Home / Cultura / Arts & Disseny / Qué pasaría si Pablo Picasso hubiera sido mujer
Las señoritas de la calle Avinyó (1907) de Pablo Picasso. Fuente: http://www.moma.org

Qué pasaría si Pablo Picasso hubiera sido mujer

Un artículo de Andrea Bescós

No sé si fue al leer la frase de «El mérito es de las musas» de Elvira Sastre, una joven poeta que planta flores en cada verso que escribe. O simplemente al averiguar desde la página web del colectivo feminista, Guerrilla Girls, que tan sólo se contabiliza un 3% de artistas mujeres en la sección de arte moderno del Metropolitan Museum, mientras que el 83% de desnudos del recinto son femeninos. Quizá sea cierto que la vía más fácil para que una mujer entre de forma natural en un museo sea desnudándose, tomando el papel de musa como mero objeto de creación. Quizá sea más que indudable que no sólo la historiografía tradicional ha relegado de la mujer artista, sino que la moderna sigue haciéndolo, y en todas sus vertientes.

Han sido repetidas veces las que me he preguntado dónde están las compositoras de la talla de Chopin, Beethoven o Liszt. Pero las hubo, sólo que escondidas. Y sino, recordemos el caso de la eclipsada hermana de Mozart, conocida como Nannerl, a quien se le prohibió componer. Siglos después, dos de las orquestas más prestigiosas del mundo (Berlín y Viena) siguen sin aceptar que la emancipación llegue al atril con la integración de instrumentistas mujeres.

Porque si es cierta la premisa que es noticia lo inaudito, lo impactante, lo raro y lo novedoso, hoy es noticia que museos como el MoMA presenten retrospectivas de mujeres artistas como Björk o Lee Krasner, una de las grandes del expresionismo abstracto, quien firmaba con sus iniciales y hasta el final de su vida acabó por ser conocida –a pesar de su rechazo–, como Miss Jackson Pollock al contraer matrimonio con el pintor en 1945.

Hoy se proclama como éxito la literatura femenina cuando es palpable la infravaloración que sufre a nivel culto en las listas de “Grandes Escritores”. Virginia Woolf escribió en Un cuarto propio (2003), «mientras yo soñaba, la rabia se había apoderado de mi lápiz». Es un hecho que  las mujeres han tomado el arte como símbolo de rebeldía y avanzaremos cuando hagan arte como artistas y no tengan que explicarse ni justificarse a través de él. Porque después de todo, si Pablo Picasso hubiera sido mujer, es muy probable que no conociésemos hoy una de sus obras cumbre, Las señoritas de la calle Avinyó (1907). O bueno, quizá ni al propio Picasso.

Convencida de que gracias a un pentagrama, a un cuadro, a los versos de cualquier poeta o a los fotogramas de una película, se puede salvar el mundo.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*