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Recorriendo el frío de Budapest

Budapest es la capital de Hungría, pero en su día fue, junto con Viena, la capital de uno de los imperios más poderosos de Europa; el Imperio Austro-húngaro. Y bien se puede decir que lo fue, pues sus calles hablan por sí solas; desde su imponente Parlamento hasta el Castillo de Buda, una infinidad de monumentos, puentes, castillos, palacios, parques, basílicas, sinagogas e historias se esconden entre los variados distritos de los que se compone la ciudad. Y si a todo esto le sumamos un incesante frío invernal, la ciudad se convierte en un paraíso congelado.

Por muy molesto que sea el clima helado, visitar una ciudad como Budapest en invierno puede ser muchísimo más interesante que en verano, sobre todo si eres de la cálida Barcelona. Para empezar, las pocas horas de luz hacen que los edificios históricos brillen más imponentes y durante más tiempo con un intenso color naranja que se esparce por las orillas del Danubio.

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El Puente de las Cadenas – Alex Puig

Budapest, se caracteriza también por las diversas aguas termales repartidas por la ciudad como los Baños Schezeny, al aire libre, perfectos para pasar alguna que otra resaca o simplemente refugiarse de las bajas temperaturas. Pero incluso la comida en Budapest es mejor con el frío; comer un Goulash o un plato con chili picante en el Mercado Central, hace que incluso los pies de cualquiera se calienten ¡Y además es bien barato!

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Anochece en las orillas del Danubio – Alex Puig

El Danubio - Alex Puig

El Danubio – Alex Puig

En Budapest hay mucho más que frío y chili, sus barrios están llenos de vida, y más en el barrio Judío dónde, a pesar de su amarga historia aún latente en gran parte de sus muros, se encuentra el centro cultural más alternativo de la ciudad.

Alex Puig

La mayoría de edificios cuentan con patios interiores – Alex Puig

El pasado del Barrio judío aún latente en sus fachadas

El pasado del Barrio judío aún latente en sus fachadas – Alex Puig

En éste distrito encontramos los famosos Ruin Pubs como el Szimpla, el club Instant o el Fogashaz, entre otros. Clubs de lo más ”quitch” construidos en antiguas casas judías -aún por restaurar- con numerosas salas saturadas de luces y objetos de lo más peculiares; desde bicicletas y televisores colgados del techo hasta coches enteros. Bares dónde puedes tomar dos (o cuatro) cervezas sin dejarte el sueldo en una noche.

Una de las saturadas habitaciones del Ruin Pub Szimpla - Alex Puig

Habitación saturada del Ruin Pub Szimpla – Alex Puig

Uno de los pasillos del Szimpla - Alex Puig

Pasillo del Szimpla – Alex Puig

Szimpla - Alex Puig

Szimpla – Alex Puig

Y si seguimos andando por este distrito de fachadas desgastadas, inmensas sinagogas y espectaculares hoteles (puesto que los mejores del mundo están en este barrio) encontraremos un repertorio de murales de principios de siglo en contraste con grafitis que ocupan paredes enteras.

Una de las sinagogas del barrio judío - Alex Puig

Una de las sinagogas del barrio judío junto con un mural – Alex Puig

Pero si uno quiere buenas vistas, es imprescindible visitar toda la parte alta de la ciudad: Buda. Cruzando por el pintoresco Puente de la Libertad justo al lado del Mercado Central, llegamos al parque de la Citadella. Un parque repleto de cuervos, nieve y árboles pelados dignos de una novela de Edgar Allan Poe, pero con unas vistas asombrosas. Pero si el rollo misterioso no es lo vuestro, es mejor visitar el castillo de Buda, la Iglesia de Matías y el Bastión de los Pescadores, puesto que allí las vistas, aunque sean distintas, son espectaculares.

Las vistas des del parque de la Citadella - Alex Puig

Las vistas desde el parque de la Citadella – Alex Puig

Las vistas des del Bastión de los Pescadores

Las vistas desde el Bastión de los Pescadores

Y por si alguien se harta del caos urbano, Budapest cuenta con distintos parques repartidos por toda la ciudad como el parque Városliget, detrás de la Plaza de los Héroes o la Isla de la Margarita, en el ombligo del río Danubio. Aunque en verano ganan muchísimo más, también tiene su gracia evadirse entre sus riachuelos helados y las grises praderas del parque. Y por si no fuera suficiente, siempre se puede probar con la espeleología, ya que por las colinas de Buda se encuentran las galerías Pal-Volgyi Barlang; 20 kilómetros de pasadizos con más de 200 cuevas subterráneas creadas por el efecto de las aguas termales, aunque está claro que hay sitios mucho mejores donde perderse.

La plaza de los Héroes - Alex Puig

La plaza de los Héroes – Alex Puig

Fachadas modernistas en Buda - Alex Puig

Fachadas Artdeco en Buda – Alex Puig

Viajar a Budapest puede ser lo más parecido a un viaje al pasado. Sus casas, edificios y monumentos repartidos por cada rincón de la ciudad hacen que uno tenga la sensación de haber dado reversa cien años atrás. Incluso su centenaria red de metro, la más antigua del mundo, se conserva casi intacta desde finales del siglo XIX. Sin olvidarnos de los característicos tranvías amarillos que se esparcen por toda la ciudad.

El puente de la Libertad - Alex Puig

El puente de la Libertad – Alex Puig

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Por el parque Városliget – Alex Puig

 

Alex Puig Ros
Barcelona, 1994. Interessat en l'art i la cultura urbana, en la passió per conèixer i viatjar i en el món del fotoperiodisme. Apassionat del parapent i dels esports de risc. Redactor i fotògraf a LaColumna.cat.

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