Inici / Societat / Fenòmens actuals / Nada es igual desde el 15M
Puerta del Sol / Fuente: cinabrio.over-blog.es
Puerta del Sol / Fuente: cinabrio.over-blog.es

Nada es igual desde el 15M

Un artículo de Carlos Gallardo

El año 2011 presentaba un panorama social de conformismo y resignación general, apuntalado a base de mensajes del Gobierno, como el famoso “Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”. Mensajes, que tenían por intención culpabilizar a la población del mal momento económico que estaba atravesando, y sigue atravesando, el Estado español.

Sin embargo, nadie o muy pocos se atrevían a cuestionar este argumento, hasta que el 15 de Mayo un grupo de ciudadanos irrumpió en una manifestación con muchísima fuerza, cuestionando la crisis y lanzando una idea clara: “No somos mercancía en manos de políticos y banqueros”. La carta de presentación del 15M es directa y señala sin miedo a los creen que son los causantes de la precariedad y de la miseria en la que vivían, y viven, amplios sectores de la sociedad. Lo más relevante, es que de este razonamiento se desprende la necesidad de la ciudadanía de impulsar un cambio de modelo político y económico.

Desde entonces han pasado 4 años. Actualmente, los motivos que sacaron a miles de personas a la calle siguen siendo los mismos o incluso peores. Por eso, muchas son las voces que dicen que el 15M está muerto, las mismas que clamaban contra él cuando apareció en el 2011. Sin embargo, está vivo. El 15M no debe entenderse como una protesta más, como un movimiento popular normal que llega para acabar instalándose en el olvido y desaparecer sin haber dejado rastro alguno.

Las acampadas, las multitudinarias asambleas en las plazas y las redes que se tejieron hace ya unos cuantos años, han dejado una huella permanente en la calle. Es indispensable y obligatorio hablar del 15M en términos de presente. Pues hablar del 15M supone hablar de todas las voces que actualmente se están alzando contra el statu quo, que han recogido el testigo de gran parte de las características que marcaron al movimiento de los indignados.
 

Las plazas piden democracia: Reapropiación del espacio público y descentralización de las protestas

Uno de los rasgos que hace del movimiento del 15 de Mayo un fenómeno innovador, es que se presenta en sociedad y hace visibles sus propuestas acampando en las plazas. Es algo evidente, hacer de la calle el centro de expresión de las protestas es una manera efectiva de hacer escuchar sus demandas al resto de la ciudadanía y conseguir, al mismo tiempo, la máxima atención mediática posible.

Sin embargo, detrás de la elección de las plazas hay un argumento de peso: acabar con la lógica comercial de los espacios públicos, que restringe las calles, paseos, avenidas, ramblas y plazas a la actividad mercantil. Haciendo casi imposible la práctica de otras acciones tan humanas como mantener una conversación o pasear tranquilamente.

Asamblea en la Plaza Catalunya (Barcelona) / Fuente: elperiodico.com

Asamblea en la Plaza Catalunya (Barcelona) / Fuente: elperiodico.com

El 15M ocupa el espacio público dejando de lado los carteles luminosos y las ofertas de los centros comerciales, para llenarlo de demandas democráticas y reescribir su significado. Las plazas irradian cambio. Pasan a ser las protagonistas de charlas, debates y asambleas de ciudadanos que construyen en común alternativas al sistema. Miles de personas confluyen en un entorno que antes estaba reservado únicamente para cuestiones comerciales.

Por otro lado, la capacidad de expansión del movimiento de los indignados es un elemento fundamental: rompe con la centralidad de las grandes ciudades, de las capitales de Comunidad Autónoma y de Provincia, para extender el virus de la radicalidad democrática al resto de ciudades del Estado español, por muy pequeñas que sean. Es cierto, que el epicentro siguen siendo Madrid, Barcelona y las capitales, pero el protagonismo de la protesta es compartido por todas las localidades del estado que se declaran quincemayistas.

Redes sociales y nuevas fronteras: Horizontalidad, ausencia de líderes y cambios constantes

El 15M consigue constatar un fenómeno que ha emergido con fuerza durante los últimos años: el ciberactivismo. Desaparece la separación entre la calle y la red, y ambos conceptos pasan a formar un todo. Es decir, se eliminan las barreras que distanciaban dos mundos que hasta el momento parecían estar totalmente alejados. Diferenciar el off-line y el on-line pierde todo el sentido, cuando el dialogo político y las propuestas se transvasan de las plazas a Internet, y en sentido inverso, el cisma entre los real y virtual caduca. Twitter, Facebook, N-1 y el resto de redes sociales son el espacio para el encuentro digital de activistas, que retoman en persona sus conversaciones y discusiones en un escenario físico. Es decir, las plazas e Internet son las dos piezas del Ágora global quincemayista.

