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Foto: Paula Pérez
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Santi Campos: “Tiene un punto esnob esto del vinilo”

Una entrevista de Paula Pérez

Decía mi abuela que no hay mal que por bien no venga. Con Santi Campos fue así. Después de un encuentro frustrado, vino el de verdad. Y no con asperezas que limar, sino que fue interpretado como el pretexto para entablar más conversación de la estipulada por las normas de cortesía. Y hablamos. De nuestras vidas, con sus dificultades y sus aspectos positivos, de trabajo, de mudanzas y otros gajes de la vida moderna. Mientras tanto nos íbamos acomodando en una terraza y cuando me acordé de que era necesario poner la grabadora le di al rec.

Qué curioso. Pues sobre tu trayectoria: empezaste con Neumáticos, y después seguiste con Malconsejo. ¿Cómo fueron esos primeros años?

Pues como todo lo que empieza. Es como la escuela: primero haces preescolar, luego primaria, y el instituto, la Universidad… Yo esa etapa la considero como mucho bachillerato. Es muy importante, pero lo veo con distancia y con cierto sentido del humor. La verdad es que ya tengo un montón de discos, pero empiezo a sentirme contento de ellos a partir del año 2000. Y más contento todavía a partir de 2005, y más aún después de 2010…

Bueno. Creo que siempre hay que estar contento de tus creaciones.

Sobre todo no arrepentirse. Contento no tienes por qué estar por narices, lo que tienes que hacer es no arrepentirte. Yo no estoy contento de muchos, pero arrepentirme la verdad es que de ninguno.

Y también has hecho lo propio en solitario. ¿Mucha diferencia?

Son distintos pero iguales. Tienes más libertad pero en el fondo nunca haces un disco en solitario, lo que pasa es que no trabajas con una banda fija. La principal diferencia es que cuando trabajas con banda, creas las canciones de cero con ese grupo. Y en solitario la banda solo interpreta tus canciones. Al menos yo, porque hay gente que tiene álbumes con su nombre en solitario pero trabajan con banda fija. En mi caso tengo una idea y busco a la gente adecuada para que tenga un buen desarrollo. Siempre que he hecho discos en solitario ha sido así.

Por ejemplo con Amigos Imaginarios. Que de la banda se tornó grupo.

De hecho era un disco en solitario, pero después se convirtió en un grupo en sí. Me pasa también mucho porque trabajo más a gusto en colectivo que yo solo. Aunque a veces también frustra un poco el hecho de que tengas que llevar a una democracia todo. Pero con Imaginarios me pasó lo que supongo que me pasará más veces en mi vida. Que busco una banda que me gusta para llevar a término el disco y al final el propio ritmo de los ensayos te lleva a componer otras canciones y a montar un grupo. De hecho, al principio fue ‘Santi Campos’, luego pasó a ser ‘Santi Campos y los Amigos Imaginarios’ y luego quitamos mi nombre. Me pasa mucho. (Nos reímos).

¿Y qué te enseñó esa etapa con Amigos Imaginarios?

Siguiendo el paralelismo de antes, Amigos Imaginarios fueron la Universidad. Son todos unos musicazos. De hecho muchos de ellos a partir de ahí siguieron una trayectoria espectacular. Por ejemplo Charlie Bautista es uno de los grandes de España, pero cuando le conocí era un chaval de 21 años. Me enseñaron mucho porque yo venía de una escuela que era ensayo y error, pero más error que ensayo. (Nos reímos de nuevo). Yo les llevaba muchos años pero ellos me enseñaron cosas muy básicas, como trabajar a dos o tres voces. También a dosificar la energía, o a que estar muy emocionado no significaba directamente estar emocionando. Cosas que ya debería haber aprendido, me las enseñaron ellos. Por eso digo que es como la Universidad.

Caray, suena más productivo que muchas carreras. Hablemos ahora del nuevo disco: ¿Por qué el parón de estos dos últimos años?

Como habrás comprobado en estos diez o quince minutos, le doy mucha importancia a las cosas que hago. Y para mí, si la música es repetición, termina por ser algo que no tiene nada que ver con la creatividad ni con el arte. Corría el riesgo de seguir repitiéndome a nivel de estructura, de tipo de canción, de estilo incluso. Y paré por eso. Paré porque no encontraba un nuevo camino y no quería seguir con el viejo. Decidí parar, en principio definitivamente (con tono dramático). Y nadie me creyó. Pero yo sí que me creía. Al final encontré este camino, que es este disco, un poco más visceral, menos pop, y a nivel lírico mucho menos autocompasivo. Una vez que encontré las dos o tres canciones que seguían por este camino, ya sabía que iba a hacer un disco.

