vendedor de armas ponerse en contra a su propio ejército, así que mantiene buenas relaciones con sus altos cargos. ¿Cómo? Evitando causar molestias a los que históricamente han estado bien posicionados. Ya dijo Zaida que “perro no come perro”.

Aunque eso suponga ascender a Lezcano Mújica (de teniente coronel a coronel), pese a ser culpable, según el Tribunal Militar Central, de abuso de autoridad con trato degradante (con agresión incluida) sobre la capitana Cantera (el acoso sexual no estaba tipificado en el código penal militar). Y pese a su condena de 2 años y 10 meses de prisión.

El historial de Morenés no guarda demasiado secreto en relación a sus intereses ni a sus escrúpulos. Así pues, no debe sorprender que el Ministro no haya querido tomar cartas en el asunto. Tampoco que reaccione como lo ha hecho cuando se le pregunta y sea capaz de afirmar que “en el ejército español no hay violencia de género, hay un 400% menos de casos que en resto de la sociedad” y quedarse tan ancho. Tras anunciar que hablaba “con el debido respeto a la capitana Cantera”, eso sí.

Bien, es difícil imaginar a un fabricante de armas que se muestre contrario a la violencia (sea esta estructural, de género o de clase). Después de todo, su negocio es la muerte. Vender armas a ejércitos que matan gente. ¿Qué hay de raro en que no sea capaz de empatizar con una  mujer agredida por un superior, cuando se ha dedicado durante años a facilitar muertes de miles de personas?

Raquel M. Martinez
Estudiant de periodisme a la UAB, redactora a La Columna. Amb interferències entre la faceta de poeta i la de periodista. Entenc aquesta professió com un compromís amb la societat.

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