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Foto Laura Aranda
Foto Laura Aranda

Violencia y amor romántico

Una columna de Iris Rodriguez

Los escaparates plagados de corazones te lo recuerdan desde hace un mes. Facebook ha preparado para ti una postal personalizada. Spotify te ofrece una lista de reproducción cargada de romanticismo para el día de los enamorados. Instagram es el escaparate de ramos de flores y bombones, el espacio perfecto para todos los que caen en la mercantilización de las relaciones de pareja. También para los que critican el consumismo y hacen ver que no les importa el 14 de febrero, pero que sutilmente caen en el juego de “no me importan las fechas pero sí las buenas excusas”. Por otro lado tenemos a los que nos ofrecen mil planes alternativos para celebrar este día, las redes se llenan de artículos de autoayuda para que no te sientas mal si estás soltero. En definitiva que hoy todos hemos caído  en la red del discurso hegemónico, incluso yo, escribiendo este texto.

Ya que no podemos escapar del tema estrella del día, hablemos de amor. Hablemos del ideal del amor romántico y sus consecuencias. Esta semana el Instituto Andaluz de la Mujer ha presentado un estudio cualitativo sobre la violencia de género entre los adolescentes. Entre las conclusiones de la investigación de la socióloga  Carmen Ruiz Repullo aparecen ideas que deberían hacernos pensar: el control tecnológico está tan extendido en la adolescencia que ya no levanta sospechas, la inmensa mayoría de las víctimas adolescentes sufren violencia sexual, camuflada por el falso consentimiento y condicionada por el modelo sexual imperante.

El estudio está hecho mediante entrevistas a víctimas adolescentes de violencia de género y agresores condenados por violencia en el ámbito familiar que han agredido también a sus parejas. Sorprendentemente todas las encuestadas tienen una visión del amor nada alejada del relato romántico imperante. Y es que a todos nos suena eso de “el amor para toda la vida” “encontrar a tu media naranja” “los celos son signos de que te quiere” y “el amor lo cambia todo”. En palabras de la socióloga encargada del estudio “todas las adolescentes parten del amor romántico y, a partir de ahí, comienzan a subir una escalera en la que cada peldaño es una fase añadida de violencia. En todos esos escalones se pasa por el ciclo propio de la violencia de género”.

Explica la escritora Coral Herrera que “el amor romántico es patriarcal porque está construido bajo la lógica del pensamiento binario que divide la realidad en dos grupos opuestos: lo masculino vs lo femenino. Se nos educa bajo la premisa de que hombres y mujeres somos diferentes, que por tanto nos complementamos.”

Y no solo eso sino que en nuestras relaciones sentimentales establecemos unas “jerarquías basadas en la intensidad de los afectos o el grado de compromiso: nos enseñan  a diferenciar entre sexo y amor, cariño y pasión, amistad o romanticismo, aventuras de una noche loca o el amor de tu vida.” Jerarquizamos por tanto los afectos, de modo que unas personas “merecen la pena” y otras no. A unas las utilizamos y a otras las respetamos.

Podemos entonces, entender el amor en tanto que construcción social y cultural que nos presenta unos modelos de comportamiento a seguir. Modelos basados tradicionalmente en la pareja heterosexual, estable, que nos genere una sensación de seguridad y que nos someta a esta calma. Este amor romántico podemos alejarlo del orden patriarcal imperante, podemos alejarlo de modelos tradicionales o podemos permitir que siga siendo un mecanismo de control social y reproducir patrones aceptados socialmente sin cuestionarnos qué hay detrás. Podemos regalar rosas el 14 de febrero o el 20 de mayo, pero la cuestión de fondo va más allá de la lógica consumista de días como hoy. El problema es como estructuramos nuestras relaciones sociales y afectivas para que dejen de reproducir roles y patrones de dominación sutiles pero infalibles.

Iris Rodríguez
Galega emigrada. Estudio periodismo en la UAB y Ciencias Políticas en la UNED. Intento escribir sobre cultura política, movimientos sociales y especialmente sobre feminismos.

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