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Libertad de expresión y titiriteros entre rejas

Un artículo de opinión de Raquel M. Martínez

Hace unos días, dos titiriteros, contratados por el Ayuntamiento de Madrid, sacaron sus marionetas e hicieron una de sus obras: “La bruja y don Cristóbal”. Sin duda, no era adecuada a la edad del público presente, en su mayoría niños/as, como las versiones originales de los cuentos de Charles Perrault o Christian Andersen, que se pasan – un pelín- de violentos (niños abandonados, brujas al horno, sirenas muertas y deshechas en espuma… vaya, lo que George R. R. Martin debió leer en su infancia).

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Viñeta de Pedripol.

El gran problema, es que en esa obra (de ficción, por si las moscas recordémoslo) una bruja –fijo que era de las malas…- enaltecía supuestamente el terrorismo, a través de un cartel en el que se leía un juego de palabras en que defendía lo indefendible: GORA ALKA-ETA (alkaeta en vasco es alcalde, que cosas). Total, que fue la policía y se llevó a los titiriteros. Vaya, vista su confusión entre realidad y ficción, pensaba que se habrían llevado a la bruja de madera y trapo… La historia se pone esperpéntica y aplican a los dos jóvenes la Ley (oh, ley suprema), y así los meten entre rejas. Finalmente, tras todo este embrollo y muchas manifestacions a favor de la libertad de expresión, el juez ha decretado su puesta en libertad. Mientras, ha aparecido gente extrañada, con memoria, que se pregunta dónde andaba esa ley otras veces.

Veamos, tratando de distinguir ficción (satírica, muchas veces) de realidad, no sea que me lie yo también, intentaré ilustrar esto de la ley que aparece y desaparece.

Cuando el problema es el doble rasero

En el caso de los titiriteros, la banda supuestamente enaltecida era ETA (ya sabéis, Satanás en forma de organización armada, lo peor de lo peor para la caverna mediática española, que la ve en todas partes). Pero otras veces, el ataque ha venido de la derecha, unionista, pura y casta. Todas sin castigo.

1.Franco, siempre de vuelta: existen partidos políticos fascistas, como VOLVEMOS o la Falange, que se

La carroza de Franco. Fuente: yometiroalmonte.

La carroza de Franco. Fuente: yometiroalmonte.

presentan legalmente a elecciones. Ya no sólo no son penados por todas las barbaridades que cuentan en sus mitings, ni por enaltecer el terrorismo de estado de los 40 años que duró la dictadura franquista; sino que además participan en la fiesta de la democracia. Irónico. Igual que la existencia de la Fundación Francisco Franco. Así normal que no pase nada cuando el dictador se pasea por el Carnaval de Ourense. Recordemos que Otegi sigue en la cárcel, sin motivo, mientras se producen estas flagrantes –y auténticas- ilegalidades.

2.En Twitter, los catalanes reciben, y mucho. Normalmente sin más pena ni gloria. Cuando alguien que se ha pasado, se asusta, borra el tweet, y seguimos tan tranquilos. Eso sí, Zapata tuvo que dimitir de su puesto en el ayuntamiento madrileño, por bromear con Irene Villa. Pese a que la víctima de ETA afirmó que no le molestaban las bromas, el de Ahora Podemos se enfrentó a una enorme polémica por culpa de sus viejos tweets.

 

3. Seguimos con la libertad de expresión en el futbol. Final de la copa del Rey entre Athletic de Bilbao y Futbol Club Barcelona. En la Ratonera, un programa de Alerta Digital TV, se sugiere (totalmente en serio) un genocidio contra catalanes y vascos. Este caso llega a los tribunales… pero la Fiscalía de Málaga no lo considera delito. La Fiscalía de la Audiencia Nacional española, en cambio, sí que ve delictivo que se pitará el himno español en el campo. No sea que el himno se sienta ofendido, o amenazado. Los vascos y los catalanes ya están acostumbrados, ¿eh?

 

 

Cuando la sátira es sátira y no pasa nada

Para compensar, y para que quede claro que cuando es sátira, podemos reírnos un poco tranquilamente, tres ejemplos de libertad de expresión que, siendo polémica, no tuvo repercusiones legales y fue bien entendida.

1.Allá por los años 80, los programas infantiles hacían sátira política, sin mucho más drama. La Bola de Cristal entretuvo a toda una generación, también con títeres, y con una bruja que gritaba “¡Viva el mal, viva el capital!” También hablaban de paro y explotación laboral.

2. La misma obra de teatro por la que los titiriteros están ahora en prisión. Ya se representó en Granada, aunque no frente a un público infantil, y nadie se inmutó. ¿Si fuese delito, no sería tan delito entonces como ahora? ¿Nadie, nunca antes, se dio cuenta? El sindicato CNT-AIT de la ciudad andaluza, usó este argumento para defenderlos en un comunicado.

3. En el quiosco, Charlie Hebdó, Mongolia, El Jueves. Claramente no querían matar a nadie, por más escopetas que hayan dibujado – no, con Barberà/Rajoy fusionados con Bowye tampoco, aunque algún infarto a los fans causaron fijo, esperpéntico- . Todas estas publicaciones, semanales o mensuales, son interpretadas de manera satírica y humorística, normalmente. En este punto cabe decir que su libertad de expresión no se ha respetado siempre, y en los últimos años hemos vivido algunos secuestros sonados, como los del número de El Jueves con los príncipes de Asturias en pleno acto sexual en portada o la censura de la portada posterior a la abdicación de Juan Carlos I.

Periodistas de todas las ideologías han opinado sobre el tema, con más o menos acierto. Muchos han sabido defender, con argumentos claros y lógicos, la libertad de expresión. Ya está todo dicho. Pero aun me rondan algunas preguntas por la cabeza. ¿Prohibirán ahora “Luces de Bohemia”?. ¿Y la Biblia? ¿Y Juego de Tronos? Un segundo, el autor de este último aún está vivo. Esperemos que George R. R. Martin no ponga jamás el pie en España, porque a este paso lo acusan de genocidio Stark y de enaltecimiento del odio y la violencia. Como empecemos a aplicar leyes a la ficción, vamos a aburrirnos un rato.


 

BONUS TRACK: veo necesaria una última lista, dedicada al machismo impune.

1.Marhuenda en La Sexta Noche y sus savias opiniones, como esta; expresada tranquilamente:

Así defendía Marhuenda la reforma de la Ley del aborto que propuso Gallardón, despojando a la mujer del derecho a decidir sobre su propio cuerpo y además responsabilizándola por concreto de una acción que, normalmente, es cosa de dos.

2.Hace un mes, Miguel Dalmau se atrevía a publicar en el Diario de Mallorca el artículo “Advertencias a una señorita”, justificando la violación y culpabilizando a la mujer de sus malas acciones que la llevaban a ser violada. Sin comentarios. Obtuvo respuestas contundentes, eso sí; pero no legales.

3.Por último, uno de los casos más recientes: Antonio Burgos llamó tiorras feas a las mujeres de la CUP, atacándolas por sus ideas políticas, pero con falacias (que no argumentos) contra su condición física, despreciando hablar directamente de ideologías, propuestas o actuaciones. La justicia no lo hizo, pero las cupaires sí respondieron, a él y a todos los que las insultaron durante las negociaciones con Junts Pel Sí, en un acto simbólico en la plaza del Rei de Barcelona. 

Raquel M. Martinez
Estudiant de periodisme a la UAB, redactora a La Columna. Amb interferències entre la faceta de poeta i la de periodista. Entenc aquesta professió com un compromís amb la societat.

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