Interacción entre ciudades españolas durante el 17 de Mayo / Fuente: 15m.bifi.es

Interacción entre acampadas durante el 17 de Mayo del 2011 / Fuente: 15m.bifi.es

Por otro lado, una de las máximas del 15M, la horizontalidad, existe en gran parte gracias a las posibilidades que ofrecen las redes sociales. Toda la ciudadanía permanece interconectada constantemente a través de Internet y todas las personas tienen las mismas oportunidades de participar en el movimiento con sus aportaciones, sin ningún tipo de orden de importancia ni jerarquía. De este modo, el 15M configura un movimiento, que desplaza el paradigma tradicional de las organizaciones rupturistas con líderes y cabezas visibles, para establecer un modelo horizontal en el que todos y todas colaboran en igualdad de condiciones.

Otro de los beneficios que suponen las redes sociales es facilitar al 15M las herramientas para poder asumir las continuas propuestas de las ágoras, que obligan al movimiento a actualizarse constantemente y a responder rápidamente a todas las demandas: “La estructura de trabajo ha cambiado continuamente por el crecimiento exponencial de participantes (inimaginable en partidos y sindicatos) y por las necesidades de deliberación (decenas de comisiones, grupos de trabajo, etc.)” apuntan los investigadores Víctor Sampedro y José Manuel Sánchez en su trabajo La Red era la plaza. En definitiva; la red, horizontal y sin líderes, reproduce las exigencia de democracia participativa del 15M.

Finalmente, estas mismas redes sociales sirven para confeccionar una conversación global, que mediante la suma de voces de miles de ciudadanos, rompe esquema tradicional de bidireccionalidad comunicativa. Es decir, se pone punto y final a la hegemonía de los medios de comunicación y al modelo emisor-receptor. Ahora, son los usuarios de las plataformas que hay en Internet los que cuentan la actualidad mediante la multiplicidad de mensajes simultáneos. Se desbanca al cuarto poder de la posesión exclusiva de la transmisión de información.

Del ‘No nos representan’ al ‘Nosotros’: Una identidad colectiva heterogénea con enemigos en común

“Votar cada cuatro años no es democracia” es una de las consignas más repetidas por el 15M. Es una frase sencilla, pero esconde un significado profundo. El movimiento del 15 de Mayo no exige más democracia, si no democracia real. Por lo tanto, hay una variación discursiva que rompe con lo que hasta el momento es habitual en los movimientos ciudadanos: la nueva consigna es construir alternativas para poder cambiar ‘de’ sistema y no hacer únicamente simples cambios ‘en’ el sistema que actúen de parches.

Uno de los carteles del 15M de Córdoba / Fuente: wikimedia.org

Uno de los carteles del 15M de Córdoba / Fuente: wikimedia.org

La necesidad de cambiar de modelo pasa ineludiblemente por enfrentarse al eje ‘políticos -ciudadanía’. Dos conceptos distanciados y sin relación, que conducen directamente al cuestionamiento de la representatividad. El 15M afirma que los políticos no velan por los intereses de la población y que por lo tanto, no representan a los ciudadanos y ciudadanas.

Sin embargo, lejos de fomentar una fragmentación de la población, el “no nos representan” construye un nuevo concepto de pueblo. El ‘nosotros’. Conformado por sectores heterogéneos, pero unidos por el sentido de pertenencia a un grupo de personas que comparten enemigos comunes: el político y el banquero. El 1% y el 99%, los de arriba y los de abajo.

Es decir, el 15M configura una nueva identidad colectiva con los mismos valores. El ‘no hay pan para tanto chorizo’, más que una frase es un símbolo de la conciencia que tiene la ciudadanía: políticos y banqueros viven en un mundo totalmente distinto al ‘nuestro’. El movimiento quincemayista supone un punto de inflexión en las protestas del estado español por la incorporación de nuevos perfiles sociológicos a la batalla por el cambio.

“El 15-M es infinito porque nunca se tiene libertad ni justicia suficiente” Manuel Delgado, antropólogo de la Universidad de Barcelona.

Estudiante de periodismo en la UAB. Interesado en los movimientos sociales y en el análisis político.

Deixa un comentari

La teva adreça de correu electrònic no es publicarà. Els camps obligatoris estan marcats *

*