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Portada del semanario satírico Gedeón, ridiculizando la actitud de Estados Unidos. Gedeón 1898.
Portada del semanario satírico Gedeón, ridiculizando la actitud de Estados Unidos. Gedeón 1898.

Prensa de guerra para eventos deportivos

Un artículo de Rubén Moreno

Hoy en día pocos elementos en nuestra sociedad conllevan una carga más política y patriótica que el deporte. Es una verdad: cada fin de semana “los nuestros” se miden “a los otros” para demostrar que nosotros somos los mejores. Pero si hay una manera de que este sentimiento se refuerce y aumente es con la disputa de eventos mundialistas. Todo un país pendiente de los medios para tener motivos para enorgullecerse de su patria. Los medios deportivos estatales están siempre a la altura: el amarillismo de la prensa de este país históricamente ha dado la talla, tanto en el deporte, como en la última “gran batalla” de España frente a “los otros”: La guerra contra Cuba en el desastre del 98.

Es de suponer que más o menos todo el mundo tiene en mente el tipo de portadas e informaciones que diarios del estilo AS o Marca realizan antes, durante y después de eventos mundialistas (para los que no, sólo hace falta rascar un poco en la hemeroteca de sus webs), así que ilustraremos la comparación con viñetas y portadas de 1898. El patrón de publicación es el mismo: Calma-Euforia-Derrota-Crispación.

La calma es el estado natural de la prensa cuando hay un tiempo prudencial para el evento en cuestión. En la actualidad es un tiempo que destaca por los análisis de los rivales, por calibrar las opciones de España. Es la etapa más coherente y a la vez la que menos vende. En el desastre del 98, allá por el periodo de los años 97 y 98 recuentos de tropas como el del diario Imparcial o la preocupación en las viñetas satíricas de La Campana de Gracia reflejan ese halo de cordura e incluso temor antes del terremoto.

La sátira previa al conflicto no era demasiado optimista. Mecachis, 1896

La Euforia es ese corriente de opinión que se vive en las fechas previas a la batalla y durante ella. El amarillismo en su máximo esplendor. “Nuestro objetivo es llegar a la final y ganarla”, “La Roja mete miedo al mundo”, “La selección de los 210 títulos”, “¿Es la selección Española la mejor de la historia?”… Y un interminable sinfín de titulares y portadas estos últimos años que harían caer al más cauto en el optimismo más despreocupado. Ya describía Ramiro de Maeztu en el 98 esta actitud “es la obsesión, la monotonía y el delirio de cuantos escriben fondos en los diarios”. Se produce un fenómeno paralelo, la prensa crea expectativas y la nación desarrolla un estado de ánimo irreal. En el 98 se llegó a creer que la victoria contra las tropas de Estados Unidos sería sencilla. Había titulares que comparaban la diferencia de fuerzas así: “Estados Unidos tiene a España la fuerza de un toro a una persona, pero en España a los toros se les torea” (El Imparcial). También había otros como el periódico carlista La Escoba que pedían liberar a todos los presidarios para que fueran a luchar a Cuba. En el mundo del deporte pasa igual, en fútbol sólo en último lustro “la Roja” se ha ganado el derecho a codearse con selecciones de gran calibre mundial como Alemania o Brasil y en baloncesto pese a ganar un mundial, nunca ha sido superior a la selección americana que domina ese deporte. Sin embargo, las grandes portadas de los diarios venden lo mismo, luego como la victoria no es norma sino excepción, pasa lo que pasa.

La tónica general previa a las disputas: exaltación. El País 1898

La tónica general previa a las disputas: exaltación. El País 1898

La sensación de derrota y la sensación de crispación. Son el tercer y cuarto punto del ciclo de estados de ánimo que produce el amarillismo bélico o deportivo. Van muy unidos. La sensación de derrota es relativamente breve, sobretodo en el ámbito deportivo actual, porque ciertamente hay muchísimas más cosas de las que preocuparse en esta vida. Pero es la sensación inherente a saberte el número 1 y que te demuestren claramente que no. Es estados Unidos aplastando a las tropas españolas en Cuba, es la España de baloncesto de este año que iba a batir a Estados Unidos cayendo sin explicación ante una Francia inferior. Es una sensación que España sufrió en el 98 a gran escala, por motivos obvios. Explica el historiador Santos Julià en el libro “Aquella Guerra Nuestra con Estados Unidos” que la derrota de España en Julio (curiosamente igual que las citas mundialistas futbolísticas) supuso la angustia y el dolor de la gente por la derrota de España y que fue calificada como “pesadilla insufrible y harto humillante” por el general Valera en un discurso leído en 1900. Julià incide en que vendieron el llamado finis hispanae para la regeneración. Con la derrota y la crispación latentes, en aquella época se centraron las críticas principalmente en el amarillismo de la prensa, la inoperancia política y el régimen que existía, actualmente las culpas suelen recaer sobre los responsables directos como son entrenadores o federaciones, pese a que el trabajo realizado no haya sido igual al resultado. Es lo que tiene no cumplir expectativas generadas, aunque sea por los medios.

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La prensa ha solido siempre menos tener a “los otros”. Gedeón, 1898

Realmente es una comparación interesante. La prensa actúa a veces como resorte a una exaltación y una vanaglorización nacional que queda lejos de plasmar la realidad, algo que debe buscar la actividad periodística. Pese a que políticos de la época como Maura negaran que la prensa no representa la opinión pública, lo cierto es que colaboran y dinamitan los sentimientos en las grandes batallas que un país puede librar, antaño bélicas, hoy por suerte, aunque con mucha relevancia social, sólo deportivas.

Rubén Moreno
Deporte y música todo el día. Trasnochador. Estudiando periodismo en la UAB. Redactor de deportes y jefe de Twitter de La Columna.

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