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Huelguistas de Movistar con manifestantes del movimiento estudiantil/ Fotografía de Alvaro Imbert
Huelguistas de Movistar con manifestantes del movimiento estudiantil/ Fotografía de Alvaro Imbert

Subcontratación, el reflejo de la precariedad

Un artículo de Iris Rodríguez

Aitzol se disculpa varias veces por haber aplazado la entrevista, se prepara el segundo asalto de “la rebelión de las escaleras” y como presidente del comité de empresa de Cotronic además de miembro del comité de huelga de técnicos de Telefónica no da abasto. Vive en la incerteza de saber si será llevado a juicio por la ocupación del Mobile World Center. Mientras sigue con su trabajo, gestiona las represalias contra sus compañeros huelguistas y se hace cargo de sus dos niños.

Pertenece a una de las siete contratas directas de Telefónica en la provincia de Barcelona. Cotronic tiene alrededor de cien empleados, 55 de ellos son técnicos y de estos un 90% secundaron la huelga indefinida que transcurrió entre el 7 de abril y el 19 de junio y que solo en la provincia aglutino a 600 huelguistas, pero que tuvo efecto dominó en todo el Estado español.  Sólo en Barcelona las siete empresas contratas directamente de Telefónica generan otras 624 subcontratas que a su vez emplean a un número incalculable de falsos autónomos.

Los últimos datos de la EPA indican un crecimiento intersemestral del empleo de 0,61%, muy por debajo del nivel de crecimiento económico. Por primera vez aumentan los contratos temporales no los indefinidos y en términos de ingresos a la Seguridad Social los nuevos cotizantes tienen salarios muy bajos. La subcontratación es solo uno más de los mecanismos de precarización del empleo que difuminan la idea de recuperación económica. Aunque los datos oficiales son pocos, calculan que la subcontratación industrial ya supone un 10% del PIB español, y alrededor del 20% en Catalunya y País Vasco.

El modelo de subcontratas ha crecido un 22% desde el 2008, y como afirma Salvador Seliva, coordinador de Responsabilidad Social de CCOO, “el proceso que debía dar un valor añadido a la empresa ahora solo se basa prescindir de personal propio que pueda hacer el mismo trabajo con tal de reducir costes”.

Los trabajadores de las contratas abandonaron la huelga indefinida este verano para poder reponer fuerzas, a pesar del compromiso de no represión contra los huelguistas que habían firmado las contratas, éste no se está cumpliendo. Desde junio más de 50 empleados de subcontratas han sido despedidos – no renovados-  o no pueden trabajar. “Telefónica bloquea las tarjetas que les permiten identificarse como trabajadores de la empresa, les han vetado y no saben por cuánto tiempo estarán inhabilitados” explica la delegada sindical y técnica de Telefónica-Movistar, Cristina Pons.

La plantilla de Telefónica ha pasado en la última década de 80 mil trabajadores a los menos de 30 mil actuales. Esto no implica que dejen de trabajar para la empresa sino que lo hacen de forma indirecta y con ello pierden derechos laborales. La empresa funciona como una cadena de contratación con muchos eslabones y cuanto más abajo más aumenta el nivel de precariedad. Mientras los empleados de telefónica cobran 2000 euros brutos mensuales, un empleado de una contrata no supera los 1400 y en el mejor de los casos, ya que el 80% de la plantilla son subcontratados que apenas rozan los 700 euros netos mensuales. Estos trabajadores no tienen un convenio laboral propio, como sí lo tienen los empleados fijos de Telefónica, sino que están sujetos al convenio estatal del metal y subcontratas como INET no lo cumplen.

En el último eslabón del proceso están los falsos autónomos, desde 2012 Inspección de Trabajo ha detectado alrededor de tres mil irregularidades en este tipo contratación. Son aquellos que trabajan por cuenta propia, lo cual beneficia a la empresa que abarata costes al eludir el pago de seguros sociales y evitar que acumule antigüedad. Además son asimilados como profesionales autónomos en tanto que están inscritos en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos, y asumen los costes de la cuota y las obligaciones fiscales de un trabajador por cuenta propia pero se someten a horarios y retribuciones predefinidas y se integran en la estructura empresarial.

En el caso de Telefónica los huelguistas han interpuesto denuncias en la Inspecció de Treball de la Generalitat y confían en que la resolución sacará a la luz las irregularidades de la subcontratación y espera que deslegitime la aplicación del “Contrato de Bucle”, un convenio que acaba de renovar Telefónica con sus empresas colaboradoras, mediante el cual cada vez vale menos puntos – que equivalen a salario- cada instalación que hagan los técnicos. Si antes una instalación de ADSL valía 2 puntos ahora vale 0,45, explica Aitzol. La presión de llegar al mínimo de 175 puntos genera riesgos laborales, si se necesitan dos personas para una instalación segura y cada vez el trabajo vale menos, los técnicos intentan hacerla de forma individual para no dividirse la ganancia. “Intentar cumplir la producción mínima ya ha causado un muerto y muchos accidentes” dice Aitzol.

A efectos prácticos la “revolta de les escales” no ha conseguido una mejora de las condiciones de los trabajadores. A excepción de los trabajadores de Vitoria -Gasteiz, dónde la mayoría eran falsos autónomos y consiguieron un número considerable de contratación y con ello mejoras salariales y de derechos. Sin embargo el alcance social y la visibilización de la precariedad laboral son objetivos conseguidos, explica Cristina Pons. El Comité de Huelga prepara nuevas acciones, en el horizonte está el mobile World Congress y también el Correscales, una acción coordinada por los trabajadores de Bilbao y Barcelona, que consistirá en recorrer por relevos los 674 km de distancia entre las dos ciudades difundiendo su lucha con actos y charlas reivindicativas.

Tampoco podemos apartar la vista de los resultados electorales, la derogación de la reforma laboral, el contrato único y los beneficios a los trabajadores autónomos plagaron los programas de los partidos. Cristina Pons lo tiene claro, debe limitarse la subcontratación establecer una cantidad de trabajadores, según el nivel de trabajo de la empresa y cuantos subcontratados podrá tener, no puede permitirse que se precarice a los trabajadores a cambio de reducir costes.

Iris Rodríguez
Galega emigrada. Estudio periodismo en la UAB y Ciencias Políticas en la UNED. Intento escribir sobre cultura política, movimientos sociales y especialmente sobre feminismos.

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