Ya te encontraste. Pregunta obligada. ¿Por qué se llama Cojones?

Tiene que ver con la portada. Es una obra de madera de Noemí Llantada, que me la regaló hace años en una época rara de mi vida. La tenía colgada en el pasillo. Yo no soy religioso, pero sí me recordaba a la cruz de los católicos. Era una forma de darme ánimos. La palabra ‘cojones’ empezó a adquirir una dimensión que creo era lo que quería transmitir ella: el echarle valor a la vida, hacer las cosas con energía y positivamente. Eso me marcó el camino y así salió este disco. Pero esto lo he pensado más tarde, es decir, en un primer momento no fue una cosa razonada e intencionada. Pero sí, la portada ha sido antes que el disco. Y esa forma de ver las cosas me ha hecho llevar esta dirección musical.

Y para llevarlo a cabo has contado con muchos amigos y compañeros. Yo quiero destacar a Noemí, porque ya te dije que me ha gustado mucho y porque es gallega. Y yo también. (Comentarios variados). Ah y porque también ha ilustrado tu libro.

Sí, porque ella desde hace muchos años es casi la imagen de lo que yo hago. De hecho con este disco, antes de darme cuenta de todo este proceso que te comentaba antes, ya le había dicho que era una ruptura con todo lo anterior y que la ruptura también entraba por no hacer un álbum con una portada suya, porque las de Amigos Imaginarios son de ella. Y al final sí. Pero es lo único de continuidad que tiene este disco con mi trayectoria.

Y el sello, que también es el mismo.

Sí, somos amigos desde hace muchos años. Ese tipo de cosas sí que molan mantenerlas. Por gallega sabrás a lo que me refiero.

Sí, las raíces (nos reímos). Pues lo que te decía, ¿tú quién destacarías de las personas que han colaborado para que el disco saliese adelante? ¡No vale repetir!

No podría destacar a nadie, son todos muy buenos. Para mí fue un descubrimiento Julián Saldarriaga (Love of Lesbian, Mi Capitán) y Nacho García. A Nacho le conozco desde hace mil años, pero ha sido un descubrimiento también. Igual sí que voy a destacar a alguien, por ser el menos obvio, que es la persona que lo mezcló, Alex Vivero. Ha sido un tío que le ha puesto una de energía en la grabación, una energía que yo quería mantener durante la mezcla. Y pilló muy bien el espíritu desde el primer momento. Le destaco porque me has dicho uno, pero podría destacar a todos. Porque ha sido un proceso muy especial. Quizá es el master. Y ya no exprimiremos más el paralelismo. (Nos reímos y le digo que ya es un CV bastante apañado).

Me han gustado mucho las letras. Enganchan mucho, porque son como historias y las vas ligando unas con otras de alguna manera. ¿Podría ser que fueras más escritor que músico?

No. Si fuera más escritor que músico, escribiría más. El único libro que tengo es casi por encargo. Me gustaría ser más escritor que músico. De alguna manera un poco no necesariamente buena, creo que ser escritor mola más que ser músico. Así que me gustaría más.

Si tus canciones fueran relatos, serían historias costumbristas que no terminan de pasar de moda. Este es mi análisis.

Son historias. No hay nada marciano, ni surrealista. En realidad tienen más que ver con la literatura que me gusta, incluso más que con la música que me gusta. Son historias de relaciones humanas, y puede que sí tengan componentes de relatos cortos. Fíjate, no lo había pensado. Este disco tiene relación con ese tipo de literatura que no tiene la necesidad de retorcerse y de diferenciarse mucho de la vida.

Pues ya la última pregunta. Has sacado el vinilo, pero no se podrá adquirir el álbum en formato CD solamente. ¡Eso sí es echarle ‘Cojones’!

Es una cosa de la que probablemente me arrepienta. Porque una de las cosas que se me dan muy bien es contradecirme. Pero cuando lo pensé tenía mucho sentido: yo no soy alguien que venda muchos discos, así que quería mimar más a los que me compran. Quien quiera escuchar mi música sin comprarla, digitalmente está en un millón de sitios. Y no voy a poner ningún impedimento. Pero quiero que los que sí compran el disco, tengan un objeto bonito. La parte visual tiene mucha importancia. Tiene un punto esnob esto del vinilo. Pero hay esnobismos que me gustan.

Paula Pérez
Tengo dos amantes, la escritura y el cine. A veces se juntan y pasan cosas.

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