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¿Qué es la EU 2015?

¿Habéis oído hablar de la Estrategia Universidad 2015 en los medios de desinformación? ¿No?

LaColumna.cat os ofrece una humilde definición:

EU2015 (Del lenguaje liberal nomoneynoeducation

1.f. Se denomina a la estrategia de privatización y mercantilización de la educación universitaria en pro de los intereses empresariales y en detrimiento del pensamiento crítico y libre del estudiantado. Todo ello con el objetivo de adaptar la Universidad y sus estudiantes a las necesidades de un mercado menos necesitado de trabajadores con conocimiento crítico y más demandante de trabajadores precarios que formen parte del sistema capitalista.

2.f. Precarización y generalización del plan docente.

3.f. Universidades gestionadas por empresas compitiendo entre ellas para ver cuál es más rentable.

4.f. Educación sólo para “estudiantes del barrio de Balmes y no de Badia del Vallés” tal y como dijo que quería la última rectora de la UAB, Anna Ripoll, según afirma un profesor de la misma casa, Armengol.

5.f. La llama que debería prender  de nuevo la mecha del movimiento estudiantil.

Bolonia, la punta del iceberg

Esta estrategia es nada más y nada menos que el nombre que el Gobierno le ha dado “al plan de reformas de la educación superior y la investigación en España” también conocido como la segunda parte del plan de Espacio Europeo de Educación Superior (EEES). Para los más nostálgicos, la EU 2015  no es más que la continuaciónde BOLONIA. Plan que cuenta con una aprobación total y magnífica entre el estudiantado de a pie. Quizá estos nostálgicos recuerden la cortina de humo que vendía el Plan Bolonia como una educación personalizada y práctica. No hay más que ver las clases de 120 personas ante un powerpoint y los trabajos en los que invertir horas de utilidad más que dudosa.

El plan Bolonia se enmarca dentro de la Estrategia Lisboa, la cual debía finalizar al acabar el año 2010. En su evaluación se determinó que fue un gran fracaso, en parte por la crisis económica internacional, esa que conocemos tan bien, y a las “diversas dificultades de coordinación política” (incompetencia política). Es entonces cuando se acuerda iniciar la Estrategia Europa 2020 (2010-2020). Es en el año 2009  cuando se empieza a engendrar en España la EU 2015. Tras la polémica que suscitó la aplicación de la LOMCE, Wert ha tratado con discrección toda la gestión de su reforma universitaria, la cual no dudó en asegurar que estaría para finales de 2014.

La estrategia dice promover “la modernización, la excelencia docente y científica y la internacionalización del sistema universitario”. También pretende “situar nuestras universidades entre las mejores de Europa”. Argumentos que parecen caramelos a la puerta de un colegio. Caramelos un poco envenenados.

¿Quién nos gobernará?

Desde 2009, las propuestas de la oligarquía estatal -véase la Fundación CyD, Fundación BBVA o el Comité de Expertos de Wert- han venido realizando diversas propuestas, desde las más propias del “fundamentalismo de mercado” como que el Rector no tuviese que ser un profesor universitario sino un gerente con conocimientos empresariales, a otras más moderadas, como la última de ellas, propuesta en el Informe de Expertos de 2013, donde se propone la fusión del Consejo de Gobierno con el Consejo Social para crear un Consejo de Universidad, compuesto de entre 21-25 miembros, y con un sólo estudiante.

Este Consejo de Universidad sería escogido en un 50% por el Claustro, en un 25% por la CCAA y el otro 25% sería escogido por el 75% anterior. Que un miembro del máximo órgano de gobierno de una universidad sea escogido por un ente externo, como es una CCAA, es una medida que atenta contra el artículo 27.10 de la propia Constitución. Esto último lo afirma el  Comité de Expertos designado por el ministro Wert, dentro del cual ha habido dos votos particulares que ponían en cuestión si se está poniendo precisamente en peligro la autonomía universitaria y la libertad de cátedra de los docentes.

