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Aaron Gordon saluda a Stuff. Fuente: NBA.com
Aaron Gordon saluda a Stuff. Fuente: NBA.com

Y Gordon voló sobre Stuff

Un artículo de Jordi Mèlich

Stuff estaba quieto cerca de la canasta. Para darle más emoción y espectáculo al asunto, estaba montado sobre un hoverboard (una especie de monopatín eléctrico que se impulsa con la inclinación de quien lo monte).  Stuff es la mascota de los Orlando Magic. En Orlando no hay ningún animal típico que represente la zona, y el nombre del equipo, Magic, tampoco evoca a ningún ser que tomar como referencia para crear una mascota. Bueno, quizás sí. Podemos considerar que un dragón de color verde lima con orejas rosas y antenas en forma de estrella es, por encima de todo, mágico. Si encima monta un hoverboard y sostiene un balón encima de su cabeza, la escena pasa a ser más que cómica.

Pero todo cobró sentido cuando Aaron Gordon cogió carrerilla y realizó uno de los mates más espectaculares de la historia de los ‘Slam Dunk Contest’ de la NBA. Englobado en el fin de semana de las estrellas (All-Star Weekend), el concurso de mates es el concurso más esperado del fin de semana. Y el más espectacular, sin lugar a dudas.

El All-Star siempre ha sido un evento muy seguido a nivel mundial, pues reúne a las superestrellas de la mejor liga de baloncesto del mundo. Pero actualmente la decadencia del fin de semana de las estrellas es evidente. Los jugadores se lo toman con tanta parsimonia que llegan a irritar al espectador. Y el concurso de mates es el mejor exponente de la decadencia de los All-Star. Muchos son los aficionados que acumulan decepciones año tras año. La pasada campaña, Zach LaVine ilusionó a la mayoría llevándose el concurso con una gran demostración de capacidad de salto. Sólo era un anticipo de lo que íbamos a ver ésta temporada.

Tras un corto vídeo introductorio que servía de presentación, Aaron Gordon se personó en el Air Canada Centre de Toronto vestido como un gentleman: con traje y bastón. Su impresionante puesta en escena tan sólo era un anticipo de lo que vendría más tarde. En el concurso participaban cuatro jugadores: Gordon, LaVine, Drummond y Barton. Los dos últimos naufragaron en un mar de intentos para ejecutar sus mates, que a la postre eran poco innovadores.

Pero LaVine y Gordon brindaron al espectador uno de los mejores duelos que se recuerdan en el ‘Slam Dunk Contest’. Su espectáculo fue tan sublime que empataron en repetidas ocasiones y se quedaron sin ideas, dejando paso a la improvisación. Fue ahí donde LaVine se erigió como vencedor gracias a la desmesurada potencia de sus piernas y a una tremenda plasticidad a la hora de ejecutar. Pero Aaron Gordon y su fiel compañero Stuff habían ofrecido un mayor y mejor espectáculo. El hecho de que sea un jugador más mediático y que contara con el apoyo de la mayoría de estrellas decantó la balanza hacia el lado del ahora bicampeón del concurso.

No se puede hablar de injusticia porque LaVine hizo méritos para ganar y a Gordon se le vio sin ideas en las últimas rondas. No nos engañemos, si un tío es capaz de hacer tres mates distintos saltando desde la línea de tiros libres, es justo campeón del concurso. Pero dentro de unos años, cuando miremos hacia atrás todos recordaremos el increíble mate de Gordon que podría haberle valido una medalla en los Juegos Olímpicos de Londres. El mismo LaVine se rindió a su rival tras recibir el trofeo de campeón: “creo que deberíamos compartir el premio porque hizo cosas que no había visto nunca antes. Ha hecho locuras, tío”.

Gordon, frotándose las manos en los pantalones, se concentraba antes de intentar el mate. Ya había colaborado con Stuff en dos de los mates que había realizado, pero sabía que ese iba a ser especial. El dragón estaba de espaldas a él, mirando hacia la canasta. Y tenía el balón en la cabeza. ¿Cómo iba a cogerlo? El jugador de los Magic se acercó a toda velocidad a la mascota de su equipo y la saltó de una forma similar a la ejecución de un salto de altura. Pero Gordon no es saltador profesional, es jugador de baloncesto. Así que mientras saltaba por encima del bicho verde cogió el balón estirando los brazos por debajo de sus piernas y machacó.

Eufórico, lo festejaba con una gran sonrisa y moviendo el puño en un gesto que mezclaba celebración y sorpresa. Sorprendidos es como dejó a los espectadores, pues acababa de ejecutar un mate que será recordado como uno de los mejores de la historia del concurso.

Jordi Mèlich Colom
Barcelona. Periodista en formació.

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