Inici / Les Columnes / El desastre de la UD Las Palmas

El desastre de la UD Las Palmas

Una columna de Beatriz del Corte

A un escaso minuto y medio de conseguir el ascenso de la Unión Deportiva Las Palmas una invasión de aficionados rompieron con el sueño de miles de grancanarios. En el partido jugado el pasado domingo contra el Córdoba, un grupo de jóvenes asaltaron el campo irrumpiendo el juego, que casi estaba ganado por la UD (1-0), con la consecuente victoria del equipo contrario tras el empate en el último minuto (1-1).

La consecuente permanencia en Segunda División se convirtió en un gran cataclismo para la isla. Por un lado, la de millones y millones de euros que se perderán por haber perdido esta oportunidad  de ascenso y por otro, la de otros tantos de millones, pero de personas, que saltaron en las redes sociales lamentando lo ocurrido. Aunque más que lamentar, la cosa llega hasta la condena. Nos hemos visto en un mar de fotos de los asaltantes del momento de la invasión con un ‘‘ayúdame a difundirlo’’ para su linchamiento. Pero no nos hemos dado cuenta que en esta comunidad, que vive con récords de turismo, lideramos en el desempleo y la desigualdad social. Y nadie ha venido difundiendo fotos de los autores -cabecillas políticos y económicos- de este desastre.

Ojalá que todas esas personas que están tan indignadas, que tanta furia les corroe y que tanto se han preocupado por el fallido ascenso lo hiciesen también en otros aspectos tan deficientes de nuestra sociedad. Ojalá que todos esos que lloraron por el partido de la Unión Deportiva lo hiciesen también por el riesgo que conllevan para nuestro entorno las prospecciones petrolíferas que ya tienen su luz verde; que esos que ahora lo han convertido en una cacería de culpables aunasen su rabia para otro tipo de culpables. Ojalá que a aquellos que tanto les ha afectado emocionalmente que su equipo no ascendiera les afectase también ver que tantos jóvenes no reciben una educación adecuada en esta comunidad; porque el problema no ha sido únicamente de los que asaltaron el campo, el problema va mucho más allá. Radica en la educación que han recibido. Porque aficionados de este calibre hay en todos lados, pero curiosamente ha ocurrido en Canarias. Y es que la educación pública canaria tiene muchos matices que arreglar.

Estos jóvenes son el resultado del escaso presupuesto en cultura y una educación en condiciones. Son el claro resultado de la fórmula empleada por los más altos dirigentes: recortar y recortar. Una escasez que viene alarmando desde hace años el gran fracaso escolar, los índices de lectura tan bajos en Canarias, el aumento de embarazos en adolescentes o la falta de respeto a los profesores. Una carencia que ha venido a traer factura en una de las cosas que más masa mueve: el fútbol, que parece que es lo que le da la vida a muchos. Al margen de esto aún me pregunto, ¿por qué abrieron las puertas de par en par antes de acabar el juego?, ¿dónde estaban los dispositivos de seguridad en aquel momento? También es un ejemplo que no dónde tenían que estar.

Esta vez la incultura ha ganado el partido pero esperemos que la educación despierte y gane la batalla. 

Redacció

Un comentari

  1. Lo que ocurrió ese día en el campo fue el fiel reflejo de los problemas que emanan de una sociedad fragmentada y golpeada por la falta de valores.

Deixa un comentari

La teva adreça de correu electrònic no es publicarà. Els camps obligatoris estan marcats *

*