Además, las universidades recibirán una financiación pública dependiendo de su posición en el ranking de Campus de Excelencia Internacional (CEI), ranking europeo basado en la capacidad de colocación en el mercado de los estudiantes.

Traducido a efectos reales implicará que aquellas universidades que consigan colocar a más trabajadores cualificados – entiéndase sumisos y sin espíritu crítico- en la empresas que se encuentren en los Consejos de Universidad, estarán mejor posicionadas en dicho ranking, y por lo tanto recibirán mayor financiación.

En resumidas cuentas, las universidades serán el mecanismo que tendrán las empresas para seguir retroalimentándose de personal humano. Se perderá la autonomía de las universidades, la educación superior se convertirá en una lucha en términos de productividad.

Como explica el profesor de la UAB, Santiago Armengol, esto erosionará aún más los procesos de participación, pasando de una lógica democrática a una lógica empresarial ultra-jerarquizada -por ejemplo, el Rectorado designará a los Decanatos y estos a  las Direcciones de Departamento, etc-. Obviamente, se prevé que a toda esta reforma haya una oposición, por eso, como explica Armengol, en los últimos 10 años hemos visto como han aumentado el número de alumnos expedientados y expulsados. Alumnos que se manifestaban en contra del statu quo de la gestión universitaria. La represión está servida.

¿Quién financiará la Universidad?

Todos los informes redactados por los think tanks de la oligarquía coinciden en señalar la necesidad del aumento de financiación privada en la Universidades de titularidad pública, especialmente para los proyectos de financiación. Se generalizará la figura de las named charies o cátedras patrocinadas: las empresas financiarán cátedras para que se investiguen temas de su especial interés, y si bien no podrán nombrar al catedrático, este se deberá ceñir estrictamente al programa de investigación diseñado por la empresa.

Obviamente, esta cuestión hay que relacionarla con la intención de modificar la composición de los órganos de gobierno: quien paga manda, y si las multinacionales van a ser una fuente fundamental de financiación, es evidente que también se asegurarán tener una buena cuota de poder directo a través de miembros en el Consejo de la Universidad.

¿Quién podrá estudiar?

En los últimos meses se viene hablando de la posible conversión de los grados y los másteres al modelo 3+2, tres años de grado más dos de máster obligatorio, necesario para poder especializarse ya que los grados contendrán unos planes docentes tan generalistas que estos no contemplarán especializaciones.

Ahora es cuando llega la pregunta clave: ¿Quién tendrá acceso a estos másteres? Teniendo en cuenta los datos del Informe “Datos Básicos del Sistema Universitario Español 2013-2014” elaborado por el propio Ministerio de Educación, un crédito de primera matriculación cuesta en Catalunya 33,5 euros;  el crédito por un máster público son 40,88 euros en el caso de que el máster sea habilitante – necesario para poder ejercer- y 65,41 euros para máster no habilitante, es decir, casi el doble que el de grado, la respuesta está clara: la mayor parte del estudiantado no.

La universidad será exclusivamente un lugar destinado a aquellas personas que tengan un poder adquisitivo alto, como hemos mencionado anteriormente, para residente en el barrio de Balmes y no de Badia del Vallés. El hijo del trabajador cada vez se ve más alejado de al acceso a una educación superior de calidad; que alguien diga que no existe diferencia de clases.

Otro aspecto que hace evidente que esta estrategia está pensada para que solo un sector de la población tenga acceso a una educación superior es, la supresión del nocturno. Aquellas personas que tengan que trabajar para pagarse los estudios no tendrán horario disponible para poder cursar el grado. Además, las dobles y terceras convocatorias serán el triple de caras así como se restringirá la posibilidad de cancelar convocatorias.

¿Qué nos “enseñarán”?

Los planes docentes se ajustarán a los intereses empresariales, es decir, se establecerán las condiciones materiales -jurídicas y económicas- para que las universidades formen a los estudiantes para ser una pieza más del mercado. Se fomentará una formación mercantilista,  teniendo en cuenta la demanda laboral, dejando de lado el pensamiento crítico, libre y reflexivo.

