Inici / Les Columnes / Soluciones “antirracistas” que agrandan la discriminación

Soluciones “antirracistas” que agrandan la discriminación

Negros, blancos, indígenas, mulatos, pardos y mestizos, componen a nivel general la población de Brasil, y sin grandes diferencias porcentuales entre ellos. A pesar de que fue la principal colonia portuguesa, con la que el europeo pasó a formar parte de su demografía, la presencia de esclavos negros procedentes de África fue muy importante. Las diferentes etnias que componían el país se fueron mezclando entre ellas, provocando un impresionante mosaico de razas. Aproximadamente dos quintas partes de la población son mulatos (mezcla de europeo y africano) y mestizos (mezcla de europeo e indígena); un 51% de brasileños entre negros y pardos.

A pesar de la variopinta diversidad, la población negra no estuvo exenta del problema del racismo. Sufrieron mucho tiempo una segregación racial, que incluso después de la abolición de la esclavitud, continuó estando presente. El racismo hizo que el acceso a la educación también fuese una de las luchas que lidiar. El censo poblacional de Brasil 2010 reveló que la población negra tiene la mayor tasa de analfabetismo.10720993_10204755258582661_1452312261_n

Para combatirlo, las universidades brasileñas están incluyendo en sus legislaciones el sistema de ‘‘cuotas raciales’’. Se trata de un sistema en el que se reservan unas determinadas plazas para ciertos colectivos, con el intento de amenizar desigualdades sociales, económicas y educacionales entre razas. Fue creado para dar acceso a las universidades a negros, indios, deficientes, estudiantes de escuelas públicas y de baja renta. Con la Ley de Cuotas, queda reservado el 50% de plazas para alumnos que estudian en escuelas públicas; la mitad de ellas, para estudiantes con una renta familiar con un salario mínimo y del restante, un determinado porcentaje -no general- fijado por criterios de color o raza. Por tanto, nos encontramos con las cuotas sociales y las raciales. 

La Universidad de Brasilia, en 2004, fue la primera institución en adoptar este sistema. Hoy en día, la mayoría de universidades brasileñas federales ya lo disponen como una ley. Para que la persona pueda ser beneficiada, necesita autodeclarar su raza, aunque suele ir acompañado de una entrevista. Esto puede llegar a ser muy subjetivo. En 2007, dos gemelos idénticos (de padre negro y madre blanca) fueron considerados de razas diferentes. Uno de ellos, pudo beneficiarse del sistema de cuotas al ser considerado negro, el otro no.

Justas o no, la verdad es que las cuotas étnico-raciales en las universidades brasileñas cambian vidas. Es un camino visto por algunos como el combate con la exclusión y por otros como una segunda forma de discriminación.

En Brasil, uno de los países mas mixtos del mundo, la mayoría de la población tiene ascendencia africana. Por lo tanto, hasta los más blancos tienen descendencia negra. Entonces, ¿cómo puede ser que para el gobierno unos sean más negros que otros? Una sociedad justa, no es un país donde se deban clasificar a las personas y privilegiarlas para tratar de eliminar problemas del pasado. Es una sociedad en la que cualquiera, independientemente de sus orígenes o de su color de piel, puede alcanzar sus sueños a partir del fruto de su trabajo.

Dar privilegio para que alguien esté en un determinado lugar con base a su color de piel es el peor tipo de racismo que existe. Sí, es cierto que las personas somos bien diferentes, pero todos somos humanos. Las razas no existen. No existe la raza negra, blanca o india: existe la raza humana.

Bea Del Corte
Isleña, sureña y Canaria viviendo en Barcelona. Creo en el periodismo que da voz a los que no la tienen. La naturaleza y el deporte son mis grandes vicios.

Deixa un comentari

La teva adreça de correu electrònic no es publicarà. Els camps obligatoris estan marcats *

*