Los conocimientos impartidos en los grados se homogeneizarán, su contenido será aún más generalista y menos concreto, sin posibilidad de especializarse cursando sólo el grado. Esto provocará que algunas carreras desaparezcan y su contenido pase a formar parte de otras carreras más generalistas. Un ejemplo que nos expone el profesor de la UAB, Santiago Armengol, es que un estudiante podía estar cursando arqueología y acabar sus estudios cursando Historia del Arte. Te apuntas a una carrera, que ya te parece bastante precaria, y encima te la cambian por otra que ni si quiera has escogido.

En definitiva, el objetivo del plan docente, es crear un espacio europeo de libre circulación de capital humano y conocimiento. Considerando a las personas formadas una mercancía que intercambiar en vez de un profesional con capacidad crítica y competente.

¿Quién nos lo enseñará?

La EU 2015 permite que los profesores utilicen la educación como una mercancía para su propio beneficio. La diferencia entre un máster propio (privado) y un máster oficial (público), además del precio, es que el primero se engendra por la iniciativa de un profesor asociado a los intereses de una empresa.

Este docente llegará a un acuerdo con la universidad para hacer este máster; pero usando material, instalaciones y profesorado pagados con dinero público. Por ello la universidad recibe de la empresa una parte de los beneficios. Lo único que pide la universidad para poner la marca de la casa es que este máster oficial esté avalado por un departamento, formado, habitualmente, por aquellos profesores que tienen intereses en que el máster se lleve a cabo.

Armengol comenta que los profesores que llevan un máster oficial pueden llegar a cobrar un sobresueldo de 180 euros a 300 euros por hora de clase, también se desgravan horas de docencia pública alegando que ya aportan mucho beneficio a la universidad con su actividad privada. El Consejo de Gobierno de la Universidad permite que esto suceda.

No estamos ante algo novedoso. Un sistema con una gran mayoría precarizada, pero con escaleras de ascenso a una élite donde la inmensa mayoría no cabe, pero a donde individuos aislados consiguen llegar. Y es esta posibilidad la que fragmenta las filas del profesorado, que ve más factible una salida a través del esfuerzo individual y el acatamiento del sistema que a través de la organización y la oposición al mismo.

Es por eso que el profesor de la Autónoma nos dice con mucha sinceridad y lamentándose que no esperemos que el volumen del profesorado se oponga a esta ley, la mayoría tiene muchos intereses en juego y que esta se apruebe les supondrá grandes beneficios. Aunque también nos asegura que algunos de ellos, entre los que se incluye, lucharán con los estudiantes, si así lo desean.

¿Qué debemos hacer?

Aunque suene alarmista, nos enfrentamos al ataque más grave que ha sufrido la educación superior en nuestro país, no desde Bolonia sino en la historia de la democracia. También es evidente que vamos tarde, desde el Gobierno saben cómo hacer las cosas, implantar esta estrategia poco a poco le dificulta mucho al Movimiento Estudiantil elaborar una estrategia de oposición constante y contundente. Que los medios de comunicación hagan oídos sordos ante este plan educativo y no haya ni rastro de cómo evoluciona su próxima implementación nos deja claro, una vez más, de qué lado está la Agenda Setting. Surge la duda al pensar qué pasaría si el orador con coleta que revoluciona el panorama político estatal pusiese la Estrategia Universitaria 2015 sobre la mesa. No tenemos demasiado tiempo, en febrero se presentará en el Parlamento y la mayoría absoluta del PP hará de las suyas de nuevo.

Este artículo es, y disculpen si ofende, una forma de tomar de partido, de escoger trinchera. Somos un diario formado íntegramente por estudiantes de Grado EEES. Estudiantes que puede que no puedan o no quieran pagarse un máster. Estudiantes que esperan de los centros universitarios una formación crítica, social y en valores. Somos personas que no estamos dispuestas a seguir viendo cómo nuestra educación universitaria devalúa su calidad en tanto que promociona el mercantilismo. No queremos una universidad dependiente de los mercados y de las ideologías del poder.  No queremos una educación precaria.  Y decimos no a la EU2015. 

 

Redacció

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